Ven, Espíritu Santo, y renueva en esta hora los dones y frutos de aquel primer Pentecostés, para que el mundo conozca de dónde viene la salvación y los cristianos seamos testigos valientes de la verdad.”
La vida del cristiano tiene que ser activa, comprometida y empeñada en la causa de Jesús, que es la causa de Dios y la causa de los hombres, la causa de la vida verdadera, la causa de la verdad y de la justicia, y por eso mismo también la causa de la salvación y de la felicidad.
Como religiosos y religiosas, nuestra respuesta al don recibido del Espíritu pasa por el compromiso de contribuir, en lo que esté de nuestra parte, a robustecer y profundizar las mutuas relaciones con nuestros Pastores, y con otros grupos y movimientos eclesiales.
El lema de este año «El Espíritu Santo y el sacerdocio» es una invitación a que, supliquemos el envío de su Espíritu que suscite, forme y santifique a los sacerdotes.
Quien se pone cerca del fuego termina calentándose. Quien se pone bajo el fuego del Espíritu calienta a la manera de Dios. María acompaña a la comunidad naciente. En aquella sala de Jerusalén estaban pocos, pero llegaron lejos.
Se ha enmarcado en la Cruz todo el misterio de aquel mayor Amor que nos liberta.
Pentecostés, compuesto por fieles de diversas confesiones cristianas presentes en España, ha convocado a todos los cristianos a unirse en oración ante la festividad de Pentecostés.
Feria
Mc 7, 14-23. Lo que sale de dentro es lo que hace impuro el hombre.
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