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88. Custodiados

Alfredo M. Pérez Oliver, cmf -

El Papa Benedicto ha encontrado cuatro consignas en la primera carta de San Pedro,  Las tres primeras han llenado unos cuantos cantarillos. Ya sólo queda la cuarta que completa la vivencia consciente de nuestro ser de hijos. Esta maravillosa realidad sucede porque El Hijo Predilecto, Jesús de Nazaret, nos dice nuestro ha incorporado, injertado. El mismo se compara a la vid que tiene que tener unidos los sarmientos para que puedan dar fruto. Se trata del fruto de la correspondencia filial  llena de gratitud por haber sido elegidos, regenerados, herederos y por fin para no perder tan grandiosa herencia: 

Custodiados.

San Pedro usa ahora una palabra que quiere decir: están ‘los vigilantes’. Y la fe es como el vigilante que custodia la integridad de mi ser cristianos. Esa palabra griega se refiere principalmente a los vigilantes de las puertas de una ciudad para impedir la entrada a los destructores. Así la fe es vigilante de mi vida de Gracia, de mi herencia. Me da seguridad. Con San Pablo puedo exclamar: ¡”Se a quien he creído! Mi fe no es creer en ‘algo’ sino en ‘Alguien’. Y ese Alguien es el único Camino para llegar a la Verdad y a la Vida. Esa Vida que me da la certeza que soy hijo y tengo un Padre que me espera con amor infinito.

Esta es la fe que nos custodia y nos impulsa a vivir aquí en la tierra una vida en plenitud que salta a la vida eterna. El capitulo once de de la carta a los Hebreos, presenta una nube de testigos de esta fe comprometida. La encíclica escrita a cuatro manos porque el Papa Francisco asumió el texto del Papa emérito, y puso su estilo. Es una llamada con los altavoces a toda potencia. “Por tanto, es urgenterecuperar el carácter luminoso propio de la fe, pues cuando la llama se apaga, todas las otras luces acaban languideciendo. Y es que la característica  propia de la luz de la fe es la capacidad de iluminar toda la existencia del hombre. Porque una luz tan potente no puede provenir de nosotros mismos, ha de venir de una fuente más primordial, tiene que venir, en definitiva, de Dios.” (L.F. 4)

La fe también tiene que ser custodiada

La fe se vive en un contexto concreto. Y hoy, ya se puede decir en este mundo global, la fe es atacada por todos los frentes. Un dato sintomático lo encontramos en el estudio sociológico de la Fundación Santa María en el año 1992. Ahí encontramos el salto atrás producido entre la gente joven. Mientras que en 1950 el 80% de los jóvenes creían en la divinidad de Jesucristo, en 1990 sólo un 50% mantiene esta creencia. Conozco varios casos que han perdido la fe. San Pablo advierte a sus Corintios: “Me temo que, así como la serpiente sedujo a Eva con astucia, se pervierta vuestro modo de pensar  y abandone la entrega y fidelidad a Cristo. “ (2Cor. 11, 3)

Hoy es de buen tono manifestar sin complejo: “Soy agnóstico”. Un famoso periodista declaraba hace poco en una entrevista que le hubiera gustado ser un ateo militante o un católico comprometido, pero que sólo era “un humilde agnóstico”.

Es más intelectual reconocerse agnóstico, que confesar que se está inmerso en este mundo consumista y superficial. Usar y tirar es lo más fácil y no hay que tomarse la molestia de investigar con responsabilidad la existencia de Dios. Y menos hacerse preguntas serias: ¿Qué sentido tiene mi vida? ¿Por qué el dolor, la vejez? Sobre todo hay que olvidar la muerte y el más allá.

El agnosticismo.

La palabra la inventó hace poco más de un siglo, el médico de Oxford. T.H. Husley. Tomó inspiración en el discurso de Pablo en el Areópago ateniense: “observando sus lugares de culto, encontré un altar con esta inscripción: “Al Dios desconocido” (Theo agnosto) (Hech. 17. 22). De ahí inventó la palabra “agnosticismo” para designar la actitud de los que se despreocupan de Dios porque no pueden conocerlo. O sea que un agnóstico es el que no se cree capaz ni de creer, ni de negar a Dios, porque supera la posibilidad de conocerle.

