Liturgia Viva del Domingo XII del Tiempo Ordinario - Ciclo C

La Identidad de Jesús y la Nuestra

Saludo (Ver Segunda Lectura)
Todos nosotros somos hijos e hijas de Dios
gracias a nuestra fe en Cristo Jesús.
Pertenecemos a Cristo.
Que sepamos seguirle también como a nuestro Señor y Salvador.
Y que su fuerza esté siempre con ustedes.

Introducción por el Celebrante
La Identidad de Jesús y la Nuestra
Jesús nos pregunta a sus discípulos hoy: “Y ustedes, quién dicen que soy yo?”  Espero que podamos responder como Pedro: Que para nosotros él es Jesús, nuestro Salvador. Ésta es una pregunta muy importante para nosotros, por que de ella depende nuestra propia identidad. ¿Quiénes somos nosotros? Somos CRIST-IANOS, seguidores de Cristo, y por lo tanto hombres y mujeres que intentamos, lo mejor que podemos, llegar a ser como él. Y eso incluye, a veces, que tenemos que cargar nuestra cruz junto con él. Pero no nos preocupemos: él es, literalmente, nuestro “compañero”; quien parte con nosotros el pan.

Acto Penitencial
Somos discípulos de Jesús,
pero no siempre hemos obrado como sus seguidores.
Pidámosle que nos perdone.
(Pausa)
Señor Jesús, tú nos preguntas hoy a nosotros también
quién pensamos que eres,
y nosotros respondemos: Tú eres el Cristo, el Ungido de Dios.
R/ Señor, ten piedad de nosotros.

Cristo Jesús, tú nos pides
que te sigamos día a día,
incluso cuando el caminar se hace difícil y tortuoso.
R/ Cristo, ten piedad de nosotros.

Señor Jesús, tú nos pides
que nos pongamos al servicio de los otros
como tú lo hiciste, de manera  amable y desinteresada.
R/ Señor, ten piedad de nosotros.

Señor, quita de nosotros la carga del pecado
y ayúdanos a llevarnos unos a otros con paciencia y amor.
Y llévanos a la vida eterna.

Oración Colecta
Pidamos a Dios que nos dé valor
para seguir a su Hijo Jesús
incluso por el camino de la cruz.
(Pausa)
Oh Dios de poder y de amor:
Por tu misericordia, tú nos enviaste a tu Hijo
para librarnos por su cruz de nuestro egoísmo,
del temor, del pecado y de la muerte.
Danos la gracia de crecer
en las actitudes y mentalidad de Jesús,
y cólmanos con la fuerza de su Espíritu,
para que carguemos con él los sufrimientos de nuestra vida
y con él nos esforcemos en vivir para los demás
llevándoles esperanza y alegría,
y así avancemos por el camino de Jesucristo nuestro Señor.

Primera Lectura (Zac 12:10-11): Un Salvador Sufriente
El profeta Zacarías anuncia un Salvador que morirá para llevar al pueblo de Dios a la conversión. A la luz del Nuevo Testamento, entendemos que el profeta está refiriéndose al Señor crucificado.

Segunda Lectura (Gal 3,26-29):  Un Pueblo con la Mentalidad de Jesucristo
Todos nosotros, sin  discriminación alguna, nos salvamos  porque creemos en Cristo y estamos “vestidos” del mismo Cristo, es decir, tenemos las mismas actitudes y mentalidad de Cristo. Esta mentalidad incluye aceptar la cruz con y como él.

Evangelio (Lc 9,18-24): Tomen Su Cruz y Síganme
Jesús nos salvó por su cruz y resurrección. Si queremos lograr su nueva vida, tenemos que llevar las cruces de la vida con él, y aceptar los sacrificios en favor de los otros y de nuestro crecimiento personal.

Oración de los Fieles
Pidamos hoy al Padre del cielo que nos otorgue la gracia de seguir a Jesús, su Hijo, hasta el fin,  y de que, cada vez más, lleguemos a ser como él.  Y así digamos: R/ Señor, salva a tu pueblo.

