Liturgia Viva del Miércoles Santo

“MI HORA ESTÁ PRÓXIMA”   (Is 50,4-9; Mt 26,14-25)

Introducción
Hoy vamos a oír la mala noticia de la traición de Judas, junto con la triste y sin embargo alegre buena noticia de la cena de Pascua de Jesús con sus discípulos. “Mi hora está cerca; en tu casa celebraré la Pascua con mis discípulos”. Jesús comerá la comida pascual rodeado de los que le han seguido. El traidor los deja para traicionar a Jesús.  Pero Jesús, el Siervo de Dios y del pueblo, afronta su muerte con la más plena confianza en Dios. Jesús celebrará esta Pascua de una forma nueva, transformándola en la Eucaristía. Esto es como un testamento que él deja a sus discípulos. Es la forma más profunda y misteriosa de estar en medio de sus discípulos,  entonces y ahora.

Oración Colecta
Oh Dios y Padre nuestro:
Cuando hubo llegado la hora de tu Hijo Jesús
de aceptar la pasión y la muerte
por amor a ti y por amor salvador a nosotros,
él no rechazó ese sufrimiento y profundo dolor.
En la hora de las pruebas,
por las que nosotros tenemos que pasar,
no permitas que seamos rebeldes,
sino mantennos  confiando en ti,
ya que tú nos salvaste
por medio de  Jesucristo nuestro Señor.

Oración de los Fieles
Unamos nuestras plegarias a las de nuestro Señor Jesús, y digamos:  R/ Señor, escucha a tu pueblo.

-    Por aquellos cuyo amor ha sido traicionado o rechazado, roguemos al Señor.

-    Por las personas que están ahora afrontando la muerte, para que se pongan con confianza en las manos del Señor, roguemos al Señor.

-    Por todos los que sufren y tienen que tomar  decisiones difíciles, para que Dios sea su fuerza e inspiración, roguemos al Señor.

-    Por todos los cristianos, para que busquemos la presencia del Señor en la Eucaristía, roguemos al Señor.

Señor, quédate con nosotros. Te queremos, ahora y por los siglos de los siglos.

Oración sobre las Ofrendas
Alabanza sea dada a ti, Dios eterno,
porque nos invitas al banquete eucarístico de tu Hijo.
Que nosotros, discípulos de Jesús hoy,
comamos este pan de amor y fortaleza
y bebamos este vino de alegría,
para que nuestra confianza en ti
no se desvanezca nunca
y para que nos amemos unos a otros
en días de alegría y en tiempo de dolor.
Te lo pedimos por medio de Jesucristo, nuestro Señor.

Oración después de la Comunión
Oh Dios, salvador nuestro:
Un mundo nuevo pudiera haber nacido
cuando Jesús  entregó su vida por nosotros
y nos dejó el signo de que tú has hecho con nosotros
una nueva y eterna alianza.
Gracias por permitirnos celebrar, 
en conmemoración suya,
este sacrificio que nos trae vida
y nos une por el amor.
Toda gratitud y alabanza a ti,
por medio de Jesucristo, nuestro Señor.

Bendición
Hermanos: ¡Qué bueno poder estar con el Señor esta Semana Santa! Tenemos la oportunidad única de reflexionar  sobre el inmenso amor con que Dios nos ama. ¿Cómo respondemos a su amor total? ¿En qué medida lo hacemos resonar y lo reflejamos como en espejo a los hermanos alrededor nuestro? Especialmente ustedes, padres y abuelos, ¿qué hacen para que sus hijos o nietos perciban y sientan el amor de Dios en ustedes?
Que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ustedes y les acompañe siempre.