Gracias a la colaboración de cientos de donantes particulares, de voluntarios, de entidades públicas y privadas, así como de las diferentes organizaciones de la familia claretiana, hemos podido asistir a miles de personas.
El 12 de enero de 2010 un terremoto de 7,3 grados en la escala Richter azotaba a Haití. Murieron más de 200.000 personas y alrededor de un millón perdieron sus hogares, n año después, ni el Estado haitiano, ni la comunidad internacional están logrando un avance significativo en la reconstrucción.
El terremoto de Haití no ha hecho más que manifestar de forma contundente las heridas mortales que ocultaba el país desde su independencia en 1804, y que se han sucedido en forma de guerras civiles, boicots, ocupaciones...
Con mucha frecuencia esta cuestión nos golpea con especial agresividad.
Después de años de sensibilización y denuncia, la deuda de Haití podría llegar a su fin.
Este pequeño pueblo fronterizo dominicano de unos diez y ocho mil habitantes, a sólo 45 kms. de la capital haitiana, está siendo centro de operaciones humanitarias de muchas instituciones.
¿mostrarían las mismas imágenes si el desastre se hubiera producido a pocos quilómetros de aquí?
Durante estos días de tragedia, dolor y muerte, se han ido levantando, como en una lucha cuerpo a cuerpo, detalles, gestos, compromisos, aportaciones, propuestas, denuncias... un clamor por la vida.
Las historias de “Los niños perdidos de Sudán” son duras y muy descorazonadoras. “¿Cómo se podía tratar tan mal a unos niños?” me preguntaba, mientras leía diversos libros sobre Sudán. Incluso ahora tras la firma del Acuerdo de Paz y de la existencia de signos evidentes de progreso hacia una calidad de vida más normalizada, el miedo y el maltrato hacia la gente proporcionado por el grupo rebelde que se hace llamar “Ejército de Resistencia del Señor”(LRA) es un preocupación constante en el sector ecuatorial oeste del sur de Sudán, cerca de las fronteras con Congo y Uganda...
Dos claretianos viajan desde República Dominicana a Puerto Príncipe y comprueban el caos y la destrucción que sigue reinando tras el seísmo. Cualquier ayuda por poca que sea, es importantísima en estas horas difíciles
El miedo a posibles epidemias obliga a hacer fosas comunes para enterrar a las víctimas, que según el primer ministro podrían ascender a 100.000.? Fundación PROCLADE reabre la campaña de emergencia para recoger donativos, que se destinarán, en una p
No hay que olvidar que la situación de Haití era ya verdaderamente desesperada si se tiene en cuenta que ya atravesaba muchas dificultades retos.
Os hacemos partícipes del correo enviado el 7 de septiembre por Marta en nombre de Anibal, uno de los claretianos en la zona.
Santísima Trinidad
Jn 16, 12-15. Todo lo que tiene el Padre es mío; el Espíritu tomará de lo mío y os lo anunciará.
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