icono estrella Nº de votos: 0

77. Como sin fuego la fragua

Alfredo María Pérez Oliver, cmf -

Llenados ya los cantarillos con los requisitos exagerados para trabajar en la Empresa Constructora del Reino de Dios, me apoyo en el brocal del pozo de Jacob para ver si llega alguna vena de agua para el cantarillo 77. Y veo con gozo una fuerte riada que sube casi hasta el brocal. Acerco el oído y oigo el rumos de sus aguas ¿no vas a hablar de la oración? ¿Es que no sabes que queda mucho por decir de la amistad y trato con el Amigo?

Comienzo por hacer un pocillo con mis manos para refrescar la cara  con mis manos la cara y el cerebelo. Y enseguida salta a mi memoria la copla anónima:

El alma sin oración
es como huerto sin agua,
como sin fuego la fragua,
como nave sin timón.

Y añado: “como pozo sin agua”. Pero afortunadamente, el pozo de Jacob, abierto en el pueblo de Sicar, sigue vivo. Y este pozo de Jacob, sucursal del de Sicar, participa de esa abundancia de agua que nos refresca y sacia la sed, sed del Dios vivo, sed de avanzar en el Reino de Dios.

Por eso  llega la corriente que clama porque esos trabajadores de la Empresa constructora, sienten la necesidad para ser  evangelizadores de cumplir la llamada del Papa Francisco: “La Nueva Evangelización, comienza de rodillas”. Así lo han entendido unos jóvenes que esta mañana del 21 de Febrero me informaban del plan de formar un equipo de Evangelización para jóvenes.

Deseaban unas charlas para comprender bien lo que es la Nueva Evangelización, pero antes –me dicen- queremos tener una hora larga de adoración con el Santísimo expuesto. Ambos deseos encontraron mi total y entusiasta colaboración. Estos jóvenes saben el buen camino.

La Nueva Evangelización es urgida por Juan Pablo II ante el panorama de Latinoamérica con tantos millones de explotados y empobrecidos, de un mundo occidental en proceso rápido de secularización, los continentes africano y asiático con un abanico de retos que piden una evangelización creativa y unos evangelizadores preparados a prueba de bomba.

Huir o peregrinar. El Profeta Elías paradigma.

Para intentar aplicar a nuestra situación lo experiencia vivida por Elías (Cfr  1 Rey.19,1-10) hay que seguir con calma la trayectoria y no pasar rápidamente  a la teofanía de Horeb.  Pero sí podemos comprender la acción violenta contra los profetas de Baal, que habían desconcertado al sencillo pueblo,en la respuesta a la voz que le preguntó después del susurro que le anuncia la presencia de Yahvé:

- “¿Qué haces aquí, Elías?
- “Me consume el celo por el Señor Todopoderoso, porque los israelitas han roto su Alianza, han destruido sus altares y han matado a tus profetas. Sólo he quedado yo y me buscan para matarme” (13-15)

El profeta Elías que esperaba gozar del triunfo sobre los profetas de Baal, tiene que huir precipitadamente por la ira de la esposa del rey.  Jezabel jura que le hará pagar con la misma medida usada con los profetas de su dios Baal.

Es llamativo el cambio que se produce en Elías. De valiente retador pasa a estars dominado por el miedo y la angustia. No puede confiar en que nadie le defienda. Se ve solo, abandonado y le entra una depresión mortal. De la noche a la mañana pasa a vivir una experiencia que le agota y quema. Hoy los modernos dicen que ha entrado en la vivencia del burn out que le hunde hasta desearse la muerte, pues no es mejor que nadie.

Paro Dios actúa y ayuda a pasar de la fuga agotadora a la peregrinación. Una peregrinación larga, pero que le llevará a vivir en monte Horeb, la gozosa presencia de Yahvé. No estaba en el viento, ni en el terremoto, ni en el fuego. Estaba en el rumor de una brisa suave. Y con la brisa el mandato de volver a la  Misión que le encomienda.

Pueden ampliar con la lectura completa del texto bíblico, pero lo que ahora me interesa recalcar es que en el encuentro personal con Dios recibe la fuerza para no estar refugiado en la cueva y volver junto al pueblo desconcertado. Un pueblo al que acusa, pero no intercede por él.

