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85. Amor que tumba

Alfredo Mª Pérez Oliver, cmf -

El cantarillo anterior nos dejó un gran sabor espiritual al afirmar que la unión con Cristo es algo presente y actual. Afirmación tan extraordinaria calará el alma de gozo con una prueba exegética. El pasaje más antiguo de la fe cristiana en la Resurrección, lo encontramos en la primera carta a los Corintios: Os transmití en primer lugar, lo que a mi vez yo recibí: que Cristo murió por nuestros pecado, según las Escrituras, que fue sepultado y resucitó al tercer día, según las Escrituras, y que se apareció a Pedro y luego a los doce…(15,3-7).

Comenta el gran exegeta Cardenal Martini:”Notemos que, de los cuatro verbos del texto original griego atribuidos a Cristo, tres están en un tiempo verbal que indica un hecho sucedido en el pasado (murió, fue sepultado, se apareció); el cuarto en cambio “resucitó”, está en griego en un tiempo que indica la permanencia de un acontecimiento sucedido en el pasado, pero que sigue teniendo efectos en el presente, en el hoy.

Por tanto, Jesús no sólo resucitó, sino que vive todavía ahora para nosotros y para el mundo entero. Podríamos decir que, si la resurrección es el momento culminante de la plenitud de la vida y del amor de Dios que se comunica a los hombres en Cristo Jesús, tal plenitud continúa creciendo a través de la acogida de la Gracia del Resucitado…”(‘Creo en la vida eterna’ Madrid, 2012, pgs 93-94)

Comentario de Benedicto XVI

Este amor que se comunica a través de la acogida de la Gracia, tiene cuatro perspectivas, que el sabio Pontífice encuentra en la primera carta de San Pedro. Merece la pena detenernos en ellas:

1ª.- Elegidos.

Este era el título de gloria del Pueblo de Israel. Dios lo eligió no porque fuera  un pueblo grande, sino porque lo amó(Cf. Dt. 7, 7-8). El Apóstol Pedro lo traslada a todos los bautizados, que forman el Nuevo Israel. Cada uno de los cristianos podemos afirmar, con la M. Teresa de Calcuta, que el mayor acontecimiento de nuestra vida es haber conocido a Jesucristo. Y el mayor bien que podemos hacer a un hermano es anunciarle a Jesucristo. Dice el Papa: Dios ha pensado en mí, me ha buscado a mí entre millones…me ha visto y elegido, no por mis méritos que no existían, sino por su bondad…Debemos estar alegres y agradecidos por este hecho”.

Análogamente San Pablo dirá que fue llamado, casi seleccionado, por gracia de Dios. El apóstol no se hizo a sí mismo, es el Señor Jesús el que lo eligió.(Cf. Gal.1,1)

Esa evidente que estar contentos por esta elección, no es triunfalismo, sino gratitud. Pero también hay que saber que ser elegidos, lleva  consigo la persecución: “Os entregarán a la tortura y os matarán, y todos los pueblos os odiarán por causa de mi nombre” (Mt.24, 9).

Hay que estar preparados para saber que somos elegidos en un mundo que nos persigue por no ser conformistas, porque denunciamos el relativismo moral y dogmático. Nos persiguen porque queremos vivir no según el mundo, no según los poderes fácticos de ONU y adláteres, sino según la voluntad de Dios manifestada en el Evangelio. La lucha por los valores del Reino de Dios viene desde Jesús. Y como los poderes de entonces querían otro mundo distinto del que Jesús anunciaba lo quitaron de en medio. No sospechaban que así preparaban el poder de la Resurrección que daría fuerza a millones de discípulos de todos los siglos y culturas. El gran San Agustín dijo bellamente: “Los cristianos son aquellos que no tienen las raíces hacia abajo, sino que tienen las raíces hacia arriba, y viven esta gravitación no en la gravitación natural hacia abajo. Lo que significa que hay que aceptar, con confianza total en el Resucitado, la misión de vivir como dispersos, como minoría y ser incluso responsables de los demás, y precisamente así, dando fuerza al bien en nuestro mundo,

2º.- Regenerados.

Alejada y rebelde la humanidad queda destrozada la obra de Dios. Pero no quedan ahí las cosas. Lo explica con enorme claridad la 1ª carta de San Pedro: “Bendito sea Dios Padre de nuestro Señor Jesucristo, que en su gran misericordia, por la resurrección de Jesucristo de entre los muertos, nos ha hecho nacer de nuevo para una esperanza viva, para una herencia incorruptible, pura  imperecedera, que  os está reservada en el cielo” (1,3-5).   El Papa Francisco acaba de decir: Dios se pone muy contento (Lc.15,5): su alegría nace del perdón, de la vida que se restaura, del hijo que vuelve a respirar el aire de casa.” (3.VI.2016)

Lejos del cristiano creer que es el mismo quien se regenera. En Jesucristo soy regenerado en la profundidad de mí ser. O sea que está muy lejos del barón de Münchausen que entres las grandes mentiras hallamos la que sin rubor contaba: Cayó en una ciénaga y se iba hundiendo peligrosamente, pero salió del lodo que lo tragaba tirando de su coleta hacia arriba.

