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Evangelio Seglar para el Domingo 12 del Tiempo Ordinario (1 de julio de 2018)

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PRIMER PASO: LECTIO
 ¿Qué dice el texto?
 Lectura del santo evangelio según san Marcos 5,21-43
 
Contigo hablo, niña, levántate.

               
                En aquel tiempo, Jesús atravesó de nuevo en barca a la otra orilla, se le reunió mucha gente a su alrededor, y se quedó junto al lago. Se acercó un jefe de la sinagoga, que se llamaba Jairo, y, al verlo, se echó a sus pies, rogándole con insistencia: "Mi niña está en las últimas; ven, pon las manos sobre ella, para que se cure y viva." Jesús se fue con él, acompañado de mucha gente [que lo apretujaba.
                Había una mujer que padecía flujos de sangre desde hacía doce años. Muchos médicos la habían sometido a toda clase de tratamientos, y se había gastado en eso toda su fortuna; pero, en vez de mejorar, se había puesto peor. Oyó hablar de Jesús y, acercándose por detrás, entre la gente, le tocó el manto, pensando que con sólo tocarle el vestido curaría. Inmediatamente se secó la fuente de sus hemorragias, y notó que su cuerpo estaba curado. Jesús, notando que había salido fuerza de él, se volvió en seguida, en medio de la gente, preguntando: "¿Quién me ha tocado el manto?" Los discípulos le contestaron: "Ves como te apretuja la gente y preguntas "¿Quién me ha tocado?"" Él seguía mirando alrededor, para ver quién había sido. La mujer se acercó asustada y temblorosa, al comprender lo que había pasado, se le echó a los pies y le confesó todo. Él le dijo: "Hija, tu fe te ha curado. Vete en paz y con salud."
                Todavía estaba hablando, cuando] llegaron de casa del jefe de la sinagoga para decirle: "Tu hija se ha muerto. ¿Para qué molestar más al maestro?" Jesús alcanzó a oír lo que hablaban y le dijo al jefe de la sinagoga: "No temas; basta que tengas fe." No permitió que lo acompañara nadie, más que Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago. Llegaron a casa del jefe de la sinagoga y encontró el alboroto de los que lloraban y se lamentaban a gritos. Entró y les dijo: "¿Qué estrépito y qué lloros son éstos? La niña no está muerta, está dormida." Se reían de él. Pero él los echó fuera a todos y, con el padre y la madre de la niña y sus acompañantes, entró donde estaba la niña, la cogió de la mano y dijo: "Talitha qumi" (que significa: "Contigo hablo, niña, levántate"). La niña se puso en pie inmediatamente y echó a andar; tenía doce años. Y se quedaron viendo visiones. Les insistió en que nadie se enterase; y les dijo que dieran de comer a la niña.

SEGUNDO PASO: MEDITATIO
¿Qué nos dice el texto?

 Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.
 
 DESDE LA FAMILIA
(matrimonio, trabajan ambos, cuatro hijas, viven su fe en la comunidad parroquial) 


 De entre las mayores desgracias, si no la mayor, que puede sufrir una persona, es ver sufrir a un hijo. Las niñas son nuestra prolongación en el mundo, carne de nuestra carne, el préstamo más valioso que puede habérsenos concedido. Haberlas acompañado y ayudado a crecer y ser personas autónomas e independientes, es nuestro mayor orgullo. Pero a la misma vez nos hace muy vulnerables pues nos es extremadamente difícil soportar su sufrimiento. Hacemos nuestros sus dolores. Por nuestras niñas haríamos cualquier cosa, incluso dar la vida, antes que verlas sufrir.

En la búsqueda de un alivio a su sufrimiento no escatimamos esfuerzos. Pero a veces buscamos la solución en lugares inadecuados. Jesús ofrece la garantía de sanación de nuestros sufrimientos. Tan solo nos pide una cosa: que tengamos fe. Nada más. Confiar en el y creer que nos puede salvar, de la misma forma que nuestras niñas confían ciegamente en nuestra palabra cuando, sintiéndose débiles e indefensas, nos demandan que les proporcionemos seguridad, alivio, acompañamiento, sanación.

