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97. Para esto he sido enviado

Alfredo María Pérez Oliver, cmf -

No tengáis miedo a ser los santos del nuevo milenio, interpeló Juan Pablo II  a un grupo de jóvenes  el 8 de Agosto del año 2000.

Resulta que es el anuncio de la Buena Noticia conque Jesús de Nazaret culmina su mensaje de misericordia y amor de Dios nuestro Padre, nada menos que la llamada  a una correspondencia sin condiciones:”Sed perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto”. (Mt. 5,48). Esta meta inalcanzable, pero interpelante invita a esforzarnos configurarnos con Jesús. Y ya sabemos que si nos acercamos hasta casi alcanzarle, lo vemos tan de cerca  que aprendemos lo que aprendió el apóstol Felipe: quien me ve a Mi, ve al Padre: “El Padre y Yo somos uno (Jn.10,30).

Quienes son los discípulos de Jesús 

En este cantarillo lo voy a llenar con este reclamo que viven los seguidores de Jesús desde que se encuentran con Él: ser santos. Los exegetas nos dicen que el escrito más antiguo del Nuevo Testamento es la primera carta escrita a los Tesalonicenses. Ahí ya está exigido sin paliativos:

  • Esta es la voluntad de Dios: vuestra santificación” (1 Tes, 4,3)
  • ¿Qué tiene que hacer el discípulo para cumplir esta voluntad divina?  Pues sólo hay un camino. La carta a los Hebreos nos lo recuerda:”Corramos con constancia en la carrera que se abre ante nosotros, fijos los ojos en Jesús, autor y perfeccionados de la fe…”(12. 1-2).
  • He prometido llenar  este cantarillo con algún mensaje que se haga más vivo e interpelante al contemplarlo en nuestro Salvador. El mensaje es diáfano: “Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os odian, orad por los que os calumnian…”(Lc. 6. 27-28). Y el gesto es decir desde la Cruz y después de ser azotado bárbaramente, coronado de espinas, insultado:“Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen.” ((Lc. 23. 34)

Miedo a la santidad.

Con una sencillez pasmosa el Siervo de Dios Cardenal Van Thuan confiesa:: < En mi vida, y también ahora que soy cardenal, he tenido y  tengo miedo a las exigencias del Evangelio: tengo miedo a la santidad, miedo a ser santo. Me gustan las medias tintas. Sin embargo, Cristo me reclama cada minuto que ame a Dios con todo el corazón, con toda el alma, con todas mis fuerzas, con todo mi ser…En mi vida he predicado mucho a todo tipo de personas, pero quizá no me he atrevido a pedir la santidad. He hablado de la alegría, de la esperanza, del compromiso, pero he tenido miedo a hablar de la santidad, como si fuera algo que la gente no puede comprender o aceptar como posible. He infravalorado la buena voluntad de la gente y la fuerza de la Gracia del Señor.

He estado en la cárcel más de trece años: he pasado momentos duros, muy duros….he querido ser fiel a la Iglesia, no renegar de mi opción, pero no he pensado suficientemente en ser santo.> (“El gozo de la esperanza”. 2004. pgs.12-13)

Cuando Juan Pablo II le encomendó los ejercicios a la Curia Vaticana, se queda sorprendido y antes de escuchar posibles excusas, le dice: “Dénos su testimonio”. Y lo hizo. El  libro que se editó con las reflexiones a la Curia, merece ser meditado varias veces(Cfr.”Testigos de esperanza”). Recuerdo una anécdota que señala la cumbre de perfección por la que andaba. Le comenta uno de sus guardianes:
- Si alguna vez estás libre y puedes te vengarás de nosotros
- Todo lo contrario. Si está a mi alcance os ayudaré en todo lo que pueda hacerlo.
- Me asombras. ¿Por qué obrarás así?
-  Porque creo en Jesucristo que me manda amar y devolver bien por mal.

Gracias Padre, porque manifiestas tus misterios a la gente sencilla.

Jesús se estremeció de gozo cuando manifiesta su alegría por esta predilección del Padre. Soy testigo en mis ya muchos años de evangelizador  de esta comprensión heroica ,pero ni piensan ni se dan cuenta que son héroes. Confirmo lo dicho con un Una larga cita en la revista “Vida Religiosa” de este mes de Noviembre.

Escribe Mariola López:, que no ha podido olvidar la historia de Pastora Mira: <Era el año 2005 cuando un día recogió en la calle aun chaval de 17, gravemente herido en una pierna. Sin hacerle preguntas se lo llevó a su casa, le curó, le dejó dormir y le preparó el desayuno. Al despertarse el joven, le preguntó sobresaltado:”¿Qué hacen ahí las fotos de ese que matamos anteayer?”

Ella le contestó: “Esta es su casa, yo soy su madre y la cama en que duermes es la suya.”. Rompió a llorar cuando le dije que las fotos eran de mi hijo. Me contó que los habían torturado durante quince días antes de matarlo. Yo le dí un teléfono y le dije: “En algún lugar del mundo tiene que haber una madre preocupada por ti, llámala y dile que estás vivo”. …Aquél joven acabó trabajando con Pastora en un centro de Acercamiento para la Reparación y Reconciliación. A Pastora además de arrebatarle a su hijo, le habían matado a su padre y secuestrado a una hija a la que no dejó de buscar  durante cinco años hasta que encontró su cadáver en la tumba que ella misma excavó. Sólo comentó que lo que puede hacer la gracia de Dios cuando un corazón les responde

Nuestro Padre Claret.