Esta regeneración es casi siempre suave, a través de mediaciones. Pero el Señor a veces lo hace haciéndose presente de un modo muy especial. Lo confirmo con algunos ejemplos:

Carmen Laforet, la primera mujer en ganar el premio Nadal (1944) con su novela “Nada” que es pesimista ahondando en la inquietud de un alma sin Dios. Pero en 1956, gana el premio “Menorca” con la novela “Mujer Nueva” que es todo lo contrario. Obra luminosa y serena de un alma que ha encontrado a Dios. La explicación de este cambio es la conversión de Carmen Laforet, que ella lo narra a través de  su protagonista. Paulina. Pero en la entrevista que realiza Ana Escartín, confiesa su conversión sin adornos literarios: “Yo sentí a Dios de repente, un día yendo por la calle. No puedo decir que creí, puesto que casi lo toqué, tan realmente lo sentí dentro de mí. No me quedó más remedio que reconocerle como mi Dios y Señor. Y me llenó de una alegría y de un gozo inexplicable. Luego he procurado que mi vida fuera una consecuencia de aquél momento.

En la “Mujer Nueva” hace una crítica social y explica el por qué: “Yo antes no tenia fe: Ahora la tengo y he demostrar que la tengo…el católico de veras está obligado a vivir siempre en católico. Es un espectáculo del mundo que le contempla. Y puede hacer tanto bien y tanto mal. Yo misma no he creído antes por la postura cómoda de muchos católicos. La fe hay que demostrarla con obras”

El encuentro con Cristo es la clave interpretativa. Este encuentro Tú a tú es lo que hace cristianos. Creo que el fallo de las catequesis de Confirmación en muchas parroquias radica ahí. No bastan teorías. Urge señalar a Jesús y como Andrés y su amigo corran tras él y le pregunten: ¿Dónde moras”.

Pero resulta que el cantarillo  esta lleno hasta el borde y han subido por la escalerilla del pozo otros testigos de la presencia del Resucitado que me preguntan: “¿A nosotros no nos vas dejar salir? Les prometo que sí, pero calma. Alguien dijo “La paciencia todo lo  alcanza”.

Ejercicio práctico: Examinar la vida y ver si alguna vez conscientemente me he sentido elegido y como consecuencia he palpado persecución y marginación.  Y examinar también si haber sido “regenerado en Cristo Jesús”  gratuitamente lo he vivido con acción de gracias. Pensar las posibles mediaciones por las que he recibido la regeneración.

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Comentarios

carlos carlos
el 16/7/16
Martha...extraordinario mensaje!!!..eres un instrumento en las manos de Dios...Una sierva del Señor...desde Costa Rica...Bendiciones!
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Jack de la Cova Jack de la Cova
el 29/6/16
Me gustaron todos los comentarios pero especialmente el de Martha.
Bendiciones para todos
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Tomás Moro Tomás Moro
el 25/6/16
Estoy muy de acuerdo con Eleazar, somos unos privilegiados, ¿qué hemos hecho para ello? nada. Ha sido Él quien nos ha dado gratuitamente todo, y eso nos impulsa a darnos a los demás, a estar pendientes de las necesidades de nuestros hermanos, los próximos, a estar atentos a todos y ser compasivos y misericordiosos unos con otros.
Gracias P. Alfredo, siempre está atento a nuestras necesidades, a cualquier hora, ¿pero llamando antes ¿no?
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Martha Martha
el 24/6/16
Creo que solo el conocimiento del amor infinito que
nos tiene Dios, es lo bastante como para sentirnos
elegidos; Dios nos elige siempre en diversas formas,
a unos los elige, conociendo sus fortalezas, para que
prediquen Su Palabra por el mundo, a otros para re-
tornarlos a la vida normal diaria, ovejas perdidas ,son
curadas sus heridas y vuelven al redil, haciendose
fiesta en el cielo por la recuperacion del hijo. Es ne-
cesario el encuentro con El Resucitado que vive en-
tre nosotros siempre, para regenerarnios, para volver
a nacer, solo nunca pudieramos lograrlo.
Yo siento en mi la preferencia de Dios desde que na
ci, siento que me miro con mucho amor, que se inte-
reso por escoger para mi unos padres maravillosos,
que me doto de todo lo que necesitaba para enfren-
tar l ... » ver comentario
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eleazar eleazar
el 22/6/16
El que no conoce a Cristo, no ha experimentado su amor, no puede sentirse elegido por él. Pero es que si no me detengo a pensar en mi vida no me doy cuenta de que ciertamente soy un elegido, Dios me ha ido amando, me ha reconducido, aunque yo no halla caído al suelo, no me ha tumbado, ha sido un viento que, sin darte cuenta, te orienta, reorienta, y es un problema mio esperar que me tumbe, y no tumbarme, morir y renacer de nuevo, lleva soplándome muchos años, en eso esta el artículo en regenerarse. Espero la continuación.
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