Liturgia Viva del Miércoles de la 5ª semana del Tiempo Ordinario

CORAZONES PUROS Y SINCEROS   (Gen 2,4b-9.15-17; Mc7,14-23)

Introducción
Después del poema de la creación de Gen 1, tenemos una segunda versión de la creación, especialmente del “Hombre Tierra” (Adán, extraído de “adamah”, tierra) en una historia realista. La persona humana respira con el mismo aliento de Dios, aliento que da vida (espíritu, “ruah”), al menos en el sentido de que el hombre o la mujer tienen que alentar al mismo ritmo que Dios. Así se coloca a la persona humana  en un  jardín real, el paraíso, para que lo cultive y lo haga fértil y productivo.
Evangelio. Divididos también estaban los corazones de los Fariseos, como señala Jesús en el evangelio; su actitud interior no correspondía a sus prácticas exteriores. --- La cuestión de lo “puro/impuro" fue muy importante para la Iglesia primitiva, ya que ésa era una de las más fuertes tradiciones de los judíos, y un punto de controversia entre ellos. De ahí que los cristianos procedentes del judaísmo se preguntaran si podrían sentarse a comer a la misma mesa con los no-judíos. Según San Marcos, a la luz de la creación que ve todos los alimentos como creados buenos y puros, en el reino son abolidas las regulaciones sobre el alimento.

Oración Colecta
Oh Padre bondadoso,
Dios de la Alianza siempre nueva:
Nos has vinculado a ti
con  fuertes lazos  de amor eterno;
las palabras que nos diriges son espíritu y vida.
Que tu Espíritu nos haga percibir  los mandamientos
no como una lista de observancias que hay que guardar.
Que ellos nos muevan a servirte
no de una manera esclavizada,
sino como hijas e hijos tuyos
que te aman y a quienes has hecho libres,
por medio de tu Hijo Jesucristo, nuestro Señor.

Intenciones
  1. Por las familias atormentadas por peleas y división, para que el Señor las bendiga con su paz, roguemos al Señor.
  2. Por todas las Iglesias que invocan el nombre de Cristo, para que acepten la invitación de nuestro Señor a comer con él en el banquete de la eucaristía, ágape de la unidad y el amor, roguemos al Señor.
  3. Para que el Espíritu inspire y guarde, hoy en día, a los legisladores de las naciones, para que con sabiduría sepan distinguir entre el bien y el mal, y legislar en consecuencia, roguemos al Señor.
Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro:
Te presentamos ahora nuestra disponibilidad
para responder a tu amor.
Te pedimos que estos dones de pan y vino
se conviertan en el cuerpo y la sangre
de tu Hijo Jesucristo,
para que con él nos dediquemos a ti
con toda nuestra mente y corazón
y para que seamos capaces
de comunicar tu amor y justicia
a todos los que nos rodean.
Concédenoslo por Jesucristo nuestro Señor.

Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro:
Tu Hijo Jesús se ha dado a sí mismo a nosotros
en esta celebración eucarística.
Purifica nuestros corazones y nuestras intenciones,
para que participemos también  en su actitud
de apertura a tu voluntad
y a las necesidades de los hermanos.
Que de esta manera cumplamos
más de lo que manda la ley
y te sirvamos  como tus hijos e hijas,
en quienes tú reconozcas a Jesucristo,
Hijo tuyo y Señor nuestro,
por los siglos de los siglos.

Bendición:
Hermanos: Los mandamientos no son precisamente observancias que garanticen nuestra salvación. Son una respuesta a todo lo que Dios nos ha dado. Ofrecemos a Dios no lo que estamos obligados a hacer, sino lo que él espera que hagamos para responder a su amor.
Que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre nosotros y permanezca para siempre.