Liturgia Viva del Jueves de la 28 Semana del Tiempo Ordinario

ORACIÓN INSISTENTE (Año I. Mal 3,13-20a; Lc 11,6-13) Introducción Para el profeta Malaquías y para los piadosos judíos, la vida de los pecadores, aparentemente feliz, era todo un escándalo. Para ellos, que practicaban su fe, Dios parecía ausente y sordo a sus súplicas. Pero Dios les oirá y administrará justicia a cada uno el día del juicio. – Cristo nos dice que perseveremos en nuestra oración. Dios escucha y nos dará lo que necesitamos. Evangelio. San Lucas nos dice que Jesús oraba con frecuencia. E insistentemente, como en su agonía en el Huerto de los Olivos. Ahora nos dice que Jesús quiere que nosotros también seamos perseverantes, insistentes e incluso atrevidos y audaces en nuestra oración. Porque Dios es bueno. ¿Cómo puede resistirse él a escucharnos cuando oramos? Él nos dará no solo cosas buenas, sino también el Espíritu Santo, el don que contiene todos los dones. Oración Colecta Señor Dios nuestro: Cuando clamamos a ti, a veces nos preguntamos si realmente nos oyes, ya que tu silencio es a veces opresivo. Mantén nuestra confianza en tu bondad y en tu constante presencia amorosa. Danos lo bueno cuando te lo pedimos y también cuando nos olvidamos de pedirlo; que te encontremos cuando te busquemos, ábrenos cuando llamemos a tu puerta, en el nombre de Jesucristo nuestro Señor. Intenciones - Por aquellos a quienes se les ha confiado especialmente en la Iglesia el ministerio del perdón, para que sean intransigentes con el mal, pero al mismo tiempo acojan a los pecadores con respeto y con amor misericordiosos, roguemos al Señor. - Por los consagrados en la vida contemplativa -hombres y mujeres-, para que sepamos nosotros apreciar su vida de penitencia y oración permanente, y sepamos también ser agradecidos por las bendiciones de Dios que ellos obtienen para nosotros por medio de su vida de oración, roguemos al Señor. - Por todos los cristianos, para que nuestras oraciones por los pobres y por los que sufren nos comprometan más a administrarles justicia, a aligerar sus cargas y a restaurar su dignidad, roguemos al Señor. Oración sobre las Ofrendas Señor Dios nuestro: Tú quieres que experimentemos tu bondad al darnos a Jesús, tu Hijo. En estos signos de pan y vino expresamos nuestra confianza en ti. Sé misericordioso con nosotros y escucha nuestras súplicas. Otórganos el pan de vida y lo que necesitamos para vivir, por medio de Jesucristo Hijo tuyo y Señor nuestro, por los siglos de los siglos. Oración después de la Comunión Señor Dios nuestro: En respuesta a nuestra súplica nos has dado el pan de vida, a nosotros, que somos especial posesión tuya. Acepta nuestra acción de gracias y ayúdanos a no ser sordos a los gritos de los que apelan a nosotros pidiendo solidaridad y ayuda.. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor. Bendición Hermanos: El Señor nos ha dicho: “Pidan y se les dará; busquen y hallarán; llamen y se les abrirá.” Porque Dios es bueno y lleno de misericordia. Que su bendición bondadosa, la del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo descienda sobre nosotros y permanezca para siempre.