Espero haya quedado claro que esta experiencia del Profeta puede inspirar la actitud que debemos adquirir los discípulos: pasar del miedo a la peregrinación. Peregrinar para vivir un encuentro profundo de amistad y conseguir ser amigos fuertes de Dios. Y ya con el cayado y la honda y varios guijarros lisos, salir contra el Goliat de un laicismo militante. Intentaré ayudar a templar el alma y a manejar la honda, presentando un método de oración y vida que hizo de un joven disipado y atrapado por el trabajo,(cuando iba a Misa tenía más telares en la cabeza que santos en los altares), un santazo y un gran apóstol.

Un método nuevo y poco conocido.

La prohibición de leer la Biblia al pueblo y encontrar en la Palabra de Dios su alimento espiritual provocó unas alternativas a su necesaria vida espiritual y surgieron todo un abanico de devociones y métodos de oración.

Nos llevaría muy lejos explica lo que pretendo al llenar estos cantarillos. Lo iremos comprendiendo sobre la marcha. “Se hace camino al andar”. Paso directo a la alegoría que la brillante imaginación del joven Claret encontró para centrar su vida.

Cae del caballo de sus ilusiones de ser un gran y rico fabricante. El mundo fascinante de la  industria textil en el siglo XIX. En el momento más oportuno que la Providencia había preparado por varios desengaños por sucesos que le afectan directamente, llega la luz tumbativa: ¿De que le sirve al hombre ganar todo el mundo, si se pierde a sí mismo?

Claret no sabe de medias tintas y se entrega a fondo a su nuevo ideal. Al llegar al Seminario de Vic concreta su labor espiritual con una comparación que marcará su ruta. A su viva imaginación le llega la imagen de la fragua del herrero de su pueblo. Quizá más de un lector no sabe lo que es una fragua. Y más seguro, que nunca haya visto una de cerca. Si Claret hubiera vivido hoy habría encontrado en una computadora (discos duros, formatos, iconos…) la comparación para explicar su cambio de ruta. Pero lo que él vio de niño era una fragua. Su curiosidad infantil se asombra al ver que el herrero tomaba con una tenazas un hierro frío y roñoso y lo metía en el la fragua que ardía con fuego avivado por el aire que un gran fuelle, movido por un ayudante, proporcionaba el aire suficiente para la combustión. Al cabo de unos minutos el hierro se volvía rojo, rusiente. Entonces el herrero lo colocaba sobre el yunque y comenzaba a golpearlo con un martillo, a compás con el ayudante. A veces con energía, otras con gran suavidad. Toques de artista que trasformaba el trozo de hierro en el objeto que se había propuesto. Al final introducido el objeto en un recipiente con agua, adquiría el temple justo.

Esta imagen la convirtió en una alegoría para explicar como de su hierro frío, el Señor forjó un hombre que ardía para dar a conocer a al Jesús que le había seducido. Pero al cantarillo ya se  le escapa el agua. Y queda mucha todavía en el pozo. Soy previsor y tengo en el almacén bastantes cantarillos para llenarlos con esta agua del pozo que habla de nuevos métodos, nuevas expresiones y sobre todo de nuevo ardor.

Si te ha gustado, compártelo:
icono etiquetas etiquetas :
icono comentarios 1 comentario

Comentarios

Martha Martha
el 26/2/16
Con cuanto gusto he leido este cantarillo #77 del
P.Alfredo, siempre los extrae repletos de agua cu-
yo contenido es para nosotros fuente de conocimien-
to y regocijo. El Pozo de Jacob digno representante
de su antepasado (el Pozo de Sicar) no sufre de se-
quedad, todo lo contrario sus corrientes son cada
vez mas desbordantes y educativas sobre todo cuan-
do el P.Alfredo oye sus murmullos corre diligente a
extraerlas para brindarnos su precioso liquido, rico
en sabiduria y noticia.
Me gusta la copla anonima sobre la oracion, mucho
contenido e indiscutible entender.
Tambien la figura alegorica que le sirvio al sabio y
santo P.Claret para concentrarse bien en lo que an-
siaba ser en su vida, es muy exacto y preciso. Com-
parar el temple del metal, a base de fuego y golpes
... » ver comentario
Me gusta 0
escribir comentario
Por favor escriba las letras como se muestran.