La creciente oleada de personas que se encogen de hombros con cierto pasotismo y deciden que no se puede conocer si Dios existe o no existe, puede impactar la fe de los creyentes. A esto se añade la proliferación de sectas, de movimientos sincréticos como la “New Age”  y parecidos que no admiten norma extrínseca y buscan a dios por libre.Esta situación crece y Thomas Luckman la califica como “religión invisible”. La llama así porque es una religión que no llega a desaparecer, porque está en el fondo, peropasa a la esfera privada. Ocurre también con ciertas posiciones política y sindicalistas: Uno de sus líderes afirmó que admitía a su sindicato a católicos con tal que no interfiera su mentalidad en la marcha de sus posiciones.¡A la sacristía!

Una custodia eficaz.

Con vientos tan contrarios, la fe tiene que acudir a Jesús que duerme en popa: ¡Sálvanos que nos hundimos!

La normal manera de actuar de la pedagogía divina es la llamada técnicamente “Teología de las mediaciones”. Así el Padre envía a salvar a la humanidad rebelde a su Palabra, que se encarna, pone su tienda de campaña entre nosotros y es el Sacramento visible de la misericordia del Padre. “Uno solo es nuestro Mediador” (L.G. 60).Cuando se vuelve al Padre, deja a su Iglesia, Sacramento del encuentro con Cristo. “Y la Iglesia tiene una variedad de mediaciones para hacer que sus miembros seamos sarmientos unidos a la Vid, que es Cristo, para poder dar fruto.

Y aterrizo. Creo que una mediación importante es la dirección Espiritual. Es decir el recurso de los cristianos que acuden a hombres o mujeres conocedores de las cosas de Dios y de los caminos que conducen a Él.

Actualmente se prefiere llamar “Acompañamiento Espiritual”, para evitar hasta en las palabras el peligro de dictaduras.. El tema da para mucho espacio. El Diccionario Teológico de la Vida Consagrada, (Pub. Claretianas), dedica al asunto quince densas páginas, más  una amplia bibliografía. Me tengo que ceñir  a unas pocas pinceladas de mi cosecha, que juzgo importantes.

Creo que la mediocridad que con dolor denunciaba el P. S.Mª Alonso, depende en gran parte de el desinterés en buscar una buena Dirección y presentar con total sinceridad la situación actual del alma y elaborar seriamente un “Proyecto Personal” (Plan de vida se decía antes) para evaluar periódicamente con el Director o Directora.

Con frecuencia en coloquios me interpelan grupos cristianos: ¿Dónde están esos Directores competentes? Mi respuesta es que el que busca halla y si con interés se ha buscado y no lo encuentra, puede acudir directamente al Espíritu Santo. 

Y siempre de la mano de María, Mediadora Universal por voluntad de su Hijo, “se apoya en la mediación única de Cristo y depende totalmente de ella…lejos de impedir la unión inmediata de los creyentes con Cristo, la fomenta.(L.G.60 Cf.61-62).

A comprase una brújula que marque dónde están esas personas experimentadas en la vida espiritual y conocedores de la Teoría de Ascética y Mística.

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Comentarios

eleazar eleazar
el 11/8/16
Supongo que fe y conciencia van unidas. En el creyente la fe en Cristo, en Dios Hombre, no puede divergir del sello que Dios nos pone, y que en conciencia nos interpela. Y supongo que la misma fe fortalece nuestra conciencia, pues en la fe es la voluntad de Dios la que prevalece cuando nos entregamos libremente a ella, y es a través de esa interpelación interior, nuestra pero sugerida por él, como la fe custodia nuestra entrega a Dios, la Gracia que su voluntad derrama en nosotros. Espero no haber dicho barbaridades, pero soy consciente que el hombre de fe, de muy pequeña fe, siente cuando se aparta del Señor, y aun cuando persista en ese camino divergente, incluso durante mucho tiempo, siente en sus carnes ese alejamiento, y que esa fe dormida, su propia conciencia, le custodian, le ... » ver comentario
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Martha Martha
el 6/8/16
Es linda la observacion de que la Fe es nuestro guar-
dian, que somos custodiados constantemente por
ella, va siempre a nuestro lado protegiendonos de
los que pretenden que dejemos la condicion de ser
cristianos, que nos alejemos de esa nominacion que
ilumina nuestro andar , un baluarte que nos man -
tiene activos, sin replegarnos a otras rutas que no
edifican el buen ejemplo.
Me gusto mucho conocer la procedencia de la pala-
bra "agnosticismo" (Theo Agnosto) segun la ins -
cripcion que vio el Dr.de Oxford en el lugar en que
Pablo realizaba sus cultos en Atenas, de ahi invent-
to la palabra , que hoy diua se ha hecho muy popu-
lar entre personas que prefieren decir "soy agnos-
tico" antes que decir "soy ateo", pues en realidad
nadie es "ateo" completamente, hay algo en qu ... » ver comentario
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