Liturgia Viva del Domingo 13º del Tiempo Ordinario - Ciclo A

DOMINGO 13 DEL TIEMPO ORDINARIO (A)

  • Es  a Mí a Quien Ustedes Acogen
  • ¡Entren Ustedes, Están en Su Casa!

Saludo (Ver Segunda Lectura)
Considérense muertos al pecado,
pero vivos en Cristo Jesús.
Que Jesús, el Señor de la vida,
este siempre con ustedes.

Introducción por el Celebrante (Dos Opciones)

1. Es a Mí a Quien Ustedes Acogen
¿Nos damos cuenta de que cuando recibimos a extraños  recibimos al Señor mismo? La misma palabra de Jesús nos lo demuestra. Con el extraño, Dios nos visita.  Esto se aplica no solamente a nosotros en nuestras familias, sino también en nuestras comunidades eclesiales. ¿Cómo recibimos a “extraños y desconocidos” en nuestras iglesias, y a gente que ha venido de otras parroquias? ¿Acogemos al Señor en ellos? Recordemos cómo el Señor nos acoge aquí en la Eucaristía.

2.¡Entren Ustedes, Están en Su Casa!
A no ser que uno sea una excepción a la regla, la mayoría de la gente se siente muy feliz cuando se le hace sentir como en su propia casa, especialmente en casas y comunidades donde uno es “nuevo”. Ahora, en este nuestro tiempo, ciertamente en ambiente urbano, está desapareciendo, a un ritmo alarmante, el  valor y sentido de la hospitalidad. Los cristianos en sus comunidades, incluso en sus propias iglesias parroquiales, se están volviendo extraños unos a otros. --- Escuchemos a Jesús en esta Eucaristía sobre cómo espera él que nos acojamos unos a otros, tal como él nos acoge a todos.

Acto Penitencial
El Señor acoge con alegría hasta a los alejados de él por el pecado.
Aceptemos este perdón con gratitud
y aprendamos de él a perdonar a los otros.
(Pausa)
Señor Jesús, te damos la bienvenida
cuando acogemos a los que hablan en tu nombre.
R/. Señor, ten piedad de nosotros.

Cristo Jesús, te damos un vaso de agua fresca
cuando saciamos la sed de un discípulo tuyo.
R/ Cristo, ten piedad de nosotros.

Señor, te damos la bienvenida cuando recibimos
a los más débiles y pequeños de nuestros hermanos.
R/. Señor, ten piedad de nosotros.

Ten misericordia de nosotros, Señor,
sana en nosotros las heridas del pecado
y llévanos a la vida eterna.

Oración Colecta
Oremos y pidamos a Dios que nos dé la gracia
de acoger a los hermanos,
como él nos acoge a nosotros.
(Pausa)
Oh Dios, amable y cariñoso:
Tu Hijo Jesús nos acoge en tu casa,
nos proclama su mensaje de esperanza
y nos nutre con su propio cuerpo.
Que él disponga nuestro espíritu
para que sepamos acoger en su nombre
a los que él nos envía, conocidos o no,
y que reclaman justicia y amor,
integridad o un mero vaso de agua.
Confórmanos como  una Iglesia abierta y acogedora,
para que  un día tú nos acojas con gozo en tu hogar eterno.
Te lo pedimos por el mismo Jesucristo nuestro Señor.

Primera Lectura  (2 Re 4,8-11.14-16ª): La Mujer Urgió al Hombre de Dios a Quedarse
Con grande y generoso sentido de hospitalidad, la mujer sunamita ofreció cobijo y alimento al profeta Eliseo. Ya que ella no tenía hijos, Dios la premió con un hijo.

Segunda Lectura (Rom 6,3-4.8-11): Muertos al Pecado y Vivos en Cristo
En el bautismo hemos encontrado a Cristo. Desde entonces caminamos con él de la muerte al pecado a una nueva vida en él.

Evangelio (Mt 10,37-42): Quien Les Acoge a Mí Me Acoge
Jesús instruye a sus apóstoles sobre su vocación y misión. Deben seguir a Cristo y estar listos para sacrificarse por él. Los que les acojan a ellos o a cualquier otro acogen también a Dios.

