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La Ciencia y la Teología son los extremos opuestos de la indagación racional. Frente a la experiencia impersonal de la Ciencia se encuentra la experiencia transpersonal de la Teología. No cabe pensar que la Teología pueda llegar a ser considerada una rama de la Física. No obstante, en opinión del autor, hay que avanzar en el diálogo, en la perspectiva ecuménica.
John Polkinghorne aporta, con Ciencia y Teología. Una Introducción, un manual para estudiantes interesados por algunos de los temas candentes e la “agenda contemporánea”: ¿la mirada científica está exenta de prejuicios?¿la visión ontológica de la Cristología debe plegarse a la ciencia? ¿La doctrina de la creación debe respetar los procesos evolutivos que afirma la ciencia?
El Lector/estudiante se encontrará con un libro estructurado en espiral. Desde las consideraciones generales se aborda lo más específico. Desde el análisis de la naturaleza de la Ciencia y de la Teología se llega a las implicaciones éticas de los descubrimientos científicos. Los aspectos actuales de ambas visiones no podían dejar a un lado el cómo encarna una mente científica las afirmaciones teológicas. John Polkinghorne nos ofrece una selección bibliográfica comentada, aportando un gran aliciente para aquellos que deseen profundizar en algunos de los capítulos de la obra.“Todo tiene su momento, y cada cosa su tiempo bajo el cielo”(Ecl.3,1)...hay libros para reír, hay libros para filosofar, hay libros para ser irónico, hay libros para soñar...hay libros para uso exclusivo de las meninges....¡éste es uno de ellos!
B.B.
Josep Oton nos describe un mapa interior del espíritu humano definiendo un modelo que sirva de puente entre tradición cristiana y psicología moderna.
La “cartografía” interior presenta rutas discutibles, como se apresura a señalar el autor, al tratar de trazar el recorrido desde la experiencia propia, la tradición bíblica y cristiana y la psicología moderna, cerrando el periplo con una segunda parte dedicada a textos para meditar.
El lector puede que tenga la sensación de prepararse para un gran viaje: 20.000 leguas de viaje submarino. Las profundidades del subconsciente van tomando forma, aunque siempre se sentirá protegido por el Nautilius de la Psicología. ¡Es un inmersión sin riesgos!
El proceso interior se dimensiona desde la terapéutica de la mística que logra sanar aquellos puntos críticos que dificultan el proceso de santidad. El místico es el profeta que ha gustado el deleite del paraíso interior y deja constancia de sus experiencias.
El inconsciente, intermediario entre Dios y el hombre, no ofrece grandes resistencias desde el Nautilius, aunque haya algún que otro movimiento desestabilizador. Las turbulentas aguas chocan con las palabras del autor, más o menos eruditas o poéticas, hasta el amansamiento. No se escucha las corrientes marinas, no hay el fuerte vaivén desestabilizador...sólo el conocido ruido del sonar del Nautilius. Uno sube a la superficie con una única pregunta: ¿eso es todo?
Libro muy recomendado para espíritus serenos. Libro que no cubrirá las expectativas de los aventureros del espíritu, que se vean golpeados por las bravas corrientes de su cartografía interior...sin Nautilius...sin escafandra... ,de aquellos que tienen que bajar a las profundidades a pulmón... a corazón abierto.
B.B.
Apasionante biografía de Henri Nouwen, sacerdote fiel y de formación católica tradicional que eludió cualquier tipo de encasillamiento. El retrato del hombre inteligente, íntegro y compasivo, suya misión fue conectar lo espiritual con lo terrenal, nos deja una imagen de Dios abrazando la naturaleza amable, singular y vulnerable de cada ser humano, a la espera de una relación íntima.
Sólo el ser humano que atraviesa por igual el éxtasis y la agonía, en búsqueda de sentido, puede ser calificado de “periodista espiritual”. Y, Henri Nouwen, lo fue. Su corazón contemplativo necesitaba estar en movimiento, su visión de lo posible y sus horizontes eran siempre mayores que su propia capacidad de vivirlos, porque entendía que el verdadero pensamiento teológico consiste en pensar con la mente de Cristo. Y, claro está, la pseudopsicología, la pseudosociología y la pseudoasistencia social nada tienen que ver con la mente de Cristo.
La conciencia de las dinámicas de la psique debe ser puesta en equilibrio con la apertura a la obra del Espíritu. Y, de ahí, el abandono.
La obra de Nouwen puede ser calificada de recordatorio espiritual para sí mismo y del reconocimiento existencial de su sacerdocio desde el saberse un “sanador herido”, un sacerdote célibe homosexual.“Ningún profeta es bien recibido en su propia patria” (Lc 4,24). Y Henri Nouwen, como todo profeta, no pudo ser controlado ni asimilado ni por las ideologías ni por los sistemas humanos, porque juzgó y amó el mundo de acuerdo con los criterios divinos de justicia y compasión., muy a pesar de las limitaciones de su propia humanidad.
Lector, éste es un libro para horas noctámbulas, para esas horas en las que el espíritu lucha y se revela ante la propia vulnerabilidad, sea cuál sea el adjetivo que acompañe a “esa vulnerabilidad”.
B.B.