Con razón ha sido llamado el gran calumniado del siglo XIX. Además de los atentados, el de Holguín por poco es mortal., y otros intentos se valen de las calumnias más furiosas para desprestigiarle. Contra  su deseo un amigo escribe un artículo en su defensa en el periódico de Madrid “La Esperanza (24- I-1865). Cito algún párrafo:

“Le han calumniado atrozmente…llegando a la vileza e infamia al extremo de alterar inicuamente dos de sus libros entre los muchos que el Sr. Claret ha escrito. Uno de ellos “El ramillete”…pero les enemigos han escrito otro con el mismo nombre, con dibujos y figuras tan lúbricas y obscenas que jamás hemos visto igual, atribuyéndoselo al Sr. Claret…Lo propio han hecho con el libro titulado “Llave de oro” para instruir a los sacerdotes recién ordenados en la administración de los santos sacramentos…que se extendió por todas las diócesis con felicitación de los Prelados…Pues bien ¿qué han hecho los enemigos? Han escrito un opúsculo con este nombre, con figuras obscenas y las explicaciones más repugnantes…”

Varias veces los amigos han dicho al Sr, Claret que se defiendese, pero él siempre ha contestado que la mejor defensa era no hacer caso, y, al mismo tiempo, rogar a Dios por ellos como lo hizo Jesús desde la Cruz, que decía: Padre, perdónalos, que no saben lo que hacen; pues esos desventurados no saben lo que se hacen, ni lo que se dicen. (Cfr Aut. 853-868)

El mandato más exigente.

Incomprensible e inaceptable para muchos es sin duda este de amar a los enemigos y devolver bien  por mal. Ante el asesinato por la ETA de un familiar, un conocido agnóstico, declaro: “Ni perdono, ni olvido.”

Sin embargo entre muchos testimonios he elegido tres que demuestran que ese mandato es posible con la Gracia de Dios. Uno de uno ya reconocida su santidad por la Iglesia. Otro de  un Siervo de Dios, pues se ha incoado su proceso de beatificación, fallecido el 16 de Septiembre del 2002. Y el tercer testimonio de una madre que todavía vive. Si alguien puede comunicarle el cariño del Pozo de Jacob y decirle que pide a la Virgen del Pilar, que le siga concediendo ser firme en la fe, segura en la esperanza y fuerte en el amor.

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icono comentarios 5 comentarios

Comentarios

Alfredo Mª Alfredo Mª
el 9/12/16
Es una equivocación , que el buen lector sabe corregir. Efectivamente "Para esto he sido ENVIADO
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eleazar eleazar
el 9/12/16
no ha podido olvidar la historia de Pastora Mira: eso espero, no olvidarla. Hace falta una pasta diferente, acrisolada, moldeada, . . . me gusta la comodidad, pero no quemarme, cerca de la llama, pero "a salvo". Que no se me olvide Pastora Mira, y tantos santos que han aceptado la invitación. un abrazo en el adviento
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José Mª José Mª
el 8/12/16
Ignoro si el título de este cantarillo está referido al propio autor o al Señor Jesús. No acierto a dilucidar si los pies del grabado que ilustra a este 97 nos hablan del caminar del misionero o del Señor itinerante por Galilea, Samaría, Judea... La duda a mí mismo me había parecido baladí, aunque no tanto. Si el texto del título se refiere a Jesús, no encuentro, y ojalá alguien pueda ilustrar mi ignorancia, en los escritos evangélicos que el Señor fuera un "invitado", sino un "enviado" por el Padre. El evangelio de Juan rebosa de esta idea. Sin ánimo de ser exhaustivo: Jn 12,44-45 - 12,49 - 13,4 - 13,20 - 14,24 - 15,22 - 16,5 - 16,28 - 17,3 - 17,8 - 17,18-19, - 17,22 - 17,23 -17,26.
Meditado lo cual, se dilucida con más claridad el plan de nuestro Dios: el Padre nos en ... » ver comentario
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Tomas Moro Tomas Moro
el 8/12/16
En cierta ocasión alguien del O.D. me invitó a su grupo porque tenían como objetivo la santidad. Entonces le dije que como cristiano tengo las mismas obligaciones... y se quedó sorprendido, ya no insistió. De los del O.D. me admira ese arrojo para el apostolado pero los dones del Señor nos llevan donde quieren y eso es importante, cada uno en su labor tiene que hacer lo ordinario extraordinariamente como dice San Josemaría, pero con los pies en el suelo como nuestro querido Papa Francisco que nos sorprende con su sencillez, su palabra incisiva, sabiendo que se puede equivocar.
Somos frágiles, y tenemos que estar convencidos que solo Nuestro Señor es el que nos ayuda en nuestras tareas, nuestro éxito es el suyo. Nosotros no valemos nada.
Gracias P.Alfredo Mª por los pozos que ... » ver comentario
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Martha Martha
el 7/12/16
No todos tenemos ni remotamente la idea de lle-
gar a obtener la santidad , pues no hemos logrado
un acercamiento a Dios lo suficiente para aprender
de EL como aprendio Felipe ,"quien me vea a mi, ve
al Padre pues somos uno solo". No hemos sido capa-
ces algunos de nosotros, digo mal, muchos de noso-
tros de cumplir con las exigencias de Cristo, amar al
projimo aunque sean enemigos, perdonar a los que
te ofenden, te maltratan, te azotan..... sus palabras
fueron avalantes con su forma de vida; predico con
el ejemplo .
Admiro a los que han sabido acercarse tanto a Dios
que se han forjado a su imagen y han caminado por
la vida a la Luz de su misericordia y amor, digno ejem-
plo lo fue San Antonio M. Claret y muchos mas que
comprendieron y correspondieron al mensaje de mi-
... » ver comentario
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