Liturgia Viva del Sábado de la 6ª semana del Tiempo Ordinario

EN EL TABOR, MONTE DE GLORIA 
(Año I. Heb 11,1-7;  Mc 9,2-13)

Introducción Año I. El Leccionario toma hoy como Primera Lectura un fragmento de la Carta a los Hebreos, que alaba la fe de las personas santas que aparecen en las primeras páginas del Antiguo Testamento.
Año II. Alarmado por el mal causado a la comunidad cristiana por falsos maestros, el apóstol Santiago alerta contra los peligros de la falsedad y la mentira. --- Este aviso es válido para nosotros hoy cuando las palabras son tan manipuladas para disfrazar la verdad y para engañar desvergonzadamente.
Evangelio. La Transfiguración del Señor. Jesús, después de haber anunciado su próxima pasión y respondido a la protesta de Pedro, se transfigura ante los ojos de sus tres apóstoles más íntimos, que más tarde serán también testigos de su agonía en el Huerto. Así es como él fortalece la fe de sus apóstoles. Y después, habla de nuevo con ellos sobre la cercana pasión. --- Pidamos al Señor en esta eucaristía que nos dé fuerza y coraje en los momentos difíciles de nuestra vida.

Oración Colecta
Señor Dios nuestro:
Cuando tu Hijo se transfiguró,
diste ojos de fe a los apóstoles
para que pudieran ver
más allá de las apariencias
y para reconocer a Jesús como tu Hijo amado.
Esta visión en el Tabor les dio fuerza para la hora de la prueba.
Cuando parezca que nuestra fe y nuestra confianza
nos abandonan, en momentos difíciles y oscuros,
que tu Hijo nos lleve también a nosotros al Monte Tabor
y nos haga vislumbrar su luz resplandeciente,
para que con renovado coraje y generosidad
veamos a dónde él quiere que vayamos
y estemos dispuestos a seguirle.
Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.

Intenciones
Pidiendo confianza de que Dios está cerca de nosotros en nuestra más profunda soledad y en todas las pruebas y tribulaciones, roguemos al Señor.
Pidiendo coraje y constancia, para que sigamos haciendo lo que es justo, bueno y verdadero, aun cuando eso exija esfuerzo y sufrimiento, roguemos al Señor.
Pidiendo manos y corazones abiertos para con todos los que sufren, roguemos al Señor.

Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro:
Todo lo que vemos ante nosotros en esta nuestra ofrenda
es sólo un trozo de pan y un sorbo de vino.
Y sin embargo, creemos que pronto se transformarán
en el cuerpo y la sangre de tu Hijo,
que vive entre nosotros.
Que efectivamente Jesús viva con nosotros
y que nos guíe con su Santo Espíritu,
para que con él oigamos tu llamado
y caminemos a través de las dificultades y alegrías de la vida
con el rostro iluminado por la esperanza
y con la certeza de que tú nos has preparado
una gloria y felicidad que durarán siempre,
por los siglos de los siglos.

Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro:
En esta eucaristía
hemos vislumbrado la gloria de tu Hijo
en su amor, desvelado a nosotros
en sus alentadoras palabras
y en su banquete eucarístico.
Queremos que nuestras vidas
reflejen su luz y su vida,
para que cada uno de nosotros sea para nuestros hermanos
un firme apoyo y una mano servicial y amiga
y una señal de ruta en nuestro camino hacia ti,
Dios y Señor nuestro por los siglos de los siglos.

Bendición
Hermanos: Que el Señor nos conceda, en momentos difíciles, vislumbrar su profundo amor y cercanía, y que nosotros también iluminemos el rostro de nuestros hermanos, agobiados por problemas, con nuestra cercanía, con una palabra y una sonrisa de simpatía y de calor humano.
Y Que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre nosotros y nos acompañe siempre.