Liturgia Viva del Lunes de la 9ª semana del Tiempo Ordinario

Introducción Evangelio:

La parábola de los labradores o arrendatarios malvados,  que arriendan y cultivan la viña,  describe con palabras conmovedoras  ante todo  cómo ama Dios a su pueblo escogido (a Israel, y también a nosotros), como un viñador ama a su viña. Este es  un tema muy querido por las Escrituras.
Dios planta la viña y la cuida con esmero. Dios toma la iniciativa en el  amor. Después deja aparte su trabajo para que los trabajadores  lo continúen y desarrollen; se lo confía a ellos y quiere ver cómo da fruto a su debido tiempo. Envía incluso a su propio Hijo. Israel no produjo el fruto esperado. ¿Lo producimos nosotros?

Oración Colecta:
Oh Dios bondadoso, tú nos amas. Hoy nos preguntas a nosotros: “Pueblo mío, respóndeme: ¿Qué más hubiera podido yo  hacer por ti?”
Enséñanos y ayúdanos a responder con todo nuestro ser a tu perdón cotidiano y a tu infinita paciencia, a la riqueza de vida que Jesús nos trae, y a las mociones del Espíritu Santo, para que seamos un pueblo que da fruto duradero.
Que sepamos llevar a todos nuestros hermanos una justicia animada por el amor; que aprendamos a compartir como tú compartes con nosotros. Muéstranos tu misericordia por Jesucristo, nuestro Señor.


Intenciones
  • Por la Iglesia  -que somos nosotros-   para que permanezca siempre joven y fiel,  e inspire no solo a sus miembros sino al mundo entero con un sentido de firme esperanza y de profundo amor. 
    Roguemos al Señor.
  • Por todo el pueblo cristiano: para que sepamos mostrar paciencia y compasión hacia el  pueblo descarriado y a los que nos decepcionan; que sepamos  aceptarlos como el Señor nos acepta a nosotros... 
    Roguemos al Señor.
  •  Y por todos nosotros en esta nuestra comunidad,  para que seamos agradecidos porque el Señor nos ha constituido como su viña y como sus arrendatarios, de quienes espera mucho fruto...
    Roguemos al Señor.

Oración sobre las Ofrendas
Oh Dios, siempre fiel a tu alianza con nosotros: traemos estos dones de pan y vino ante ti para celebrar cómo has sellado con nosotros, tu pueblo  escogido, un pacto nuevo y eterno por medio de la muerte y resurrección de tu Hijo. No permitas que nos volvamos  orgullosos de ser el pueblo que tú amas, sino ayúdanos a ser dignos de tu confianza y a darte una respuesta de fe profunda expresada en nuestro servicio a los hermanos. Te pedimos nos lo concedas por Cristo nuestro Señor.

Oración después de la Comunión
Señor, Dios todopoderoso: en esta eucaristía tu Hijo Jesús ha sido para nosotros tu palabra alentadora y tu alimento reconfortante para construir tu Reino entre los hombres.  Afianza nuestra esperanza de que Cristo permanecerá  siempre con nosotros y de que Él es el fundamento sobre el que construimos la comunidad.   Danos fuerte sentido de inventiva y de creatividad para compartir, con todos los que quieran escucharla,   la Buena Noticia que nosotros hemos recibido. Y haz  que sepamos responder  generosamente  a tu amor siempre fiel.
Te lo pedimos en el nombre de Jesús, nuestro Señor.

Bendición
Somos viña del Señor, pueblo querido con cariño por Dios.  Por eso tenemos que corresponder al amor de  Dios.  Él nos envía  a proclamar de palabra y de obra su Buena Noticia, con la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo,  y Espíritu Santo.