En la medida en que uno encuentra su pobreza, nace el vacío y también la experiencia, aparentemente contradictoria de "entender a Dios justo cuando uno experimenta que no entiende nada"; que todo se le escapa.
Jesús fue una vez al desierto, durante cuarenta días y cuarenta noches, sin llevar comida y alimentación, ayunó. Se sometió voluntariamente a un ascetismo concebido como una ayuda que le impulsara a lograr un nivel más profundo de comprensión, amor y madurez.
Pero nunca arriesgarse a entrar de forma ingenua y sin compañía.
Feria
Jn 17,20-26. Que sean completamente uno.
| Lecturas | Comentario |
| Liturgia | Calendario |