Liturgia Viva del Domingo 2º del Tiempo Ordinario - Ciclo A

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Domingo, 19 de enero de 2014
SEGUNDO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO (Ciclo A)
  1. Testigos de Jesucristo
  2. Jesús, Cordero de Dios
Saludo (Ver Segunda Lectura)
A ustedes, el pueblo santo de Jesucristo, gracia y paz de parte de Dios nuestro Padre y del mismo Señor Jesucristo.

Introducción por el Celebrante  (Dos Opciones)
  1. Testigos de Jesucristo
        Se supone que un cristiano, un seguidor y discípulo de Cristo, es alguien que intenta ser buen testigo del mismo Cristo, de palabras y de obras. En el evangelio, el primer gran testigo de Jesús es Juan el Bautista, que le señaló con el dedo y le mostró a la gente. Pero incluso Juan tuvo que reconocer que al principio no sabía quién era realmente  Jesús y que tenía que convertirse, para conocer bien la identidad de Jesús y lo que él proclamaba. Sólo entonces pudo llegar a ser testigo creíble y convincente. --- Y nosotros, ¿acaso no tenemos que aprender mejor  quién es Jesús y lo que él significa para nosotros y para la gente, de modo que podamos ser más cercanos e íntimos a él y atraer hacia él a la gente?
  2. Jesús, Codero de Dios
        ¿Quién es Jesús para nosotros? Cuál es, para nosotros, el nombre que mejor le encaja? El discípulo del profeta Isaías le llamó Siervo de Dios. San Pablo le llama Jesucristo. Juan el Bautista le señala como el Cordero de Dios. Jesús es todo eso.  Ello implica que nosotros tenemos que ser  como él: siervos, salvadores, y víctimas, si es necesario. Celebremos esta eucaristía con Jesús.
Acto Penitencial
Si conociéramos mejor al Señor, no le ofenderíamos con nuestros pecados.
Pidámosle que nos perdone.
            (Pausa)
  • Señor Jesús, Juan el Bautista nos anuncia que tú eres el Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo.
    R/ Señor, ten piedad de nosotros.
  • Cristo Jesús, Juan el Bautista reconoció que tú eras mayor que él y existías antes que él.
    R/ Cristo, ten piedad de nosotros.
  • Señor Jesús, Juan el Bautista profesó que el Espíritu de Dios moraba en ti y que tú eres el Elegido de Dios.
    R/ Señor, ten piedad de nosotros.
Ten misericordia de nosotros, Señor, perdona nuestros pecados; danos la gracia de conocerte mejor para que te amemos más intensamente; y llévanos a la vida eterna.

Oración Colecta  (Dos Opciones)

1.  Testigos de Jesucristo
Oremos pidiendo el valor para dar testimonio de Jesús,  el Señor.
    (Pausa)
Oh Dios y Padre nuestro:
Juan el Bautista señaló a tu Hijo
como el Salvador del mundo,
y sin embargo tuvo que reconocer
que conocía muy poco a Jesús.
Aunque nosotros también le conocemos poco,
danos el valor para dar testimonio
de que él quita el pecado del mundo
y de que él es nuestro único Elegido.
Que tu Espíritu descienda
y permanezca también en nosotros,
para que nuestro testimonio sea creíble
gracias a nuestro modo de vida.
Te lo pedimos en el nombre de Jesús, el Señor.

2.  Jesús, Cordero de Dios
Oremos para que con Jesús aprendamos a servir a Dios y a los hermanos.
    (Pausa)
Oh Dios y Padre nuestro:
Queremos honrar a Jesús,
tu Hijo entre nosotros,
con nombres maravillosos:
Jesús nuestro Señor,
Cordero de Dios,
Siervo de Dios y de los hombres.
Que estos nombres no sean entre nosotros  
meros títulos de honor vacíos,
sino palabras llenas de sentido
que nos comprometan a llegar a ser como él.
Ayúdanos a vivir los unos para los otros
y a llevar los unos las cargas de los otros,
para que seamos verdaderos siervos como él,
que es nuestro Señor por los siglos de los siglos.

Primera Lectura (Is 49,3, 5-6): Siervo de Dios y Luz de las Naciones
    Vendrá un siervo de Dios y será luz, no sólo de Israel sino de todas las naciones. La comunidad cristiana reconoció a Jesús como ese siervo anunciado por Isaías.

Segunda Lectura (1 Cor 1,1-3): Llamados a Dar Testimonio de Jesús el Señor
    Como apóstol, San  Pablo se consideró siervo, cuya misión era proclamar a Jesucristo como el Señor de todos. -- ¿Es Jesús el Señor de nuestras vidas? ¿Le proclamamos como Señor nuestro?

Evangelio (Jn 1,29-34): Miren, He Aquí el Cordero de Dios
    Juan el Bautista  da testimonio de que Jesús es el Salvador, el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Jesús es el prometido Siervo de Dios y de los hombres.

