Liturgia Viva del Martes de la 16ª semana del Tiempo Ordinario

PASANDO A TRAVÉS DE LAS AGUAS 
(Ex 14:21-15:1;  Mt 12: 46-50)

Introducción
    En un estilo épico, y con sobreabundancia de detalles poéticos, los autores del libro del Éxodo ponen por escrito  -siglos después de los mismos acontecimientos descritos-   la convicción de que Dios mismo había salvado a su pueblo. Las aguas del Mar Rojo se tragaron la esclavitud y señalaron el principio de la libertad, regalos de Dios; las aguas separaron el pueblo de Dios de los pueblos de los ídolos; más tarde las aguas del Jordán permitirán al pueblo ya libre entrar en su nueva patria.

Evangelio. Jesús nos asegura que lo que nos acerca a Dios y nos hace sus “parientes” es el hacer la voluntad del Padre. Esto es lo que realmente importa, más que los lazos de sangre.  Esta misión fue la medula y el significado más profundo de la vida y muerte de Jesús. Pidamos para que su fidelidad sea nuestra propia fidelidad.

Colecta
Oh Dios, Padre de todos:
Tú nos conoces y nos amas:
Pase lo que nos pase,
estamos en tus manos.
A dondequiera que nos lleves,
tú sabes a dónde quieres que lleguemos.
Te pedimos fe y confianza.
Haz que tu voluntad sea nuestra voluntad,
para que nos conduzcas a tu casa
bajo la guía de aquél que cumplió siempre tu voluntad  
en todo lo que hizo, Jesucristo, tu Hijo,  nuestro Señor.        

Intenciones
  • Para que el pueblo de Dios ruegue constantemente para cumplir siempre tu voluntad, en vez de intentar forzarte a que tú hagas la voluntad del mismo pueblo, roguemos al Señor.
  • Para que el Señor nos dé perspicacia y sabiduría para discernir su voluntad en los acontecimientos de la vida, roguemos al Señor.
  • Para que seamos auténticos hijos e hijas de Dios, buscando y cumpliendo siempre su voluntad en la vida de cada día, roguemos al Señor.

Oración sobre las Ofrendas
Oh Dios, Padre nuestro:
Este pan y este vino sobre el altar
son señales de que, con Jesús, tu Hijo,
estamos dispuestos a  buscar tu voluntad.
Permítenos participar en su mesa
como hermanas y hermanos suyos,
y seguirle a él  en su camino fiel hacia ti,
Dios nuestro, que vives y reinas
por los siglos de los siglos.

Oración después de la Comunión
Oh Dios, Padre nuestro:
Nos has dado nuestro mundo
para dominarlo y desarrollarlo
de acuerdo  con tus sabios planes,
y para construir el cuerpo de Cristo
en solidaridad fraterna.
Danos la gracia de poder llevar a cabo estos planes
con la fuerza del mismo Jesús.
Que sepamos hacer de esta Iglesia y de este mundo
una comunión de fe y esperanza, de amor y de paz,
como señal y camino eficaz
hacia tu alegría y felicidad eternas.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.

Bendición
Hermanos:  ¿Hasta qué punto somos de verdad... hermanos y hermanas de Cristo y en Cristo?  Rezamos con mucha frecuencia el Padre Nuestro y le pedimos al Padre que se haga su voluntad en la tierra como en el cielo. Eso es por lo que rezamos,  por tanto a eso es a lo que nos comprometemos.
Que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ustedes y les acompañe siempre.