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Comentario Seglar al Evangelio para el XIX Domingo del Tiempo Ordinario

Laiconet -

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN Juan 6, 41-51

Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo

En aquel tiempo, los judíos criticaban a Jesús porque había dicho: "Yo soy el pan bajado del cielo", y decían: "No es éste Jesús, el hijo de José? ¿No conocemos a su padre y a su madre? ¿Cómo dice ahora que ha bajado del cielo?" Jesús tomó la palabra y les dijo: "No critiquéis. Nadie puede venir a mí, si no lo atrae el Padre que me ha enviado. Y yo lo resucitaré el último día. Está escrito en los profetas: "Serán todos discípulos de Dios." Todo el que escucha lo que dice el Padre y aprende viene a mí. No es que nadie haya visto al Padre, a no ser el que procede de Dios: ése ha visto al Padre. Os lo aseguro: el que cree tiene vida eterna. Yo soy el pan de la vida. Vuestros padres comieron en el desierto el maná y murieron: éste es el pan que baja del cielo, para que el hombre coma de él y no muera. Yo soy el pan de vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo."

Palabra del Señor

Cristiano en Verano: Desde la Playa
(por hombre, casado, con tres hijos, trabajan ambos, en vacaciones)

Para mí, el mes de agosto es siempre el mes de descanso, razones laborales imperan, es tiempo de familia, de familia con mayúsculas, de hijos, mujer, primos, sobrinos, madre, hermanos y cuñados. Esta forma de vivir el tiempo de descanso tiene mucho de positivo ya que genera lazos de unión verdadera entre los seres más cercanos, y pone a la familia en el centro,  siempre con un Dios que la nutre de amor y que no desespera. Ayer hizo años, varios ya, que mi padre se fue, precisamente en esta playa, y como siempre fuimos todos a agradecer su vida, con una eucaristía, en la que nos acordamos de él. El evangelio del domingo, vuelve a insistir en el mensaje de la fe, ese don que me regaló DIOS, y que mis padres regaron. Doy gracias a Dios por ello, también por todos aquellos que puso en mi camino y que me ayudaron a crecer y sobre todo, doy gracias, porque son muchas las ocasiones que me pierdo, y otras tantas las que, finalmente, recibo tu mano. Acudamos al pan de la vida con verdadera fe, nada hay que temer. Un abrazo.

 

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