Artículos en En el exilio

Como cristianos, creemos que llevamos la imagen de Dios en nosotros y esta es nuestra más profunda realidad. Hemos sido creados a imagen de Dios. Pero concebimos esta imagen de una forma demasiado ingenua, romantica y piadosa. Imaginamos que en algún lugar dentro de nosotros hay un bello icono de Dios estampado en nuestras almas. Puede ser, pero Dios, tal y como afirma la Escritura, es más que un icono. Dios es fuego -libre, infinito, inefable, incontenible.
(Ron Rolheiser, OMI)

El Anhelo, el Deseo y el Rostro de Dios

El Anhelo, el Deseo y el Rostro de Dios

por: Ron Rolheiser en En el exilio el

Somos seres humanos, no ángeles, y la naturaleza y el instinto conspiran para que fijemos nuestra mirada y nuestro deseo en esta tierra. Lo que nuestros corazones anhelan intensamente son de hecho las personas y cosas de este mundo.

Alumbramiento Virgen

Alumbramiento Virgen

por: Ron Rolheiser (Traductor Carmelo Astiz) en En el exilio el

  ¿Por qué preservar el seno de una virgen para el nacimiento del Mesías? ¿Por qué esa obsesión con la pureza en la tradición cristiana? 

Ateísmo y Creencia

Ateísmo y Creencia

por: Ron Rolheiser en En el exilio el

Podemos conocer a Dios, pero nunca imaginarlo o encapsularlo en un pensamiento. ¿Por qué no? ¿Por qué nunca podemos formar un retrato de Dios o hablar de Dios de forma adecuada?.

En Busca de un Confesor

En Busca de un Confesor

por: Ron Rolheiser en En el exilio el

Más que cualquier otra cosa, lo que quizás estamos buscando de modo inconsciente es un confesor, alguien a quien podamos abrir nuestros corazones, serle completamente transparentes, contarle nuestra confusión interior y admitir libremente nuestros pecados.

¡Cuidado con seguir a la multitud!

¡Cuidado con seguir a la multitud!

por: Ron Rolheiser en En el exilio el

En los Evangelios las palabras “multitud” (o “muchedumbre”) casi siempre se usan en sentido peyorativo, tanto es así que casi cada vez que aparecen esas palabras se las puede introducir con el adjetivo “estúpida” o “insensata”.

Editando y Corrigiendo Tu Propia Vida

Editando y Corrigiendo Tu Propia Vida

por: Ron Rolheiser (Traducción Carmelo Astiz, cmf) en En el exilio el

 Las leyes matemáticas y físicas han sido siempre una de nuestras mayores constantes. No cambian, son previsibles y fiables, no propensas a extrañas sorpresas. Pero ahora, cada vez más, los científicos se están percatando de que incluso las leyes físicas a veces ofrecen sorpresas inesperadas y muestran una libertad que nos deja perplejos.

¿Qué Amplio Es Tu Cielo?

¿Qué Amplio Es Tu Cielo?

por: Ron Rolheiser (Trad. Carmelo Astiz) en En el exilio el

 Como la mujer que perdió una moneda, como el pastor que había perdido una oveja, y como el padre del hijo pródigo y del hijo mayor, tampoco nosotros habríamos de descansar fácilmente cuando percibimos que  otros están separados de nosotros. 

La soledad nos da una buena lección

La soledad nos da una buena lección

por: Ron Rolheiser (Traduccuón Carmelo Astiz, cmf)) en En el exilio el

  No huyas de la soledad. No la mires como tu enemiga. No busques a otra persona para que cure tu soledad. Percibe la soledad como una vía privilegiada hacia la profundidad y la empatía.

Piedad y Recato

Piedad y Recato

por: Ron Rolheiser (Traduccion Carmelo Astiz) en En el exilio el

 Hay una buena razón por la que espontáneamente nos sentimos incómodos frente a gestos patentes de intimidad que pretenden realmente expresar emoción personal. 

Cómo Amar en Momentos de Odio y Oposición

Cómo Amar en Momentos de Odio y Oposición

por: Ron Rolheiser (Traduccion Carmelo Astiz) en En el exilio el

  Algunas veces la gente de iglesia intenta señalar una cuestión moral concretacomo la prueba definitiva para determinar si alguien es o no es verdadero seguidor de Jesús. Si hubiera de existir una verdadera prueba definitiva que muestre al genuino seguidor de Jesús, ojalá fuera ésta: ¿Puedes seguir amando a los que te malinterpretan, a los que se te oponen, te son hostiles y te amenazan – sin sentirte paralizado, endurecido o condescendiente?  

Forcejeando con la Bendición de Mi Padre

Forcejeando con la Bendición de Mi Padre

por: Ron Rolheiser, omi en En el exilio el

Mi padre murió cuando yo tenía veintitrés años; yo entonces era seminarista, inmaduro todavía, aprendiendo aún las malicias la vida. A cualquier edad es duro perder a tu padre, pero mi pena aumentó por el hecho de que justamente había yo comenzado a apreciarle.