Liturgia Viva del Domingo 3º del Tiempo Ordinario - Ciclo A

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Domingo, 26 de enero de 2014
Una Luz Alborea

Saludo
Que Cristo, la verdadera luz del mundo, inspire y alegre las vidas de ustedes.
Que nuestros rostros reflejen su calor y su amor,y que el Señor esté siempre con ustedes.
 
Introducción por el Celebrante
    Estamos convencidos de que la venida de Jesús supuso un cambio radical para el mundo. Con él la luz de Dios comenzó a brillar en un mundo sumergido en la tiniebla. --  Hoy ¿se ha disipado acaso la oscuridad de nuestro mundo? ¿Incluso la de su Iglesia y de las Iglesias? ¿Es Jesús todavía hoy nuestra luz? Nuestras vidas habrían de reflejar  la luz de Dios a todos los pueblos, cercanos y lejanos. Aclamamos a Jesús, que está aquí entre nosotros como luz de nuestra vida.

Acto Penitencial
Pidamos perdón al Señor por las veces en que nuestros pecados impidieron que la luz de Cristo brillara sobre nosotros.
    (Pausa)
  • Señor Jesús, que tu luz resplandezca en la oscuridad de nuestro mundo.
    R/ Señor, ten piedad.
  • Cristo Jesús, que tu luz brille sobre nosotros y que disipe y elimine todos nuestros pecados.
    R/ Cristo, ten piedad de nosotros.
  • Señor Jesús, que tu luz brille sobre todas las iglesias que profesan tu nombre; y haz que todas sean una en ti.
    R/ Señor, ten piedad de nosotros.
Señor, que tu amor, dispuesto siempre a perdonar, ahuyente el pecado de nuestros corazones y que tu luz resplandezca sobre nosotros. Llévanos a la vida eterna.

Oración Colecta
Oremos para que sepamos  seguir a Jesús radicalmente, hasta el fin.
    (Pausa)
Oh Dios y Padre nuestro:
Tu Hijo nos invita, de modo suave pero insistente,
a seguirle como discípulos fieles.
Abre nuestras mentes a su luz,
haz que respondamos a su amor
y que le confiemos a él todo nuestro ser.
Que su reino crezca en cada uno de nosotros y en todo el mundo,
para que nos lleve con esperanza
a la alegría que tú has preparado para nosotros en tu casa
Te lo pedimos por medio de Jesucristo nuestro Señor.

Primera Lectura (Is 8, 23b. 9,3): Las Promesas de Dios Son Luz para su Pueblo
    En los días oscuros de opresión y deportación, Dios promete a su pueblo la luz de la alegría  y la salvación.

Segunda Lectura (1 Cor  1,10-13.17): ¡Estén Unidos en Cristo!
    Los cristianos de Corinto están divididos en facciones, cada uno dando culto a la personalidad de los que les predicaban el evangelio. Pablo les dice: ¡No dividan a Cristo; vivan unidos en él!

Evangelio (Mt 4,12-23):  Cristo, Luz para Todos los Que Viven  en Oscuridad
    Jesús cumple la profecía de Isaías: Él es la luz prometida,  porque nos trae la Buena Noticia de Salvación.

