Liturgia Diaria Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo - Ciclo C

Introducción por el Celebrante

    La forma más frecuente de contacto con la Iglesia es, para casi todos los católicos, la Misa Dominical. Es bueno preguntarnos hoy: ¿Por qué estamos aquí? ¿Qué estamos haciendo? ¿Por qué ha de ser la eucaristía la que nos una como comunidad? --- Porque la eucaristía es el Señor mismo. La eucaristía nos asegura a nosotros, creyentes, que el Señor está aquí, que él se hace presente no sólo en el Santísimo Sacramento, sino en cada uno de nosotros y en nuestras comunidades. Él nos garantiza, a los que creemos en él, que él va caminando con nosotros como nuestro compañero en la vida. Más todavía, él nos muestra en la eucaristía cómo vivir como él, darnos a nosotros mismos con él. ¿Cómo rompernos como él,  los unos para los otros,  y cómo dar gracias a Dios, y a cada uno de nosotros también. --- Unámonos ahora a Jesús en su acción de gracias al Padre.

Acto Penitencial
Nuestra vida es todavía muy diferente de la de Jesús,
ya que somos pecadores, necesitados de perdón.
Pedimos ahora el perdón y la fuerza del Señor.
    (Pausa)
Señor Jesús, en la eucaristía
tu te das a nosotros como comida compartida.
¡A ti toda nuestra gratitud y alabanza!
R/ Señor, ten piedad de nosotros.

Cristo Jesús, en la eucaristía
tú nos invitas a hacernos, contigo,
alimento y bebida para la vida del mundo.
¡A ti toda nuestra gratitud y alabanza!
R/ Cristo, ten piedad de nosotros.

Señor Jesús, en la eucaristía
tú nos das la fuerza para vivir
de la forma como tú viviste:
entregado a Dios y a los hombres.
¡A ti toda nuestra gratitud y alabanza!
R/ Señor, ten piedad de nosotros.

Ten misericordia de nosotros, Señor,
únenos más a ti,  perdonándonos
y haciéndonos participar más profundamente de tu vida.
Llévanos a la vida eterna. Amén.

Oración Colecta
Oremos para que el Espíritu Santo
nos dé una auténtica hambre del Señor.
    (Pausa)
Oh Dios y Padre nuestro:
Tú sacias a los hambrientos
con el alimento que necesitan,
y no dejas a los pobres
partir con las manos vacías.
Sigue proclamándonos la Palabra de tu Hijo
como inspiración y guía de nuestra vida.
Que Jesús nos sustente y nos restaure
con su pan de vida
y nos rejuvenezca con su bebida de alegría,
para que sepamos compartir nuestras personas,
los unos con los otros,
y llegar a alegrarnos mutuamente.
Que tu pan de vida sea la prenda
de tu dicha y felicidad eternas .
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.

Primer Lectura (Gn 14,18-20): Una Alianza por medio de Pan y Vino
Melquisedec, sacerdote y rey de Jerusalén, dio la bienvenida a Abrahán con una comida de alianza, ofreciendo pan y vino. --- En los signos de pan y vino de la eucaristía, Jesús nos fortalece en la alianza con el Padre.

Segunda Lectura (1 Cor 11,23-26): El Banquete de la Venida del Señor.
    Pablo nos cuenta cómo Jesús instituyó la eucaristía en la Última Cena. Nosotros deberíamos seguir celebrando la eucaristía para acelerar la venida de su reino de amor y justicia entre nosotros, y para prepararnos para su gloriosa venida final.

Evangelio (Lc 9,11b-17): Jesús Da de Comer a los Hambrientos
    Jesús acoge a todos los que van a él, pronuncia su palabra liberadora, y les da alimento cuando tienen hambre. --- En la eucaristía Cristo se entrega a sí mismo por nosotros y renueva la Alianza.

