Liturgia Viva del Domingo 12º del Tiempo Ordinario - Ciclo B

  1. Con Jesús en la Tormenta
  2. No tengan miedo

Saludo (Ver Segunda Lectura)

Nos apremia el amor de Cristo.
Él murió por todos,
para que los que viven,
ya no vivan para sí
sino para el que murió
y resucitó por nosotros.
Que el Señor Resucitado
esté siempre con ustedes.
R/ Y con tu espíritu.

Introducción por el Celebrante

1. Con Jesús en la Tormenta

“¿Dónde estás, Señor, cuando sufrimos?” “¿Por qué duermes, Señor, cuando tu Iglesia sufre?” “¿Por qué hay tanto mal en el mundo?” Estos son con frecuencia nuestros clamores cuando nos sentimos amenazados por las olas de la desgracia, del sufrimiento y de la maldad? Y la respuesta del Señor es justamente otra pregunta, seguida de una alentadora respuesta: “¿Por qué tienen ustedes tanto miedo?” “Yo estoy con ustedes. Crean en mí, confíen en mí.” En esta eucaristía expresamos nuestra confianza de que con el Señor podemos superar todas las pruebas y todo mal.

2. No Tengan Miedo

Hoy en día mucha gente siente miedo. Nuestro tiempo se siente muy inseguro por tantas causas: guerras, violencia, crisis económicas y morales. Parece que, para muchos, las cosas y la vida cambian demasiado rápido. Y la Iglesia --tanto sus líderes como sus miembros--se siente también con frecuencia inquieta y miedosa. Parece como si Dios estuviera lejos, como un Dios que duerme, un Dios que parece indiferente a nuestros miedos y ansiedades. ¿Dónde está nuestra fe? Volvámonos a él, que viene de viaje con nosotros, y, si es preciso, despertémosle, a él, Jesús, nuestro Señor y hermano, que está aquí entre nosotros.

Acto Penitencial

Pidámosle al Señor, nuestro Emmanuel, “Dios-con-nosotros”, que nos perdone nuestra falta de confianza en él y que ordene a las olas del miedo en nosotros que estén tranquilas y que nos dejen en paz.

(Pausa) Señor, tú mandas a nuestras olas del miedo a permanecer tranquilas cuando nos sacuden violentamente. R/ Señor, ten piedad de nosotros.

Cristo Jesús, tú acudes en auxilio de tu Iglesia y la libras de la angustia y el temor cuando tus fieles ponen toda su confianza en ti. R/ Cristo, ten piedad de nosotros.

Señor Jesús, nos alegramos, agradecidos, por la calma y sosiego interior que nos das cuando creemos en ti. R/ Señor, ten piedad de nosotros.

Perdóna, Señor, nuestra falta de fe, y ayúdanos a ponernos confiadamente en tus manos. Confiando plenamente en ti, llévanos hacia adelante, hacia la paz de la vida eterna. R/ Amén.

Colecta

En las tormentas de la vida, roguemos
por una ilimitada confianza en el Señor.
(Pausa)

Oh Dios fuerte y poderoso:
Cuando clamamos a ti en las tempestades de la vida,
danos seguridad de que tú te preocupas
y de que estás con nosotros,
aun cuando parezca que estás ausente.
Que nuestra fe permanezca pacífica y serena
y se haga más profunda en cada prueba.
Haz que sigamos creyendo
que las olas te obedecen
y que, estando a tus órdenes,
los poderes del mal
no pueden dañarnos.
Quédate con nosotros por medio de tu Hijo,
Jesucristo, nuestro Señor,
R/ Amén.

Primera Lectura: Dios Habla desde el Corazón de la Tempestad (Job 38:1,8-11)
Las respuestas de Dios a Job, cuando éste le implora en sus sufrimientos, son: “Fíjate en
mi poder y confía en mí, aun cuando no entiendas”.

Segunda Lectura: Ahora Todo es Nuevo (2 Cor 5:14-17)
El amor de Cristo nos mueve hacia adelante, pues en él hemos llegado a ser totalmente
nuevos y renunciamos a nuestra vieja conducta.

Evangelio: Pero ¿Quién es Éste? (Mc 4:35-41)
El miedo hace tambalear la débil fe de los discípulos cuando experimentan serio peligro.
También a nosotros nos pregunta Jesús: “¿Por qué tienen miedo? ¿Por qué es tan débil
su fe?”