Oración de los Fieles
Se supone que nosotros somos el pueblo santo de Jesucristo, y nos sentimos llamados a orar a nuestro Señor con y por todos nuestros hermanos. Digámosle a Jesús: R/ Hijo del Dios vivo, ten piedad de nosotros.
  1. Señor Jesús, mira a tu Iglesia vacilante.  Que tu Espíritu descienda sobre ella para darle el dinamismo necesario para que te anuncie con valentía y para que ofrezca tu perdón a todos los hombres, y así te rogamos:  R/ Hijo del Dios vivo, ten piedad de nosotros.
  2. Señor Jesús, mira con bondad a todos los padres que han  bautizado a sus hijos. Que te conozcan mejor y les guíen a ti y a tu amor. Y así te rogamos: R/ Hijo del Dios vivo, ten piedad de nosotros.
  3. Señor Jesús, mira con bondad a  todos los hambrientos y a todos los enfermos, a los torturados y a los que viven en soledad. No permitas que el mundo pecador los margine y aplaste. Y así te rogamos: R/ Hijo del Dios vivo, ten piedad de nosotros.
  4. Señor Jesús, mira con bondad a todos los que todavía no te reconocen, ni a ti ni a tu luz. Muéstrales tu rostro a través de las palabras y obras de los que creen en ti y te sirven, roguemos al Señor: R/ Hijo del Dios vivo, ten piedad de nosotros.
  5. Señor Jesús, míranos con bondad a nosotros, pecadores, y acógenos. El pecado es a veces más fuerte que nosotros. Queremos que tu gracia sea más fuerte que nuestros pecados. Y así te rogamos: R/ Hijo del Dios vivo, ten piedad de nosotros.
Señor Jesús, que el fuego que has encendido en nuestro mundo nos mueva a todos a dar testimonio de tu amor. Escúchanos, bondadoso Señor nuestro, ahora y por los siglos de los siglos.
 
Oración Sobre las Ofrendas
Oh Dios y Padre nuestro:
En estos signos de pan y vino
tu Hijo se nos dará como incomparable don
como tu Siervo y como nuestro Cordero.
En este banquete de la eucaristía
se nos va a servir
como nuestra bebida y alimento.
Moldéanos, Padre, a su imagen y semejanza,
que como él sepamos darnos totalmente
a los hermanos que nos rodean,
y estar siempre dispuestos
a perdonar, ayudar y servir,
a alzar a los demás y a darles siempre ánimo.
Que seamos realmente hombres y mujeres
en quienes vive Jesucristo,  
Señor y Salvador nuestro
por los siglos de los siglos.

Introducción a la Plegaria Eucarística
Con Jesús, damos gracias al Padre por el perdón y la vida que él nos trajo. Con Jesús, nosotros también  hacemos oblación de nosotros mismos para que nos convirtamos en siervos de Dios y siervos los unos de los otros.

Introducción a la Plegaria Eucarística
    Con Jesús, damos gracias al Padre por el perdón y la vida que él nos trajo. Con él, también nosotros nos ofrecemos a nosotros mismos,  para que podamos ser buenos siervos de Dios y los unos de los otros.

Invitación al Padrenuestro
Como pueblo Santo de Jesucristo,
acudimos confiadamente a Dios nuestro Padre  
con las palabras del mismo Jesús.
R/ Padre nuestro…

Líbranos, Señor
Líbranos, Señor, de nuestro egoísmo,
en cualquier forma que aparezca entre nosotros,
como raíz del pecado,
y ayúdanos a crecer a imagen y semejanza de tu Hijo.
Que él sea el Señor y el centro de nuestras vidas.
Ábrenos a su vida y a su amor,
para que le esperemos siempre sin temor
a él, nuestro Señor y Salvador Jesucristo.
R/ Tuyo es el reino…

Invitación a la Comunión
Las palabras de Juan el Bautista
se dirigen a nosotros ahora:
Éste es el Cordero de Dios
que quita el pecado del mundo.
Él es el elegido de Dios, nuestro Señor y Salvador.
Dichosos nosotros de recibirle en comunión.
R/ Señor, no soy digno…

Oración después de la Comunión
Oh Dios y Padre nuestro:
Tu Hijo Jesús está entre nosotros
para curar y para salvar.
Cólmanos con su fuerza,
para que podamos seguir haciendo lo que él hizo,
sin hacer ruido, discretamente.
Danos la gracia de ser más conscientes
de que nos has confiado su misión
y de que somos tu camino hacia los hermanos,
a causa de Jesucristo, tu Hijo,
que vive contigo y con nosotros
por los siglos de los siglos.

Bendición
Hermanos: Dios nos envía ahora a hacerle presente en el mundo de hoy.
Vayamos a proclamar a todos los que encontremos las maravillas que él ha hecho por nosotros y a llevar su amor y su paz a todos los que viven alrededor nuestro.
Y que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre nosotros y nos acompañe siempre.
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Palabra diaria

Domingo, 21 de diciembre de 2014

IV DOMINGO DE ADVIENTO
Lc. 1,26-38. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo.

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