TERCER PASO: ORATIO
 ¿Qué nos hace decir el texto?
 (mujer, soltera, trabaja, pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)

 
Te damos Gracias, Dios Bueno,
por el gran don de la fe
que Tú nos has regalado,
y te pedimos que Tú nos ayudes
para hacerla crecer, madurar,
y fortalecer nuestra fe cada día más.
Te damos Gracias, Dios Misericordioso,
porque Tú pones tus Manos Divinas
sobre nosotros, y llenas de tu Vida
nuestro corazón, sanando en él,
todos nuestros males con tu Ternura
y la Misericordia de tu Perdón.
Gracias porque Tú no recuerdas hoy
que con fe todo puede lograrse,
y que no debemos temer nada
si estamos junto a Ti cada día.
Gracias porque siempre nos invitas
a levantarnos de nuestras debilidades,
miedos, dudas, temores y errores,
para caminar hacia Ti con firmeza,
y seguirte a Ti cada día con fidelidad.
Te damos Gracias porque Tú, Dios Bueno,
nos hablas en lo profundo de nuestro corazón,
con todo tu Amor, a través de la Oración,
y nos das de comer tu Alimento de Vida
en cada Eucaristía, para sanarnos del mal,
para protegernos siempre con Amor,
y para llenarnos de tu Misericordia
con tu Bondad y con tu Paz.  Amén

 

 CUARTO PASO: CONTEMPLATIO
 ¿Quién dice el texto?
(Autorizado por el autor, Fano en www.diocesismalaga.es)


 
ÚLTIMO PASO: ACTIO
 ¿A qué nos lleva el texto?
 (matrimonio, dos hijos, él trabaja, el matrimonio pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)

 
 Desde el Evangelio de hoy se hace referencia a dos de las que quizás son las preocupaciones fundamentales del ser humano: la enfermedad y la muerte. También el Maestro se hace presente en ellas y vemos como desde la fe, nos ofrece “remedios” .
 “Talitha qumi” Esa es la invitación. ¡Levántate!... y actúa.
Os ofrecemos tres propuestas esta semana:
-Todos conocemos a personas que están enfermas, tal vez solas, sin esperanza… Todos sabemos de residencias de ancianos o de hospitales dónde hay adultos y también niños que enfrentan enfermedades graves. Acerquémonos hasta ellas para escucharlas, acompañarlas, llevarles consuelo. Podemos hacerlo directamente, nosotros solos, o a través de alguna de las asociaciones que te ofrecen esta posibilidad e incluso te forman para ello. Como cristianos estamos llamados a llevar alegría, a ser portadores de esperanza. Salgamos de nuestra zona de confort.
-A lo largo de nuestra vida, hemos ido interiorizando que aquí estamos de paso y que la muerte es la puerta que nos lleva a gozar de la presencia del Padre. Sin embargo, para muchos cristianos, la muerte, es un tema del que nos cuesta incluso hablarle a nuestros hijos. Nos produce miedo, recelo…Dedica algunos momentos a reflexionar sobre la muerte. Descubre tus sentimientos, tus pensamientos a este respecto. Puedes apoyarte en algún texto que te ayude en ese buscar en tu interior.
-Jairo tuvo fe. La mujer que padecía aquella grave enfermedad tuvo fe… ¿Y tú? ¿Tienes fe? Posiblemente la respuesta de cualquiera de nosotros sería que sí. Sin embargo a la hora de la verdad nuestra fe es débil en demasiados momentos. Dediquemos tiempo en estos días de verano, al cuidado de nuestra fe, para que no se “seque”. Usemos todos los medios a nuestro alcance. “Hija, tu fe te ha curado. Vete en paz y con salud…”.

 

El comentario seglar al Evangelio tiene su web en http://evangelioseglar.laiconet.es
 

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icono comentarios 1 comentario

Comentarios

rosa navas rosa navas
el 30/6/18
gracias, este comentario me ayuda para la Lectio divina de esta semana, gracias dios los bendiga
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