Oración de los Fieles
Dios nos ha puesto hermanos a lo largo de nuestro camino.  Pidamos a nuestro Padre que nos acoge en Cristo que encontremos siempre a otros hermanos como personas a las que él ama y a las que quiere que nosotros amemos. Y digamos como respuesta: R/. Escucha a tu pueblo, Señor.

  • Por la Iglesia, para que predique el Evangelio sin componendas ni transigencias, y sin embargo sea sensible a las aspiraciones y necesidades de nuestro tiempo y las vea  a la luz de Cristo, roguemos al Señor.
  • Por los que en la Iglesia llevan el peso de la autoridad, para que se abran a todos sin favoritismos y hagan a todos corresponsables de todo el Pueblo de Dios, roguemos al Señor.
  • Por nuestros misioneros, para que ellos acojan los valores culturales del pueblo a que son enviados y se abran a su mentalidad, roguemos al Señor.
  • Por los que viven al margen de la sociedad, por los que viven solos y son desconocidos, los pobres y los ancianos, o los enfermos y los incomprendidos, para que encuentren hermanos afectuosos que les comprendan y acojan con bondad, roguemos al Señor.
  • Por ésta y por todas las otras comunidades cristianas, para que no toleremos entre nosotros ninguna forma de prejuicio o discriminación, sino que abramos unos a otros nuestras puertas y nuestros corazones, roguemos al Señor.

    Señor Dios nuestro: Ayúdanos a acogernos unos a otros, para que tú nos acojas y permanezcas con nosotros para siempre, por los siglos de los siglos.

Oración de Ofertorio
Señor Dios nuestro, Padre amoroso:
Tu Hijo Jesucristo nos invita
a participar en su mesa y a ser sus invitados.
Ya que él nos acoge ahora,
danos la gracia de aprender de él
a acoger a los hermanos
con discreción y generosidad.
Haznos agradecidos
cuando el invitado no puede devolvernos
el bien que le hemos hecho,
ya que así es como tú nos aceptas a nosotros
en Jesucristo nuestro Señor.

Introducción a la Plegaria Eucarística
De cualquier forma que vengamos, Jesús el Señor nos invita a unirnos a él
en esta ofrenda al Padre. Con él, demos gloria y alabanza a Dios.

Introducción al Padrenuestro
Somos uno con Cristo nuestro Señor
por medio del bautismo,
con él nos dirigimos en oración a nuestro Padre del cielo.
R/. Padre nuestro…

Oración por la Paz
Señor Jesucristo:
Así como los granos de trigo dispersos
se han juntado para hacer un único pan,
tú nos reúnes en tu Iglesia
a pesar de nuestras faltas.
No tengas en cuenta nuestros pecados,
sino concédenos a todos los que vamos comer tu cuerpo
que permanezcamos en paz y unidad
contigo y unos con otros,
para que el mundo sepa
que tú salvas a todos los que yerran
y que tú eres nuestro Señor y Salvador
por los siglos de los siglos.

Invitación a la Comunión
Éste es Jesucristo, el Señor,
que nos invita a su mesa.
Dichosos nosotros al aceptar esta invitación
para ser sus invitados.
R/. Señor, no soy digno…

Oración después de la Comunión
Oh Dios y Padre nuestro:
Hoy hemos sido los invitados de tu Hijo;
él quiere permanecer entre su pueblo
de forma humana – a través de nosotros.
Ayúdanos a ser para los que nos rodean
su  mano servicial,
su sonrisa de acogida,
su voz de aliento y de perdón,
el rostro de su amor.
Que ojalá sea éste su camino y también el nuestro
para atraer a los hermanos hacia ti, Dios nuestro.
Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.

Bendición
Hermanos: En esta eucaristía Jesús, el Señor, ha sido acogedor con nosotros.
Nos ha hablado de corazón a corazón
y se nos ha dado a sí mismo como comida y bebida.
Nos ha dicho que acojamos a los hermanos en su nombre
y que les tratemos como le trataríamos a él.
En su nombre, pues, aceptémonos y acojámonos unos a otros.
Y que la bendición de Dios todopoderoso,
Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre nosotros
y nos acompañe siempre.