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96. Valentía para predicar el amor.

Alfredo Maria Pérez Oliver, cmf -

Una afirmación exagerada.

Creo que se puede calificar así a la que encuentro escrita por Marc Oraison. “El esfuerzo absoluto por predicar y por promover el amor entre los hombres como lo último de sus exigencias, está condenado a la persecución, al sufrimiento absolutamente injusto, a la muerte, es decir, al fracaso.” (Jesucristo. Ese muerto que vive, pg.30)

Demuestra esa exageración todo lo visto y oído  estás décadas del testimonio de la Madre Teresa de Calcuta. Promovió, como pocos en los  veinte siglos, el amor y precisamente a los más pobres. Su testimonio encontró la admiración  y veneración de los grandes de la tierra: Reyes, Presidentes de naciones, Alcaldes de grandes urbes como Nueva York. No digamos de los Sumos Pontífices. Cierto que sufrió incomprensiones y calumnias, pero comparadas con todo el aprecio del millones y millones de admiradores, son insignificantes. Murió rodeada de amor y las cuatro mil misioneras de la Caridad que hoy siguen su carisma, demuestran que su vida y su muerte y su obra  son todo lo contrario del fracaso afirmado por Oraison.

Vamos a adentrarnos en este núcleo muy exigente, pero, más aún, fascinante.

La Fragua ha encontrado en  el corazón de fuego de San Pablo, el eslogan que fascinó tanto a Claret que lo eligió como lema de su escudo arzobispal: “La caridad de Cristo me urge.”

No hay otro camino que fijar los ojos en Jesús, para caminar de asombro en asombro. Lo ha expresado muy bien  Fernández-Carvajal, y como mi cantarillo no tiene problemas en admitir aguas de otros pozos, vamos a ello: <<Al mandar a sus discípulos amarse unos a otros como Él les ha amado, no les ofrecía sólo un modelo, sino también un manantial siempre disponible, inagotable, del amor que se da hasta el fin. Un amor así es nuevo. Nadia había tenido la osadía de solicitar a los hombres este extremo de afecto y generosidad, esta actitud decidida de dar lo mejor y más valiosos que guardamos en el corazón. Solamente JESÚS – que nos ama antes y sin límite-podía manifestar: pero Yo os digo, amad a vuestros enemigos, orad por los que os persiguen…

¿Por qué se dice que es el mandamiento nuevo? Porque es nuevo el modelo, porque enseña que el amor de Dios es imposible si no va acompañado del amor al  prójimo, porque coloca el amor en el centro de todo…porque engendra corazones nuevos, porque pone los cimientos de una vida nueva. ( “Pasó haciendo el bien” 2016, pg,.471)

La celebración litúrgica nos ayuda a vivenciar esta exigencia. Co el corazón “levantado” damos gracias porque es justo y necesario, cantando el Prefacio de la Plegaria Eucarística “JESÚS MODELO DE CARIDAD”: Te damos gracias, Padre fiel y lleno de ternura, porque tanto amaste al mundo que le has entregado a tu Hijo, para que fuera nuestro Señor y nuestro Hermano.   Él manifiesta su amor para con los pobres y los enfermos, para con los pequeños y los pecadores.   Él nunca permaneció indiferente ante el sufrimiento humano; su vida y su palabra son para nosotros la prueba de tu amor; como un padre siente ternura por sus hijos, así Tú sientes ternura por tus fieles.”

La caridad se hace visible en la misericordia

Jesús de Nazaret es el rostro visible de la misericordia del Padre. Voy a recordar palabras y gestos para que  los volvamos a rumiar  a acunar en el corazón. Vayamos por partes:

Jesús misericordioso con los pecadores con palabras y con gestos. Basta hacer presentes las que asombró al contar la llamada “Del hijo pródigo” que ahora muchos la quieren llamarla mejor “Padre misericordioso”; la oveja perdida y buscada por los riscos, y la dracma perdida que finalizan con  inmensa alegría.

Esas enseñanzas  las hace visibles con gestos que producen escándalo. La mujer pecadora llorando a sus pies que provoca el comentario de los fariseos y la defensa que los deja sin habla: Vete en paz, mujer. Se te perdona mucho porque amar mucho. La defensa de la adúltera que quieren apedrear los rigoristas de la letra: El que de vosotros esté limpio tire la primera piedra.

El fascinante ejemplo de Zaqueo. Hoy ha entrado la salvación en esta casa. Y el de Mateo elegido misericordiosamente y  que  es ocasión para advertir a los fariseos que ha venido  a llamar a los pecadores y que no necesitan médico los sanos.