  1. Por el pueblo de Dios, la Iglesia, para que Cristo esté con ella para cargar las cruces de las pruebas y tribulaciones de nuestro tiempo,  y así podamos  ser para todos un mensaje vivo de esperanza, roguemos al Señor.
  2. Por nuestro país, para que nuestros gobernantes y todos nosotros oigamos el clamor del pueblo que reclama justicia e integridad, y para que todos nos percatemos de que somos responsables y culpables de nuestro silencio y pasividad frente a los males de opresión, explotación y corrupción  entre nosotros, roguemos al Señor.
  3. Por los que están solos en la vida, para que seamos para ellos compañeros de camino  que les ayudemos a llevar sus cruces y les llevemos esperanza y alegría, roguemos al Señor.
  4. Por los desalentados, por los que ya no pueden creer en el evangelio ya que nosotros no hemos creíbles viviendo como seguidores del Hijo de Dios, para que nos convirtamos y provoquemos en ellos un anhelo renovado para afrontar la vida con esperanza, roguemos al Señor.
  5. Y por nosotros mismos, para que crezcamos en amor y en apertura a los otros, y para que aprendamos de Cristo a ser “personas-para-los-demás”, roguemos al Señor.

Señor Dios nuestro, tu Hijo Jesús vino para hacer todo nuevo. Renuévanos cada día para que nos parezcamos un poco más a él y para que, al transformarnos como personas, cambiemos también el mundo que nos rodea para hacerlo un lugar mejor en que vivir, por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro:
Traemos ahora ante ti estos humildes dones de pan y vino.
Por medio de estos signos, Jesús tu Hijo se entregará a nosotros.
Que él nos dé fortaleza
para caminar con coraje en nuestro viaje a través de la vida,
incluso cuando ésta se torne en camino de cruz,
para que le sigamos plenamente en nuestro camino hacia ti,
Dios y Padre nuestro, por los siglos de los siglos.

Introducción a la Plegaria Eucarística
Le damos gracias a Dios por habernos salvado por la pasión, muerte y resurrección de Jesús. En esta eucaristía celebramos  su muerte y resurrección salvadoras y nos ofrecemos a nosotros mismos con él.

Introducción al Padre Nuestro
Con las actitudes y mentalidad de Jesús
-apertura a la voluntad de Dios-
oremos a nuestro Padre en el cielo
con las palabras del mismo Jesús:
R/ Padre nuestro

Líbranos, Señor
Líbranos, Señor, de todos los males
y concédenos la paz de tu Hijo.
Danos su actitud
de aceptar la vida y cumplir tu voluntad,
para que con él estemos dispuestos
a sobrellevar con paciencia y fortaleza
las dificultades de la vida
y a entregarnos completamente a los hermanos,
mientras trabajamos con ánimo y esperanza
por la venida final de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.
R/ Tuyo es el reino…

Invitación a la Comunión
Éste es Jesucristo, el Señor, el Hijo del Dios vivo,
que murió por nosotros en la cruz
y resucitó de entre los muertos.
Dichosos nosotros, invitados
a participar en su mesa
y a seguirle como discípulos.
R/ Señor, no soy digno…

Oración después de la Comunión
Oh Padre bondadoso:
Hemos sido uno con Jesús participando en su banquete;
que también estemos unidos con él
en su camino hacia ti y hacia los hermanos.
Que sepamos seguirle a donde él quiera llevarnos,
tanto en días oscuros y tristes, como en días de alegría.
Envíanos a cualquier lugar
donde los hermanos nos esperen
para recibir tu palabra liberadora
y tu mano amiga y servicial.
Te lo pedimos en el nombre de Jesús, el Señor.

Bendición
Hermanos: La pregunta que se nos ha dirigido hoy ha sido:
¿Quién es Jesús para ti?
Y la respuesta correcta era y sigue siendo:
El Salvador, el Hijo de Dios vivo.
Ya que creemos en él, sigámosle a dondequiera que  él nos lleve,
sea por el camino de la cruz y del sacrificio,
o sea por el camino de la felicidad.
Para ello, que la bendición de Dios todopoderoso,
Padre, Hijo y Espíritu Santo
descienda sobre nosotros y nos acompañe siempre.