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Evangelio Seglar para el Domingo Cuarto de Pascua (17 de abril de 2016)

Laiconet -

PRIMER PASO: LECTIO
¿Qué dice el texto?
Lectura del santo evangelio según san San Juan 10, 27-30
Yo doy la vida eterna a mis ovejas

En aquel tiempo, dijo Jesús: "Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna; no perecerán para siempre, y nadie las arrebatará de mi mano.
Mi Padre, que me las ha dado, supera a todos, y nadie puede arrebatarlas de la mano del Padre.
Yo y el Padre somos uno."

NOTAS BÍBLICAS
(por equipo coordinador, con asesoramiento de un biblista)

Jesús se pasea por el Templo en las fiestas de su consagración, cuando lo rodean los dirigentes judíos y con hostilidad le insta a que se declare Mesías.
Jesús les responde que ellos no son ovejas suyas y continúa su respuesta con el texto de este Domingo.
Él declara su unidad con el Padre, lo cual es hacerse Dios, y como consecuencia las ovejas de su Padre son suyas. Él, como el buen pastor que ha dibujado en este capítulo diez, da la vida por ellas. Por último advierte a los dirigentes que no podrán recuperarlas bajo su control.
Las condiciones para ser ovejas de Jesús son: escucharle y seguirlo.
En el versículo siguiente al texto de este Domingo, los dirigentes intentan apedrear a Jesús, porque "siendo un hombre te estás haciendo Dios".
El versículo 29 tiene distintas variantes. El texto litúrgico ha optado por "Mi Padre, que me las ha dado, supera a todos..." en lugar de "Lo que me ha dado mi Padre es superior a todo"

SEGUNDO PASO: MEDITATIO
¿Qué nos dice el texto?

Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

DESDE LA MISERICORDIA: VISITAR Y CUIDAR A LOS ENFERMOS
(Mujer, casada, tres hijos, enfermera, trabaja, pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar)

En este año de la misericordia, Dios me esta pidiendo eso, precisamente que dé la vida por mis ovejas, que las conozca, que las llame por su nombre, que las oiga. Y me preguntareis ¿Quiénes son tus ovejas?
Recuerdo un día que una paciente estaba murmurando en su cama (apenas la entendíamos) y cuando nos acercamos a ella y la escuchamos, nos decía que, por favor ”quería estar tranquila y morir en paz“.
Acercarse al que sufre a veces es duro, pero nos recuerda la lectura: “Yo y el padre somos uno“.
Sin Dios, no podríamos salir de nuestras miserias para dar misericordia a nuestras ovejas ,“sólo la ternura del corazón salvara el Mundo”.
El otro día pude sentir la cercanía del Señor a través de una paciente que llegó al servicio de Urgencias: era inmigrante, no muy aseada, olía a brasero de picón y de leña, aparentaba más edad de la que tenía, de repente me sorprendió. Me llamó y me dijo:” Yo te conozco”. Me volví y dije “no, no puede ser”. Me dijo: “sí, de la Iglesia”. “Ah, entonces sí”, le dije.
Pude sentir la presencia de un Jesús en ella cuando me decía  que “te conozco”, que te estoy llamando por tu nombre para que me cuides. La paciente me daba su mano. Luego más tarde, por casualidad,  la seguí atendiendo (Dios me seguía diciendo “Sigueme” y sentía su presencia cercana). Acabé mi jornada laboral y, por la tarde en medio de una calle, allí estaba de nuevo ella. Yo la trate con mucho cariño, acogiéndola. Seguía ella sin entender un tratamiento médico y se lo expliqué. Sentí que ella se quedó en paz  y se fue sonriente.
Que sintamos esta semana como Dios nos llama para ser pequeños oasis de misericordia en este mundo.

