Liturgia Viva del Presentación del Señor

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Domingo, 2 de febrero de 2014
FIESTA DE LA PRESENTACIÓN DEL SEÑOR

Nota: Como ahora es Fiesta del Señor, ya no directamente de la Virgen, esta celebración del 2 de febrero reemplaza al Domingo del Tiempo Ordinario en caso de coincidir ambos el mismo día. – Si cae en  días entre semana, puede suprimirse una de las dos primeras lecturas.

UNA LUZ PARA ALUMBRAR

Saludo (Ver segunda lectura)
Jesús compartió nuestra misma carne y sangre
para poder ser  completamente
como los hombres, sus hermanos,
y, compasivo y digno de confianza,
para expiar por nuestros pecados.
Que este Señor, Jesús, esté siempre con ustedes.

Introducción por el Celebrante
            Hemos venido hoy para celebrar juntos la Fiesta de la Presentación del Señor. Es una fiesta de alegría por la esperanza que este niño trae a la gente  -jóvenes y viejos- : Aquí está el futuro, aquí está la salvación: Dios ha guardado su promesa de vida y de perdón. Pero hay también tristeza en esta fiesta: El niño causará dolor a su madre y él será rechazado aun por algunos de su misma gente, aunque viene para ser luz para todos. Que las velas encendidas en nuestra manos sean el signo de que no rechazamos a Jesús, sino que queremos seguirle como la luz de nuestra vida.

I.  BENDICIÓN DE LAS CANDELAS

Roguemos para que el Señor encienda nuestros corazones con un fuego santo para seguir a Jesús,  nuestra Luz.
(Pausa)
Oh Dios, Padre nuestro:
Tú eres la luz verdadera.
Cuando tú hablas,
la oscuridad da paso a la luz del día,
el mundo refleja tu resplandor,
y podemos vivir en la luz de tu amor.
Date a conocer a nosotros
mientras portamos en nuestras manos estas candelas,
y haz nuestros rostros  resplandecientes con tu gloria.
Haznos hijos de la luz,
líbranos de la oscuridad del pecado
y llévanos a tu luz eterna
por medio de aquel que es
nuestro camino, nuestra verdad y nuestra vida
y la luz del mundo, Jesucristo, nuestro Señor.

(Aspersión de las candelas con agua bendita)

Procesión
¡Marchemos en paz para encontrar al Señor!

II. MISA
En la Misa con bendición de candelas, no hay acto penitencial después del canto de entrada, sino que la Misa continúa con el Gloria y la oración colecta. En otras Misas del día sin bendición de candelas, se podrá usar el siguiente acto penitencial.

Acto Penitencial
Nosotros nos hemos visto ofuscados a veces
por “luces” mundanas,
diferentes de Cristo, que es la verdadera Luz.
Le pedimos ahora al Señor  que nos perdone.
            (Pausa)
Señor Jesús, que tu luz nos guíe
en el camino hacia el Padre:
R/ Señor, ten piedad de nosotros.

Cristo Jesús, irradia sobre nosotros
la luz  de la verdad y de la sabiduría del Espíritu:
R/ Cristo, ten piedad de nosotros.

Señor Jesús, que la luz de tu misericordia
reúna a todas las naciones en tu amor:
R/ Señor, ten piedad de nosotros.

Ten misericordia de nosotros, Señor,
y perdona nuestros pecados.
Que caminemos siempre en la luz de Cristo
hasta que nos lleves a la vida eterna.

Oración Colecta
Roguemos para que con Jesús, nuestra luz,
partamos resueltamente por el camino
de la auténtica renovación.
(Pausa)
Oh Dios y Padre nuestro:
Es difícil para nosotros decir adiós
a todo lo que nos es seguro y familiar:
nuestros hábitos rutinarios, nuestra auto-complacencia,
nuestras certezas y nuestras prácticas habituales.
Nos ofrecemos ahora con Jesús, nuestro Señor,
presentado en ofrenda en el templo de Jerusalén,
y te pedimos fortaleza para seguir su luz.
Ayúdanos a aceptar, con él,
las inseguridades de la auténtica conversión,
y a llevar a todos los que nos rodean
la luz y el calor de tu Hijo.
Que éste sea el sacrificio agradable que te ofrecemos hoy juntamente con Jesucristo nuestro Señor.

Liturgia de la Palabra

Primera Lectura (Mal 3,1-4): El Salvador te Purificará
El Salvador vendrá a su templo, es decir, vivirá en medio de su pueblo, para purificar nuestros corazones. Entonces nuestras ofrendas agradarán a Dios.

Segunda Lectura (Heb 2,14-18): Jesús se Hizo como Nosotros para Ayudarnos
            Jesús se hizo humano como nosotros para comprendernos, para ser uno con nosotros en nuestras pruebas y sufrimientos, para hacernos libres para Dios y para los hermanos.

