Liturgia Viva del Martes de la 19ª semana del Tiempo Ordinario

Oración Colecta
Oh Dios, tú eres grande y santo:
Tú te inclinaste y rebajaste hacia nosotros,
pueblo falible y limitado,
y tienes preferencia por los niños y los humildes.
Danos un corazón de niño,
que seamos sencillos, humildes y receptivos
confiados y crédulos,
para que nos volvamos sabios con tu sabiduría
y vayamos creciendo hasta la medida humana perfecta
de Jesucristo nuestro Señor.

Intenciones
  • Por los que son "mayores", de mayor "poder", en la Iglesia, para que sirvan con gran entrega y despreciar a los más débiles, los más pobres, los heridos por la vida, roguemos al Señor.
  • Por todos nosotros, para que como Jesús, amándolos y rogando por ellos, nos rodeemos de niños, pobres, humildes, y todos los que sirven, roguemos al Señor.
  • Por lo que trabajan en instituciones de bienestar social, para que puedan proporcionar amparo, protección y mucho amor a los niños huérfanos, rechazados y abandonados, roguemos al Señor.
Oración sobre las Ofrendas
Oh Dios, Padre nuestro:
Tu hijo Jesucristo renunció voluntariamente
a todos los honores y privilegios divinos
para hacerse uno de nosotros
y morir nuestra misma muerte.
Él se nos da aquí de nuevo, en la eucaristía,
en la forma de un humilde trozo de pan.
Danos la actitud de Jesús:
que seamos humildes y respetuosos
ante ti y ante los hermanos,
y siempre disponibles
a todas las llamadas y necesidades.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.

Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro:
Nadie tan grande como tú
se ha hecho a sí mismo tan pequeño como tú;
nadie tan distante como tú
se ha hecho a sí mismo
tan cercano a nosotros, en nuestra debilidad,
como tú, en tu Hijo Jesucristo.
Danos la gracia de ver y acoger a tu Hijo
aquí en esta eucaristía y en la vida de cada día.
Haznos discretos y respetuosos ante ti y ante los hermanos,
movidos por la confianza, esperanza y alegría,
como Cristo Jesús, tu Hijo, nuestro Señor.

Bendición
Hermanos: En el evangelio de hoy, Jesús nos exige cambiar y hacernos como niños pequeños. No es una invitación a ser pueriles, sino a aprender de los niños a ser espontáneos y confiados hacia Dios y hacia los otros, llenos de admiración y gratitud, y anhelando y trabajando por todo lo bueno.
Que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ustedes y permanezca para siempre.