Lección que aprendieron los santos.

Todos cristianos que han practicado las virtudes heroicamente han seguido a Jesús de cerca. Pero han sido llamados a configurarse poniendo de relieve alguno de los aspectos del Maestro que más han sido necesarios para su vocación concreta. Ahora el cantarillo se va llenar con el ejemplo de  alguno des que han manifestado misericordia con los pecadores. Más recientes San Leopoldo Madic (+1948). San Pío de Pietralcina que pasaban más de catorce horas en el confesonario atendiendo a la larga fila del los penitentes atraídos porque hacían muy visible la misericordia de Dios, que goza perdonando.

El santo Cura de Ars (1786-1859) cuando escuchaba los elogios porque a su parroquia rural llegaban a confesarse de toda Francia, contestaba: “No es el pecador el que vuelve a Dios para pedirle perdón, sino que es Dios mismo quien corres tras el pecador, y  hace volver a Él.”. Alguien le preguntó por qué en la Santa Misa  a veces lloraba y a veces sonreía. Contestó: “Sonrío cuando pienso en el don de la presencia de Jesús en la Eucaristía. Lloro cuando pienso en los pecadores que no pueden recibir ese regalo.”
San Antonio Mª Claret (1807-1870) cuenta en su autobiografía: “Muchísimas confesiones generales  he oído de penitentes que se habían callado los pecados porque los confesores les habían reprendido ásperamente….En cierta ocasión en la misma capilla que yo confesaba, confesaba también un sacerdote muy sabio, muy celoso. Pero por su edad y achaques se había vuelto tan iracundo y de tan mal genio que no hacía más que regañar, así es que los penitentes quedaban tan cortados y confundidos, que se quedaba los pecados sin decir y, por lo tanto, hacían mala confesión. Quedaban tan desconsolados, que para tranquilizarse se venían a confesar conmigo.” (Aut.376-377).

Por supuesto que la caridad que urge tiene un abanico de acciones que hacen visible el amor del Padre en el rostro y en la vida de su Verbo Encarnado. Intentaré llenar algunos cantarillos más, porque oigo el bullir del agua en el fondo del Pozo de Jacob. Hay que ir contra corriente para predicar el amor ante la avalancha de odio, rencores, terrorismo corrupciones, explotación de los pobres, y tantas variedades más del egoísmo amarrado en tantas mentes y corazones de nuestra sociedad actual.. ¿Quién podrá llegar a conocer la hondura, la anchura, la altura y del Corazón de Cristo? Tenemos Madre y Maestra que conoció .como nunca nadie humano llegará a conocer. Hay que sentarse como niños pequeños a sus pies y nos irá dando respuesta a tanta preguntas del que quiere saber y crecer..
  

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icono comentarios 3 comentarios

Comentarios

Martha Martha
el 29/11/16
Bueno , muy bueno este cantaro, que abarca la va-
lentia que tenemos en actuar segun el ultimo man-
damiento de Jesus : Amar, amar a todos, cristianos
o no, amar hasta a tu propio enemigo, manifestando
como Jesus lo hizo, el verdadero rostro de Dios. Aun-
que todos sabemos que en los tiempos que vivimos
hay que valerse de mucha fuerza para amar a tantas
personas que estan hacienda dano a toda la humani-
dad; guerras, violencias, asesinatos, odios, envidias,
todos los males del mundo se estan generalizando y
desconocemos el porque y como frenar ese aluvion
de sufrimientos; no creo muy exagerada la afirma -
cion de Marc Oraison, cuando dice que todo ese es-
fuerzo de predicar el amor al projimo esta condena-
do al fracaso ; eso es , desde luego, relative si mira-
mos no sol ... » ver comentario
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eleazar eleazar
el 28/11/16
Hay que ser valientes para predicar el amor en la sociedad, para ser cordero entre lobos, y sólo esforzándose nos se puede, hace falta descansar en algo solido cuando la entrega, pues en eso consiste, nos supera, y nos superará si vamos contra corriente, y así debería ser. Solo cuando descubres el amor que te tiene Dios, urge ese amor, y él te transforma y entonces se hace visible en la sociedad como misericordia, cuando el amor, que siempre es de Dios, se incardina, si no te opones, en ti y te urge.
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Manuel Manuel
el 26/11/16
Cierto que sin amor no existe bien.Pero, más cierto es que para dar amor verdadero, encontramos muchos obstáculos que sortear. Ese amor que encuentra tantas zancadillas ,es el verdadero, el que por muchas resistencias que encuentre siempre está presto. Nuestro bien es el amor hacia todos y es nuestra propia satisfacción.
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