Liturgia Viva del Jueves de la 14ª semana del Tiempo Ordinario

ENVIADOS EN POBREZA
(Año I. Gen 44:18-21,23b-29; 45:1-5; Mt 10:7-15)

    Año I. Podríamos decir que, cuando José fue vendido a los egipcios, fue “enviado” en misión para salvar a sus hermanos, tal como él se percató años después. El mal que le habían hecho sus hermanos, José se lo devolvió generosamente con el bien de salvarlos del hambre.
    Evangelio. Jesús envía a sus doce apóstoles a anunciar el reino de los cielos. Tienen que estar desprendidos de posesiones, e incluso de gente, de sus propios familiares. Tienen que ser pobres también en el sentido de que deben aceptar la inseguridad de no ser bien recibidos. Quizás podríamos retener hoy estas palabras de Jesús: “Gratis lo recibieron, denlo gratis”: su amor, su servicio, su entrega.

Colecta
Señor Dios nuestro:
Tú nos envías a todos en misión;
la misión formidable de dar a conocer tu reino
por la forma cómo vivimos el evangelio
de Jesucristo tu Hijo.
Te rogamos que nos des
un profundo sentido de misión
y no permitas que los afanes de cada día
o el peso pegajoso de nuestras posesiones
nos alejen de dar testimonio
de que tú eres nuestro Dios
y de que Jesús es el Señor
que vive y reina contigo
y con el Espíritu Santo
por los siglos de los siglos.

Intenciones
  • Para que, tanto los pastores y ministros como los simples laicos en la Iglesia, anuncien sin descanso la Buena Nueva de salvación, como fuente de felicidad y de paz para todos.
    Roguemos al Señor.
  • Para que encontremos alegría y paz interior, aprendamos a aceptarnos a nosotros mismos, y dejemos a un lado la soberbia y el hambre de poder, para buscar una paz genuina y duradera.
    Roguemos al Señor.
  • Para que los misioneros, en cualquier parte del mundo, presenten de forma creíble el evangelio, sobre todo por su estilo evangélico de vida.
    Roguemos al Señor.
Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro:
Jesús, tu Hijo, viene a nosotros
en la pobreza de un trozo de pan
y de un sorbo de vino.
Así como él se nos da a sí mimo
gratis y por puro amor,
te pedimos que nosotros aprendamos
a compartir también gratis
todo lo que tenemos y lo que somos.
Que esto sea nuestra mejor ofrenda a ti
por Jesucristo nuestro Señor.

Oración para después de la Comunión
Oh Dios, Padre generoso:
Ésta ha sido una eucaristía,
es decir, una verdadera acción de gracias
por tu amor misericordioso sobre nosotros.
Movidos por gratitud,
queremos realizar el trabajo
que tu Hijo asignó a sus discípulos:
luchar contra las fuerzas del mal
dentro de nosotros y en nuestro entorno
para sanar y curar, y así proclamar
con nuestra conducta y nuestra vida
que tú eres un Dios que ama
y que tu Hijo Jesucristo
es nuestro Señor y Salvador
por los siglos de los siglos.

Bendición
Hermanos: Hemos recibido gratis todo el perdón y la vida de Dios. Sepamos compartirlos gratis también, y pasarlos generosamente a nuestros hermanos, con la bendición de Dios todopoderoso, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.