Liturgia Viva del Domingo 19º del Tiempo Ordinario - Ciclo C

Estén Listos en la Fe

Saludo (Ver Heb 3,14)
Jesús, el Señor, está aquí con nosotros.
Somos todos compañeros suyos
si guardamos la confianza
que tuvimos en él al principio.
Que él esté siempre con ustedes.

Introducción por el Celebrante
    Sorprende cómo mucha gente vive con temor: miedo a la enfermedad, miedo a perder sus seres queridos, miedo a la propia muerte, miedo del hoy, miedo del mañana. Jesús nos tranquiliza: “¡No teman! ¡No pierdan la esperanza! ¡Tengan fe!” Incluso cuando atravesamos días difíciles, no habríamos de perder nunca nuestra fe y esperanza; deberíamos estar siempre alertas a la venida amorosa del Señor en medio de nosotros. --- En esta eucaristía pedimos al Señor que nos mantenga siempre atentos a su presencia.

Acto Penitencial
Reconozcamos ante el Señor
que a veces hemos dejado de creer plenamente
en sus promesas y en su futuro.
(Pausa)
Señor Jesús: tú nos dices:
No teman. Confíen en mí.
R/ Señor, ten piedad de nosotros.

Cristo Jesús: Tú nos pides
que estemos siempre dispuestos
a abrirte la puerta cuando llames.
R/ Cristo, ten piedad de nosotros.

Señor Jesús, tú esperas de nosotros
que, como fieles siervos tuyos,
te sirvamos en los hermanos
R/ Señor, ten piedad de nosotros.

Señor, que tu bondadoso perdón
fortalezca nuestra fe y nuestra esperanza.
Y llévanos a la vida eterna.

Oración Colecta
Pidamos el don de la confianza
en las promesas de Dios.
(Pausa)
Señor Dios: Tú eres invisible
y, sin embargo, eres
fundamento de toda realidad visible,
de todo lo que cuenta.
Y nosotros buscamos ansiosamente
seguridad y certeza,
algo visible y palpable
a lo que podamos agarrarnos.
Nos da miedo caminar en la oscuridad
y nos sentimos confusos
al no conocer a dónde nos conduce el camino.
Sé tú, verdaderamente, nuestro Dios
en quien confiemos;
ayúdanos a servirte fielmente ahora
y a estar dispuestos a seguirte en el futuro.
Tómanos de la mano
y guíanos a través de los obstáculos de la vida
hacia la tierra de tus promesas.
Te lo pedimos por medio de Jesucristo nuestro Señor.

Primera Lectura (Sab 18,6-9): Confía en las Promesas de Dios.
Cuando el pueblo de Dios tenía que pasar por pruebas y dificultades, recordaba siempre la noche de la primera Pascua, cuando Dios los liberó de la esclavitud de Egipto.

Segunda Lectura (Heb 11,1-2.8-19): Abrahán, Padre de la Fe
Abrahán se convirtió en peregrino de la fe, porque confió en las promesas de Dios. Él es nuestro modelo, aun cuando -como él- no veamos a dónde nos lleva Dios.

Evangelio (Lc 12,32-48): Preparados para la Venida del Señor.
Nuestra fe debería ser tan firme que nos hiciera confiar en la palabra de Jesús y estar dispuestos a encontrarnos con él en cualquier momento.

Oración de los Fieles
Oremos con la mayor confianza a nuestro Dios, fiel y bondadoso, y digámosle: R/ Señor, en ti ponemos toda nuestra confianza.
  • Para que la Iglesia lleve la luz de la fe a donde haya oscuridad e indiferencia, esperanza a donde haya fatalismo y desesperación, y amor a donde haya odio, conflictos y luchas, roguemos al Señor.
  • Para que los líderes, profetas, testigos de la fe, y todos los que tienen como tarea mantener viva la esperanza de un mundo mejor se dejen guiar por el Espíritu Santo y de él reciban toda su fuerza, roguemos al Señor.
  • Para que los desalentados a causa de las pruebas, de los problemas y temores, sigan creyendo y esperando en un Dios que conduce todo a buen fin, roguemos al Señor.
  • Para que todos nosotros crezcamos en la certeza de que nuestro compromiso por la justicia y el amor y nuestro sacrificado servicio en la vida de cada día son necesarios para que las promesas de Dios lleguen a realizarse, roguemos al Señor.
  • Para que en nuestras comunidades aprendamos a compartir lo que tenemos unos con otros y a dar testimonio de nuestra viva esperanza, y entonces preparar el retorno glorioso del Señor, roguemos al Señor.
Señor, sabemos que nos quieres y que cuidas de nosotros. Confiamos en ti, nuestro Dios vivo, por los siglos de los siglos.

Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro:
Aquí te presentamos pan y vino,
signos de que creemos y esperamos
en un mundo que no sabe con seguridad
a dónde se encamina.
Acepta nuestra acción de gracias
por darnos la certeza de que no tenemos que temer,
ya que has preparado para nosotros
el banquete de tu Hijo Jesucristo.
Que él nos dé una fe firme y viva
que nos haga confiar en el futuro
como cumplimiento
de todas nuestras esperanzas.
Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.

Introducción a la Plegaria Eucarística
Cada eucaristía es una celebración de fe y de esperanza, porque Dios se hace presente ahora entre nosotros como prenda de nuestra resurrección y del retorno glorioso de Cristo. Demos gracias al Padre por ello.

Invitación al Padre Nuestro
Con Jesús, nuestro Señor,
nos encomendamos a nuestro Padre del cielo
y esperamos de él todos los bienes;
y así decimos:
R/ Padre nuestro…

Líbranos, Señor
Líbranos, Señor, de todos los males
y de todo temor de entregarnos a ti,
aun cuando no estemos seguros
de a dónde nos conduces.
Llámanos para salir
de nuestras certezas y seguridades humanas
y condúcenos a la tierra de tu promesa,
por medio de Jesucristo nuestro Salvador y Señor.
R/ Tuyo es el reino…

Invitación a la Comunión
Éste es el Cordero de Dios
que quita el pecado del mundo.
Dichosos los siervos
a quienes el Señor, cuando venga,
los encuentre despiertos.
Les ofrecerá un puesto a su mesa
y les servirá.
R/ Señor, no soy digno…

Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro:
Tú has guardado tu promesa:
has partido para nosotros el pan de tu Hijo
y nos has servido el vino de alegría.
Jesús mismo nos ha servido, a su mesa.
Ayúdanos a guardar vivo tu sueño de felicidad y justicia para todos.
Ayúdanos a vivir con fe
y a apoyarnos unos a otros,
mientras nos llevas a tu tierra prometida,
por Jesucristo nuestro Señor.

Bendición
Hermanos: Hemos vigilado y orado con el Señor.
Seamos hombres y mujeres que esperen su retorno glorioso, listos para abrir la puerta tan pronto como él venga y llame, ya que quien llama  -sea amigo conocido o extraño desconocido- representa al Señor mismo en persona.
Que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre nosotros y permanezca para siempre.