Este domingo Dios se dirige sobre todo a aquellos que tenemos la suerte de recibir mucho. La lectura es de las claritas, Dios exige de manera diferente, a unos más y a otros menos, por eso este tiempo de verano toma su importancia.
Curiosamente, el momento sublime en la vida de Pablo VI, cuando grita a María “Madre de la Iglesia”, acaba en oración. Y en esa oración hace un quiebro que nos sabe muy bien a toda la familia cordimariana.
Si la vocación es confianza y disponibilidad, el Corazón de María es el modelo perfecto de una entrega que es fruto de su fe obediente, de su fiarse totalmente de Dios. Ella perseveró hasta la cruz, con un corazón audaz.
Feria
Mc 6,30-34. Andaban como ovejas sin pastor
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