Liturgia Viva del Jueves de la 4ª semana del Tiempo Ordinario

POBRES Y LIBRES PARA EL EVANGELIO

Introducción

La médula de la primera lectura de hoy es una interpolación, por algún autor bíblico posterior, que trata sobre la fidelidad: El rey personaliza al pueblo y su fidelidad a la Alianza. Esto se presenta como el testamento de David transmitido en su lecho de muerte a su sucesor, su hijo Salomón.

Evangelio. Envío misionero: Jesús envía a sus discípulos de dos en dos. Jesús quiere que sus discípulos vivan sin seguridad y sin poder humanos, para así ser libres para llegar a la gente en la situación de su propia vida y para estar libres para predicar y ser testigos del evangelio, sin ambigüedad alguna. ¡Ojalá la Iglesia hoy pudiera dar inequívocamente ese mismo testimonio!

Oración Colecta

Señor Dios nuestro:
Para ir a los pobres y hacerles libres,
tus discípulos tienen que ser creíbles
siendo personas libres ellos mismos.
Te pedimos hoy nos otorgues un espíritu de pobreza
que nos haga libres y disponibles
para liberar a todos los encarcelados
por el pecado y las fuerzas del mal.
Que así lleguemos a ser  auténticos testigos
del evangelio de Jesucristo,
Hijo tuyo y Señor nuestro
por los siglos de los siglos.

Intenciones

  • Señor, Moisés y Jeremías eran tartamudos y tímidos, pero tú los llamaste para hablar claro y con valentía,  y dirigir a tu pueblo. Danos a nosotros la gracia de proclamar tu palabra sin vacilación, incluso a personas no bien dispuestas a escucharla. Por eso te decimos:

  • Señor, algunos de tus apóstoles no eran más que sencillos pescadores que estaban remendando las redes a la orilla del lago, sin embargo tú les llamaste para difundir tu Buena Noticia de salvación. Danos la gracia de no tener nunca miedo de proclamar tu palabra. Por eso te decimos:

  • Los obispos, maestros, párrocos y miembros de la comunidad no son más que simples  sacerdotes o maestros o laicos, pero tú les llamaste para no tolerar la injusticia y para defender a los pobres. Habla por medio de ellos, y también a través de nosotros, lo que es justo, verdadero y bueno. Por eso te pedimos.   

Oración sobre las Ofrendas

Señor, Dios todopoderoso:
Tú quieres que tu Hijo venga a nosotros
no con esplendor y poderío,
sino en la pobreza de lo ordinario,
en el alimento y bebida de cada día: pan y vino.
Que nosotros tampoco nos apeguemos
a cosas que nos atan
y nos dan la sensación de falsa seguridad.
Continúa recordándonos
que somos caminantes
hacia ti y hacia los otros;
y danos nuestro alimento para el camino,
el pan vivo de la eucaristía,
que es Jesús mismo, nuestro Señor y Salvador
por los siglos de los siglos.

Oración después de la Comunión

Señor Dios, Padre nuestro:
Tu Hijo envió a sus discípulos
a llevar su Buena Noticia de salvación
y su poder curativo
a la gente, en sus vida diaria.
Ayuda a los que en la Iglesia enseñan y celebran la liturgia
a unir siempre la fe y el culto
a las realidades de la vida diaria,
para que el evangelio y la vida  de tu Hijo
creen unidad entre lo que somos, creemos y hacemos.
Te lo pedimos por el mismo Jesucristo nuestro Señor.

Bendición

Hermanos: Jesús envió a sus discípulos a llevar y anunciar su mensaje de salvación  a la gente. Los discípulos no deben llevar bagaje inútil y tendrán que depender de la hospitalidad de la gente. Jesús les envía a curar y salvar.  --- Que nuestras vidas proclamen el mensaje del evangelio, con la ayuda del Señor.

Que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre nosotros y permanezca para siempre.