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74. Exagerados en la esperanza

Alfredo Mª Pérez Oliver, cmf -

Pasta Especial

La Empresa constructora del Reino, veo que está siendo muy exigente al hacer el “casting” de selección de los candidatos. Tienen que estar amasados con una pasta especial. No admite a cualquiera. Pero advierto que no pide que los candidatos tengan ya en propiedad los requisitos. Solamente desea que se pongan en camino para conseguirlos. Me atrevo a cambiar los famosos versos de Machado:

Caminante, ya hay camino.
Sólo faltan 
deseos de caminar.

Los que ya se han puesto a subir los escalones que presentó el anterior cantarillo, ahora deben aprender el talante que deben tener en su ascensión Se trata de ponerse de puntillas para mirar hacia delante con la óptica de la esperanza. El Papa Francisco nos da la razón definitiva para que el discípulo de Jesucristo viva con el alma empapada de esperanza: “Es esa virtud tan difícil de vivir: la esperanza, la más pequeña de las virtudes, pero la más fuerte. Y nuestra esperanza tiene un rostro: el rostro del Señor resucitado, que viene ‘con gran poder y gloria’ (Mc.13, 26), que manifiesta su amor crucificado, transfigurado en la resurrección. El triunfo de Jesús al final de los tiempos, será el triunfo de la Cruz; la demostración de que el sacrificio de uno mismo por amor al prójimo y a la imitación de Cristo, es el único poder victorioso y el único punto fijo en medio de la confusión y tragedias del mundo.”(15-XI-2015)

Esperanza contra el desencanto.

El psicopedagogo Bernabé Tierno, afirma que estamos en una época de desencanto, que genera inseguridad y empuja a buscar apoyos que resultan quebradizos. Resumo
- Volver al pasado donde no llegaban aguas tan turbias de corrupción moral
- Resignada pasividad del “hombre masa” que confía en los líderes que prometen el “oro y el moro”. Que se convierte en más desencanto al ver fallar las promesas de su líder carismático.
-  El “pasota” que piensa que es rentable entregarse a un pasotismo consumista, hasta embrutecerse. No piensa en conseguir una superación personal que de plenitud a su única vida.

Ante esta situación es necesario que emerja ante los ojos “la esperanza como valor capital de la vida humana, como dimensión fundamental del hombre, en cuanto ser abierto al futuro.” (Cf. “Valores Humanos III”).

La locura de la Esperanza

El filósofo abanderado del ateismo militante –las paradojas de la vida- escribió una obra de teatro titulada  “Barioná, el hijo del trueno”. La escribió y representó en 1940, cuando estaba internado en el Stalag 12D, campo de prisioneros de los nazis, en Tréveris. La escribió para animar a tener esperanza, a sus compañeros de  infortunio. La explicación de esta extraña iniciativa,se encuentra en una entrevista en la que confesó que en el Stalag descubrió la novela de Georges Bernanos, “El diario de un cura rural”. Essabido que el tema de esta novela, una de las mejores del siglo XX, es precisamente la esperanza cristiana. Representada en las fechas navideñas en la que el mismo Sartre fue el rey Baltasar.

Sintetizo el argumento: Barioná es un resistente judío que quiere acabar con la dominación romana. Con realismo comprende que el pueblo judío no puede vencer con la espada  al imponente imperio romano. Desesperado, inventa una rebeldía de muerte. Si no nacen niños, ya no habrá pueblo israelita a quien dominar.

Pero llega la sorpresa. Su mujer, Sara, queda embarazada. Barioná quiere que aborte, pero Sara se niega rotundamente. Es precisamente en esta circunstancia tan tensa que vive el matrimonio, cuando nace Jesús en Belén. Aparece entonces en escena  el rey Baltasar y logra que Barioná, iluminado por la encarnación del Verbo, acepte el nacimiento de su hijo.

Barioná que carecía de referencias espirituales, había exclamado en sus desahogos desesperados: La vida es una derrota. La mayor locura del mundo es la esperanza. Pero su horizonte cambia porque ha sido transformado por el amor de Dios que se hace visible en un Niño. La obra teatral  transfiere esta esperanza a los compañeros de prisión:”También para vosotros, prisioneros, en este día de Navidad, y en todos los demás días siempre habrá alegría.”

Este casi auto sacramental, no sólo conmovió y hasta convirtió a alguno de los prisioneros, sino que a instancias de de los supervivientes, se volvió a editar veinte años más tarde, casi a escondidas, porque el marxista no podía perder su fama de intelectual de la revolución maoísta. Y  un ejemplar llegó hasta el mariólogo Laurentin, que declaró asombrado: “Sartre, ateo deliberado, me ha hecho ver mejor que nadie, si exceptúo los Evangelios, el Misterio de Navidad.”.

Comprendo esta declaración  porque ahí he leído fragmentos de una unción impactante. Los ofrezco a vuestra consideración: “Porque Cristo es su niño, la carne y el fruto de sus entrañas. Ella le ha llevado nueve meses, y le dará el pecho, y su leche se convertirá en sangre de Dios…Y a ninguna mujer le ha cabido la suerte de tener a su Dios para ella sola; un Dios tan pequeño que se le puede tomar en brazos y cubrir de besos, un Dios tan cálido que sonríe y respira, un Dios que se puede tocar y que ríe.”

El Salmo 117.

En la Biblia, la Esperanza nunca es genérica; es la espera de un bien que viene de Dios. Un bien que se traduce en confianza, en seguridad  de que es “refugio y bastión contra el enemigo y que la sombra de sus alas, es morada segura.” (Cfr salmo 60).

Creo, y lo voy presentar con detalle, que el salmo 117, es uno de los salmos más oportunos y parece redactado para las actuales circunstancias. Sólo algunos versículos:

El Señor está conmigo; no temo…Mejor es refugiarse en el Señor que fiarse de los hombres…Todos los pueblos me rodeaban…como avispas, ardiendo como fuego en las zarzas, en el nombre del Señor los rechacé…Empujaban  para derribarme, pero el Señor es mi fuerza y mi energía, Él es mi salvación.”  Aquí es muy oportuna la oración de eco: “El Señor es, ha sido y será mi fuerza y mi energía; Él es, ha sido, es y será mi salvación.”

Mensaje para hoy y siempre. Del Papa en Navidad:”Donde nace Dios, nace la esperanza: Él trae la esperanza.” Y San Pablo a Timoteo: “Es doctrina segura: “Si con Él morimos, viviremos con Él; si con Él sufrimos, reinaremos con Él.”   Y ya bajando del testimonio de autoridad, el canto, que da escalofríos, cuando se entona en los funerales de militares asesinados. Hasta que el laicismo furibundo logré suprimirlo:

Tú nos dijiste que la muerte,
no es el final del camino.
Nuestro destino es vivir,
siempre felices contigo,
sin padecer, ni morir .

Podrán suprimirla unciosa canción, pero no podrán suprimir la Realidad: Jesucristo hoy, ayer y siempre. He aquí la razón de nuestra ESPERANZA.

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