Liturgia Viva del Lunes de la 32ª semana del Tiempo Ordinario

¡PERDONEN!
(Año II. Tit1,1-9; Lc 17,1-6)

Introducción El discípulo Tito fue nombrado “supervisor” de la Iglesia de Creta. Como las otras cartas “pastorales” a Timoteo, ésta a Tito contiene también instrucciones de Pablo para organizar y gobernar la comunidad local, particularmente con la ayuda de “presbíteros” o ancianos.  El “obispo” (epíscopos) de quien habla Pablo no es todavía el obispo “monárquico” que aparecerá en algunas décadas posteriores.
Evangelio. Es difícil colocar los dichos de este evangelio de hoy (Lc 17,1-6) en un contexto coherente. Parece ser que estos dichos son  más bien como declaraciones distintas sobre preocupaciones y mensajes clave de Lucas: preocupación por los humildes, necesidad de perdonarse mutuamente,  y fe. --- Cuando Lucas habla sobre el escándalo, no piensa en el concepto de dar mal ejemplo, sino que se refiere a los obstáculos que hacen tropezar a la gente, como por ejemplo, Jesús sentándose a la mesa con pecadores, algo totalmente inaceptable para muchos judíos. Plasmamos  especialmente en las oraciones el mensaje del perdón.

Oración Colecta
Señor de misericordia y compasión:
Tu Hijo Jesucristo nos ha convocado a todos juntos
como comunidad de pecadores
que saben que tú nos has perdonado.
Cuando nuestras debilidades amenacen nuestra unidad,
recuérdanos que somos responsables los unos de los otros.
Que tu Santo Espíritu unificador nos dé la fuerza
para cuidarnos los unos de los otros
y para hacer todo lo que podamos
para permanecer como una comunidad viva, que acoge y perdona.
Que nos encontremos siempre unidos
en el nombre de Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor.

Intenciones
  • Para que, con toda honestidad y sinceridad,  reconozcamos nuestros pecados ante el Señor, que sabe muy bien lo que hay en nuestro corazón, y también ante los hermanos a quienes hayamos ofendido, roguemos al Señor.
  • Para que tengamos suficiente fe y magnanimidad para perdonar totalmente y sin reservas a los que nos han ofendido, roguemos al Señor.
  • Para que los pastoras que tengan a  cargo comunidades cristianas practiquen lo que enseñan, y así inspiren y animen a su pueblo, roguemos al Señor.

Oración sobre las Ofrendas
Oh Dios,  Padre nuestro:
Tú convocas juntos a la mesa de tu Hijo
a los débiles con los fuertes, a los sanos con los enfermos.
Que tu Hijo nos colme aquí con la plenitud de su presencia.
para que sepamos aceptarnos unos a otros
y así vivir juntos en paz y amistad.
Te ofrecemos nuestra mejor disposición
para acogernos mutuamente unos a otros,
en Jesucristo nuestro Señor.

Oración después de la Comunión
Oh Dios, Padre nuestro:
Tu Hijo Jesús ha estado en medio de nosotros en esta celebración
y nos ha fortalecido con su palabra, con su cuerpo y con su sangre.
Él ha asumido nuestras heridas del pecado
como suyas propias,  y las ha curado.
Que también nosotros asumamos las heridas de nuestros hermanos
y las hagamos nuestras.
Y , así mismo, que sus alegrías nos hagan a nosotros felices.
Haz que tu Hijo nos enseñe el arte
de atraer de nuevo hacia ti y hacia la comunidad
a los que erraron el camino y viven lejos de ti.
Y que sepamos hacerlo sin amargarlos ni humillarlos,
sin ningún sentimiento de superioridad,
sino con el gozo de acogerlos como hermanos
en Jesucristo nuestro Señor.

Bendición
Hermanos: Guardemos en nuestra mente y en nuestro corazón la exhortación que Jesús nos da hoy en el evangelio: Ser gente de fe viva y profunda que puede perdonar generosamente y sabe cuidar de los pobres y humildes. Para ello imploremos la fuerza del Señor:
Que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre nosotros y nos acompañe siempre.