Oración de los Fieles
    Pidamos a Dios nuestro Padre que la luz de su Hijo Jesucristo traiga esperanza y salvación a todos. Y digamos: R/ Que la luz de Cristo brille sobre nosotros.
  • 1.Para que el Pueblo de Dios sea en este mundo como una gran luz que ilumine la tiniebla; para que seamos hombres y mujeres comprometidos en construir un mundo mejor, roguemos al Señor.
    R/ Que la luz de Cristo brille sobre nosotros.
  • 2.Para que los líderes del mundo lleven rayos de esperanza a las vidas de los que sufren, administrando justicia a los oprimidos, respetando la dignidad humana de cada persona, ayudando y creando bienestar a favor de los que no pueden valerse por sí mismos, roguemos al Señor:
    R/ Que la luz de Cristo brille sobre nosotros.
  • 3.Para que la paz y la unidad den nueva vida a nuestros hogares, a todas nuestras comunidades humanas, y a nuestra nación; y para que no haya polarizaciones ni divisiones en la comunidad cristiana, roguemos al Señor:
    R/ Que la luz de Cristo brille sobre nosotros.
  • 4.Para que los que buscan y caminan a tientas en la vida descubran a Cristo como la respuesta a su búsqueda de amor, verdad y bondad, roguemos al Señor:
    R/ Que la luz de Cristo brille sobre nosotros.
  • 5.Para que nosotros aquí reunidos, y todas las comunidades cristianas, seamos  para todos los que nos vean como una luz en lo alto de la montaña, guiando a los hermanos al amor de Dios, roguemos al Señor:
    R/ Que la luz de Cristo brille sobre nosotros.
Oh Dios, Padre nuestro; no permitas que los que  creemos en tu Hijo vivamos en la oscuridad del mal. Que Jesús sea el guía  que  nos lleve a ti, Dios nuestro, por los siglos de los siglos.

Oración sobre las  Ofrendas
Señor Dios nuestro,
creador de luz,  y que eres la luz misma:
Que tu Hijo venga a nosotros
como sendero de vida hacia ti.
Abre nuestros ojos ciegos
para que le descubramos          
como tu luz que nos hace señales.
Que nosotros también
comencemos a ver y descubrir
a los hermanos que nos rodean
y las esperanzas  y  peticiones que brillan en sus ojos;
y llévalos a todos
a tu Hijo Jesucristo nuestro Señor.

Introducción al Prefacio
    Ahora damos gracias a nuestro Padre bondadoso por habernos llamado,
 por medio de Cristo,  a su propia luz maravillosa.

Invitación al Padrenuestro
Guiados por Jesús mismo,
oramos con su plegaria confiada
a Dios nuestro Padre.
R/ Padre nuestro…

Líbranos, Señor
Líbranos, Señor,
de la oscuridad del pecado y de mal
y muéstranos la paz y la luz de Jesús, tu Hijo.
Disipa de nuestros corazones
la oscuridad del miedo y de la ansiedad
y condúcenos hacia a la alegría y a la luz
de la venida plena a nosotros
de nuestro Salvador Jesucristo.
R/ Tuyo es el reino…

Introducción a la Comunión
Éste es Jesús, el Señor, 
que dijo de sí mismo:
“Yo soy la luz del mundo”.
Dichosos nosotros  de creer en él y de seguirle,
pues así conseguiremos la luz de la vida.
R/ Señor, no soy digno…

Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro:
En nuestro caminar hacia ti,
Tú nos has iluminado con la Palabra de tu Hijo
y nos has fortalecido con el alimento de su cuerpo.
Que él nos transforme a su imagen,
como luz para el mundo;
que llevemos una chispa de esperanza
a donde haya desesperación,
un resplandor de alegría  a donde haya tristeza,
un arrebol de amor a donde haya indiferencia
o, peor todavía, a donde haya odio y rencor.
Te lo pedimos en el nombre de Jesús el Señor.

Bendición
Hermanos: Podemos ir y llevar con nosotros la luz de Cristo, para que resplandezca en  el mundo.
Hablemos, con nuestras vidas, su mensaje de alegría y esperanza, y mostremos  que Cristo vive en nosotros por lo que somos y hacemos.
Ojalá  el Señor nos acompañe. Y así, que la bendición de Dios, Padre , Hijo y Espíritu Santo descienda sobre nosotros y permanezca para siempre.
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Palabra diaria

Martes, 22 de julio de 2014

SANTA MARÍA MAGDALENA
Jn 20, 1.11-18. Mujer, ¿por qué lloras?, ¿a quién buscas?

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