El sueño de amor matrimonial es persistente y fuerte; es la causa más grande de felicidad personal; pero tiene sus fragilidades, como todo lo humano. Está sometido al desgaste del tiempo, al acecho de la rutina, a la tentación de la ensoñación.
Feria
Mc 7, 14-23. Lo que sale de dentro es lo que hace impuro el hombre.
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