DESDE LOS SIGNOS DE VIDA EN UN BARRIO POBRE
(matrimonio, hijo adolescente, pertenecen a comunidad parroquial de un barrio pobre)

Jesús es mi pastor, El me guía. Sin importar las dificultades escucha mi voz, me conoce como la palma de su mano. Estas son palabras que alientan mi vida y me impulsan a seguir escudriñando su palabra. Cuántas situaciones familiares nos alejan de esta gran verdad. Cuántas malas informaciones desvirtúan el verdadero sentido de sabernos hijos de Dios. Cuán distorsionada se torna la vida en mi barrio, la confusión impera y cuesta escuchar la voz de Dios. Cuesta reconocer al maestro. La realidad actual lleva a buscar una falsa alegría en el alcohol, la música indecorosa, las malas juntas con influencias negativas y cada día crece más e influencia más a nuestros hijos. Muchos se han de sentir indignos y fuera de su gracia. Que mentira más grande nos hacen creer!!.
Meditando el evangelio de hoy pienso en que ahí radica la principal pobreza de nuestro barrio. La pobreza del corazón que no se reconoce digno hijo de Dios y arrastra todos los males sociales que nos afectan. Esos males que hace crecer una vida de miedo. Hoy Jesús quiere traer confianza y que los más visiblemente desfavorecidos puedan saberse propiedad de Cristo, oveja de su rebaño. Y confiar en la promesa de que ninguno podemos ser arrebatados de sus manos benditas.
Gracias Jesús por quedarte entre nosotros!

TERCER PASO: ORATIO
¿Qué nos hace decir el texto?
(hombre, casado, trabaja, con tres hijos)

Señor, que siempre reconozca tu voz entre los ruidos de mi vida,
que nunca suelte mi mano de la tuya para andar mis pasos,
que confíe, Padre, en la seguridad de que Tú me sostienes,
que sea capaz de abandonarme en tus brazos…
Gracias por conocerme, Dios mío,
por ocuparte de mí,
por acompañar mi camino,
por ofrecerme tu cobijo,
por darme paz, por cuidarme y atenderme,
por fortalecer y dar sentido a mis actos.
Padre, que asuma mi necesidad de Ti,
que busque en Ti aliviar mis temores, mis dudas, mis miedos…
que me aferre a tu mano poderosa y me fije en tu rostro cercano,
para no desfallecer, para no desistir de seguirte, de tu Palabra,
para tener siempre presente Tu Amor.

CUARTO PASO: CONTEMPLATIO
¿Quién dice el texto?

(Autorizado por el autor, Fano en www.diocesismalaga.es)

ÚLTIMO PASO: ACTIO
¿A qué nos lleva el texto?
(matrimonio, 3 hijos, él trabaja, el matrimonio pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)

Dos ideas para poner en práctica:
- Sobre todo, confianza: A lo largo de todos estos dias de Pascua, esta palabra va resonando cada vez más alto en nuestro corazón, a pesar de nuestras traiciones, de nuestra inconstancia...
Jesús, hoy se presenta como el pastor que conoce a sus ovejas, que se preocupa por ellas, que sufre con ellas, que les procura el mayor de los regalos para sus vidas, el sentirse queridos y protegidos por siempre, jamás.
Esto, a la hora de afrontar los vaivenes de la vida, con momentos de gozo y de dolor, debe cambiar nuestra actitud, a la hora de aceptar su voluntad en cada momento, manteniendo, como hemos dicho otras veces, las tres premisas indispensables:
SIEMPRE (sea bueno o malo),
ENSEGUIDA( no esperar a "rumiarlo" y entenderlo)
 Y CON ALEGRIA (sabiendo que es por nuestro bien, ya que viene "del que nos quiere", que la alegría vaya, como mínimo, por fuera, aunque por dentro sea complicado).
- "La propiedad de las ovejas":
Me llama la atención cómo Jesús se declara "no propietario" de las ovejas, son del Padre, Él se las ha dado y nadie se las quitará al Padre.
S. Agustín, orando por sus seguidores y discípulos, sentía que el Señor le decía: "Trata a estas ovejas que te he entregado como si fueran tuyas, pero no olvides nunca que son mías."
Nuestro sentido innato de posesión nos puede confundir a la hora de sentirnos dueños de" MI grupo", de "MI Comunidad", de "MI mujer", de "MIS niños", de "MIS parroquianos", de "MI vida"...
También puede uno sentirse apegado, rico de todo esto y representar un handicap para el seguimiento incondicional de Jesús.
 Sólo basta el Señor, sólo basta su Amor.
Entonces, desde ése sentirnos NADA, afrontemos la relación con los demás sin interéses, sin etiquetas, sin prejuicios, considerándolos a todos como "ovejas de un sólo dueño", nuestro dueño.

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