Evangelio Lc (2,22-40): La Luz Ilumina a los Que la Aceptan.
            Los que esperan con fe la venida de Dios le reconocerán incluso en sus humildes apariencias. Pero seguir a Cristo es con mucha frecuencia bien exigente.

Oración de los Fieles (Gracias al P. René Mouret; adaptado)
Oremos juntos a Jesús, nuestro comprensivo y fiable sumo sacerdote, que puede ayudar a todos nuestros hermanos y hermanas, y digámosle:  R/ Acógenos, Señor, en tu luz y en tu amor.

  1. Para que nuestro Señor acoja a los niños, aun cuando nadie se los presente, roguemos al Señor.  
    R/ Acógenos, Señor, en tu luz y en tu amor.
  2. Para que el Señor acoja a los padres, aun cuando no hayan logrado llevar a sus hijos hacia él, roguemos al Señor.                       
     R/ Acógenos, Señor, en tu luz y en tu amor.
  3. Para que el Señor acepte a los ancianos (como Simeón y Ana), aun cuando no hayan reconocido todavía al Salvador y no hayan encontrado la auténtica paz, roguemos  al Señor.       
    R/ Acógenos, Señor, en tu luz y en tu amor.
  4. Para que el Señor acoja a todos los hombres, aun cuando no sean conscientes de las riquezas que Cristo les ofrece y de la felicidad que ha preparado para ellos, roguemos al Señor:
    R/ Acógenos, Señor, en tu luz y en tu amor.
  5. Para que el Señor acepte a todos los cristianos, aun cuando hayan fallado en hacer brillar su luz a todas las naciones, roguemos al Señor: 
    R/ Acógenos, Señor, en tu luz y en tu amor.

Señor, acoge nuestra oración en este santo lugar, en nuestro templo, a donde tú has venido (como en Jerusalén) para encontrarnos.Muestra tu amor a todos los que acabamos de presentarte, a ti, nuestro Dios y Señor, por los siglos de los siglos.

Oración sobe las Ofrendas
Señor Dios, Padre todopoderoso y amoroso:
Tú haces brillar tu luz en nuestra oscuridad;
tú nos das a tu Hijo  Jesucristo
y nos permites participar en su propia ofrenda.
Acéptanos con nuestras medias verdades
y nuestros esfuerzos borrosos para buscar tu voluntad.
Purifica nuestra fe en las pruebas de la vida.
Que nuestra ofrenda ahora sea grata a tus ojos
por medio de Jesucristo nuestro Señor.

Introducción a la Plegaria Eucarística
Jesús fue presentado y ofrecido en el Templo de Jerusalén. Con él, y con María y José,  nos ofrecemos ahora para ser, con y como Jesús, luz para nuestros hermanos y hermanas.

Introducción al Padre Nuestro
Ofrezcamos la oración de Jesús
a  nuestro Padre del cielo. R/ Padre nuestro…

Líbranos, Señor
Líbranos, Señor, de la tiniebla del pecado
y que la luz de tu amor y tu paz
brille sobre nosotros, tu pueblo.
Purifica a tu Iglesia para que dé testimonio
de la luz del evangelio
en un mundo roto por el materialismo y la mentira,
por la miseria y la injusticia,
por los conflictos y por las guerras.
Que tu luz agradable nos empuje adelante     
en alegría y esperanza,
mientras trabajamos
por la plena venida entre nosotros
de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.
R/ Porque tuyo es el reino…

Invitación a la Comunión
Este es Jesucristo, el Señor,
que es la luz que vino a este nuestro mundo
para iluminar a todos los hombres.
Dichosos nosotros de participar
en esta sagrada ofrenda, la eucaristía,
y de recibirle como nuestro pan de vida.
R/ Señor, no soy digno…

Oración después de la Comunión
Oh Dios y Padre nuestro:
Tú expresaste tu poderosa palabra: “¡Hágase la luz!”
a un mundo sumido todavía en tinieblas,
y hubo luz.
Tú nos has hablado con tu Palabra viva,
Jesucristo ente nosotros
y hay luz en nuestras mentes y corazones.
No permitas que guardemos esta luz de Jesús 
escondida bajo la sombra de nuestra mediocridad,
sino que brille en nuestras palabras y en nuestras obras,
para que iluminen los pasos
de todos los hombres que buscan la verdad.
Te lo pedimos por aquél que es la luz
y la estrella que guía nuestras vidas:
Jesucristo nuestro Señor.

Bendición
Hermanos: Hemos visto hoy la luz verdadera que ilumina nuestras vidas. Ésta es la luz a la que intentamos seguir como guía de todo lo que hacemos. Porque con esta luz vemos el camino y la meta adonde nos dirigimos y adonde nos llevará. ¡Que esa luz brille sobre nosotros y en nosotros!
Y que todos la vean y la sigan.
Y que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre nosotros y nos acompañe siempre.

Podemos ir en paz llevando la luz de Cristo con nosotros.

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Palabra diaria

Martes, 2 de septiembre de 2014

FERIA
Lc 4,31-37. Sé quién eres: el Santo de Dios.

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