Oración de los Fieles
    Oremos a nuestro Señor Jesucristo para que con él nos abramos a todas las necesidades y a todas las clases de hambre. Y digámosle. R/ Quédate con nosotros, Señor.
  • Por nuestra Iglesia, que sienta hambre de comunidad y de responsabilidad compartida, para que seamos tolerantes unos con otros y respetemos la legítima diversidad; y para que con amor nos edifiquemos unos  a otros, roguemos al Señor:
  • Por las Iglesias cristianas deseosas de unidad y de compartir la eucaristía, para que nuestras súplicas y esfuerzos por lograr la reconciliación nos reúna un día recibiendo juntos el cuerpo eucarístico de Jesús, roguemos al Señor.
  • Por las muchas personas que sufren de hambre en el mundo, pero no satisfechas todavía ni con alimento material, ni con respeto a su dignidad humana, para que sepamos proveerles con una participación equitativa de los bienes del mundo y de valores espirituales, roguemos al Señor.
  • Por los que tienen hambre de libertad, justicia y paz, para que nos contemos entre ellos en la lucha por su liberación y para que no nos sintamos fácilmente satisfechos con nuestra labor, roguemos al Señor.
  • Por los que tienen hambre de fe y esperanza, para que encuentren a Cristo en su vida, y para que nosotros seamos el camino humilde que les lleve a ti, roguemos al Señor.
Señor Jesucristo, permanece con nosotros y nútrenos con tu cuerpo  -pan de vida-,  y danos el valor para caminar juntos hasta el fin, con los hermanos y contigo, Dios y Señor nuestro, por los siglos de los siglos.

Oración sobre las Ofrendas
Oh Dios y Padre nuestro:
Así como una comida o un banquete reúne a una familia
y es un signo de unidad y solidaridad,
así también nosotros estamos reunidos ahora en unidad
alrededor de la mesa de tu Hijo.
Que él nos guarde unidos
en amistad, paz y mutuo cuidado e interés
fomentando amor y justicia
entre  nosotros y en todo el mundo.
Te lo pedimos por medio de aquel
que se nos da a sí mismo y permanece con nosotros,
Jesucristo, Hijo tuyo y Señor nuestro,
por los siglos de los siglos.

Introducción a la Plegaria Eucarística
Llenos de alegría damos gracias a nuestro Dios, que se cuida de nosotros dándonos a Jesús como nuestro compañero en la vida y como nuestro alimento para el camino.

Invitación al Padre Nuestro
Oremos a nuestro Padre del Cielo
que nos dé el alimento para nuestro cuerpo;
y para nuestro espíritu,
que nos dé el alimento del pan de vida, el cuerpo del Señor.
R/ Padre nuestro…

Líbranos, Señor
Líbranos, Señor, de todos los males
y concédenos vivir en paz y amistad.
Por medio del cuerpo y de la sangre de tu Hijo
líbranos del egoísmo del pecado
y danos la determinación y el arrojo
para proveer de alimento material y de justicia
a un mudo hambriento de dignidad y de pan,
mientras trabajamos con alegre esperanza
por la venida entre nosotros de tu reino
y por la gloriosa venida final
de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.
R/ Tuyo es el reino…

Al Partir el Pan
Como Jesús nos mando,
 partimos su pan
para todos los que están hambriento de él.
Rompámonos y compartámonos a nosotros mismos,
unos con otros, para caminar juntos por el camino del Señor.

Invitación a la Comunión
Éste es Jesús, el Señor,
que dio pan a los hambrientos.
Él nos dice a nosotros ahora:
Yo soy el pan de vida.
Es mi carne para la vida del mundo.
Dichosos nosotros invitados
al banquete del Señor.
R/ Señor, no soy digno…

 Oración después de la Comunión
Señor Jesús:
Tú nos has dado tu cuerpo y tu sangre,
tu persona entera.
Acepta nuestra acción de gracias
y permanece con nosotros para ser nuestra fuerza
en la linda pero exigente tarea
de llevar tu amor, justicia y esperanza
a un mundo frío, egoísta y dividido.
Y haznos capaces
de preparar para los otros la mesa de nosotros mismos, como tú lo haces para nosotros,
Señor y Salvador nuestro
por los siglos de los siglos.

Bendición
En la eucaristía el Señor ha compartido
su propia persona con nosotros,
no precisamente para nuestro consuelo,
sino para poseernos y transformarnos
con su mismo espíritu de entrega
a Dios y a los hombres.
La infinidad de gente,
hambrienta de tantas maneras,
con hambre de alimento y de amor,
de aliento y ánimo, de justicia y solidaridad,
de algo o alguien en quien creer,
no puede ya dejarnos indiferentes.
Que el Señor no dé el coraje necesario,
que se olvida de sí mismo
y se entrega generosamente a los demás.
Para ello, que la bendición de Dios todopoderoso,
Padre, Hijo y Espíritu Santo
descienda sobre nosotros
y nos acompañe siempre.