Liturgia Diaria Martes de la 3ª semana del Tiempo Ordinario

VERDADERO REINADO CON JESÚS
(Año I. Heb 10,1-10; Mc 3,31-35)

Introducción
    Año I. “Mira, oh Dios, he venido para hacer tu voluntad”. La Ley antigua no era capaz de salvar a la gente.  Podía solo señalar dónde y cuándo se cometía pecado, pero no lo perdonaba. Por eso los sacrificios tenían que repetirse. El sacrificio que realmente perdonó el pecado fue el de Cristo, porque fue ofrenda y oblación personal de  sí mismo,  y así tocó el corazón de Dios. – Caigamos en la cuenta cómo este año la primera lectura y el evangelio ofrecen el mismo mensaje.
    Evangelio. Jesús nos asegura que lo que nos acerca a Dios y nos hace sus parientes y familiares es el hacer la voluntad del Padre. Esto es lo que realmente importa, más que los lazos de sangre. Esta misión fue la médula misma y el significado profundo de la vida y de la muerte de Jesús.  ---  Roguemos al Señor que podamos participar  ampliamente de su misma fidelidad.

Oración Colecta
Oh Dios bondadoso, Padre de todos:
Tú nos conoces y nos quieres;
ocurra lo que nos ocurra,
estamos siempre en tus manos.
A donde quiera que nos lleves,
tú sabes bien a donde quieres que vayamos.
Te pedimos, Señor, fe y confianza.
Haz que tu voluntad sea nuestra,
para que pueda conducirnos a tu casa
bajo la guía de aquel
que siempre y en todo cumplió tu voluntad:
Jesucristo, nuestro Señor.

Intenciones
  • Para que estemos siempre cercanos a Jesús buscando con él, y con su madre María, la voluntad del Padre, roguemos al Señor.
  • Para que los sacerdotes, religiosos y misioneros sigan confiando en el Señor, que les llamó a pesar de su debilidad humana, y para que con Cristo se preocupen y cuiden  especialmente de los pobres y débiles, roguemos al Señor.
  • Para que los desalentados y heridos por la vida no se sientan amargados, y para que puedan sacar fuerza y esperanza nuevas gracias a nuestra presencia amable y a nuestra amistad sincera, roguemos al Señor.
Oración sobre las Ofrendas
Oh Dios, Padre nuestro:
Este pan y este vino
quieren ser signos de que con Jesús, tu Hijo,
estamos dispuestos a buscar tu voluntad.
Permítenos participar en este banquete de la eucaristía
como hermanas y hermanos suyos,
y seguirle fielmente
en su camino de fidelidad hacia ti,
Dios nuestro, por los siglos de los siglos.

Oración después de la Comunión
Oh Dios y Padre nuestro:
Tú nos has dado una tierra y un mundo
que tenemos que dominar y desarrollar
conforme a tus  sabios planes.
Y tú     quieres que unamos fuerzas
para la construcción del Cuerpo de Cristo.
Que ojalá sepamos hacerlo así
con la fuerza de Jesús mismo
y haz de esta Iglesia y de  este mundo
una comunión de fe y esperanza,
de amor y paz,
como un signo claro y un camino seguro
hacia tu alegría y felicidad
que durarán por los siglos de los siglos.

Bendición
Hermanos y hermanas de Jesús… ¿En qué medida estamos unidos a él y somos como él? Rezamos con mucha frecuencia el Padre Nuestro y allí le pedimos que su voluntad se haga en la tierra como en el cielo.  Esto es lo que pedimos, y esto es precisamente a lo que nos tenemos que comprometer.
Que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre nosotros y nos acompañe siempre.