Oración de los Fieles

Dios es nuestra luz y nuestra seguridad. Expresemos nuestra confianza en él y roguemos por todos los que viajan con nosotros en la vida. Digámosle: R/ Señor, en ti de verdad confiamos.

-Por la Iglesia de Jesús, para que su fe y amor no vacilen en las dificultades y tormentas de nuestro tiempo, oremos. R/ Señor, en ti de verdad confiamos.

-Por los que dudan en su fe y tienen miedo de afrontar el futuro, para que Dios les dé fuerza y valor, y que nosotros les ayudemos a renovar su esperanza. R/ Señor, en ti de verdad confiamos.

-Por los marineros y demás gente del mar, para que el mismo mar, del que ellos viven y donde luchan y faenan, les sea tranquilo en tormentas y generoso en pescado; también rogamos por todos los que viajan, para que puedan llegar a su destino sanos y salvos, oremos: R/ Señor, en ti de verdad confiamos.

-Por la comunidad de naciones, para que todos los pueblos vivan en paz y armonía, oremos: R/ Señor, en ti de verdad confiamos.

-Por nuestras comunidades cristianas, para que todos vayamos creciendo en fe confiada en Jesús, el Señor, y para que su amor nos mueva siempre a vivir generosamente los unos para los otros, oremos: R/ Señor, en ti de verdad confiamos.

Señor, Dios nuestro, ¿por qué habríamos de sentir miedo, convencidos como estamos de que tu Hijo Jesús está con nosotros? Danos su paz y que dure para siempre. R/ Amén.

Oración sobre las Ofrendas

Padre de bondad: A través de estos sencillos signos de pan y vino nos ponemos confiadamente en tus manos junto con Jesús, tu Hijo. Haznos con él disponibles para aceptar todas las cosas por ti y buscar tu voluntad en todo lo que hacemos, porque sabemos que nos amas y nosotros, por nuestra parte, también te amamos en Cristo Jesús, nuestro Señor. R/ Amén.

Introducción a la Plegaria Eucarística

Jesús se puso en manos de su Padre en la vida y en la muerte. Con él agradecemos al Padre por responder a nuestra confianza en él.

Introducción al Padre Nuestro

Con Jesús, nuestro Señor, oremos con su oración de confianza a Dios nuestro Padre.

Líbranos, Señor

Líbranos de todos los males, Señor,
pero sobre todo del mal del pecado.
Reaviva nuestra fe
y que ella nos traiga tu paz.
protégenos de todo temor y ansiedad,
y danos valor y esperanza
para que podamos construir tu mundo nuevo
-nuevos cielos y nueva tierra-
mientras nos preparamos para la gloriosa venida
de nuestro Señor y Salvador, Jesucristo.

R/ Tuyo es el Reino, tuyo el poder y la gloria por siempre, Señor.

Al Partir el Pan

Jesús tomó el pan, lo partió,
y por medio de él
compartió todo su ser con sus amigos.
Del mismo modo
nosotros partimos ahora el pan de vida
para unirnos todos en Jesús
y para aprender de él
a compartir unos con otros
todo lo que somos y tenemos .

Oración después de la Comunión.

Oh Dios y Padre nuestro:
En esta eucaristía tu Hijo Jesús
nos ha dirigido palabras de ánimo
que disipan nuestros miedos.
y nos ha dado su pan de vida
que nos da fuerza y vigor.
Te pedimos, Señor,
que sepamos afrontar con fe y esperanza
las tormentas de las pruebas de la vida,
ya que estamos convencidos
de que Jesús está con nosotros,
aunque no veamos su mano que nos guía.
Que él permanezca siempre con nosotros
y nos conduzca, sanos y salvos,
al puerto de su Casa en el cielo;
porque él es nuestro Señor
por los siglos de los siglos. R/ Amén.

Bendición

Esta eucaristía ha sido para nosotros
una celebración gozosa
en la que hemos recibido ánimo y confianza,
que han disipado nuestros miedos.
Dios nos lo ha asegurado:
“Hasta en los días más oscuros de la vida
no hay nada que temer.
Yo estoy contigo.
Afronta la vida y sus problemas.
Yo te voy a llevar a un puerto seguro.
Confía en mí.”
Que Dios todopoderoso
les conceda a ustedes
esta fe inquebrantable.
Y que a todos les bendiga:
El Padre, y el Hijo, y el Espíritu Santo,

R/ Amén.

Podemos ir en la paz de Cristo. R/ Demos gracias a Dios.