Liturgia Viva del Sábado de la 12ª semana del Tiempo Ordinario

DIOS VISITANTE, GRAN FE
(Año I. Gen 18:1-15; Mt 8: 5-17)

Introducción
Año I. Nuestra Primera Lectura habla hoy de la maravillosa visita de Dios a Abrahán para confirmarle su promesa. El monje Andrei Rubkev usó esta escena para su famoso icono de la Santísima Trinidad. Dios se invita a sí mismo para entrar en nuestras vidas. ¿Le reconocemos nosotros y lo recibimos?
Evangelio. Con una simple palabra, y pronunciada a distancia, Jesús restauró la salud del criado del centurión. como respuesta a la maravillosa fe de este oficial romano pagano. Este oficial pagano es modelo de fe para todos nosotros. Su fe le hace digno de tomar parte en el banquete del Reino. Y la Iglesia nos propone sus mismas palabras antes de recibir el cuerpo del Señor, en la comunión.

Colecta
Señor Dios nuestro:
Tú vienes y con frecuencia nos visitas,
pero cuántas veces también
no estamos atentos a tu venida.
Haznos conscientes de tu presencia,
para que te recibamos con ilusión
y nos enriquezcamos con tu visita.
Haznos apreciar altamente tu hospitalidad
cuando en la eucaristía
preparas para nosotros la mesa
de tu Hijo, Jesucristo, nuestro Señor.

Intenciones
  • Para que todos los pueblos de la tierra oigan claramente dónde se puede encontrar al Señor, llegar a conocer su nombre y suplicarle a él, oremos.
  • Para que nosotros nos cuidemos de los enfermos y les llevemos curación y fortaleza por medio de nuestra amistad y de palabras de aliento, oremos.
  • Para que sepamos dar la bienvenida a extranjeros y a desconocidos en nuestras comunidades cristianas, e invitarles a formar comunidad con nosotros, oremos.

Oración sobre las Ofrendas
Oh Dios, Padre de todos:
Traemos hoy ante ti este pan y este vino
para celebrar nuestra gratitud para contigo
al reunirnos en torno a Jesús, tu Hijo.
En él tú nos has aceptado.,
Hombres y mujeres
de todos los pueblos y culturas,
sentados a su mesa acogedora,
comen este pan de vida
y beben este vino de alegría.
Que todos conozcan tu nombre
y alaben tu amor que sana y fortalece.
Te lo pedimos en el nombre de Jesús, el Señor.

Oración después de la Comunión
Padre nuestro que estás en el cielo:
Te damos sinceras gracias
porque tu Hijo pronunció sobre nosotros,
--indignos como somos--
su palabra sanadora.
Que ojalá él encuentre gran fe en nosotros,
como la encontró en el centurión..
También te damos gracias, Padre,
porque la promesa de Jesús se ha cumplido:
Muchos han venido del Este y del Oeste
para comer de la misma mesa con tu pueblo,
cuando nos unimos todos juntos en la eucaristía.
Acepta nuestra acción de gracias
por medio de Jesucristo, nuestro Señor.

Bendición
Hermanos:Que ojalá el Señor nos dirija también a nosotros, cuando oramos con sinceridad y humildad, las mismas palabras que dirigió al centurión: “Que se cumpla lo que has creído.” Y que el Dios todopoderoso les bendiga, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.