No toda muerte es una mera desaparición. Por el contrario, hay quienes muriendo comienzan a vivir. Tal es el caso de los siete monjes trapenses asesinados en Argelia en mayo de 1996.
Os invito a hacer inmersión desde la oración en el Testamento de la pequeña comunidad de monjes contemplativos (cistercienses) del monasterio de Tibhirine (Argelia) que nos dejaron como un gran tesoro. Luego, dentro de pocos días habrá tiempo de ir a ver la película.
Feria
Jn 17,20-26. Que sean completamente uno.
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