Liturgia Viva del XI Domingo del Tiempo Ordinario

UNDÉCIMO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO (B)

  • Paciencia: Estas son Simientes Solamente.
  • Cuando el Labrador Duerme

Saludo (Ver Ef 3:20-21)
“Gloria al Padre, cuyo poder actúa en nosotros
y que puede realizar infinitamente más
de lo que pedimos o imaginamos.
A él la gloria en la Iglesia y en Cristo Jesús.”
Que este Señor Jesús esté siempre con ustedes.
R/ Y con tu espíritu.

Introducción por el Celebrante

1.  Paciencia: Éstas Son Solo Semillas
Vivimos en un tiempo en el que se espera siempre eficiencia y resultados inmediatos. Pero una planta o un árbol necesita tiempo para crecer; y las relaciones humanas no pueden construirse,  ni nuestros problemas resolverse, de la noche a la mañana. También la gente necesita tiempo para crecer y cambiar. Afortunadamente, Dios es paciente con nosotros. Pero nosotros debemos ser pacientes unos con otros y, con la ayuda de Dios, permitir a los demás, a la Iglesia, al Reino de Dios de justicia,  amor y paz,  el tiempo necesario para crecer. Nosotros justamente  podemos solo sembrar la semilla y, a continuación, esperar con confianza. Si sembramos buena semilla, ciertamente crecerá.  Jesús  nos asegura que brotará y que  dará fruto.

2. Mientras el Labrador Duerme
Después de preparar la tierra con todo cuidado, ¿qué puede hacer el labrador una vez que ha sembrado la semilla? No puede hacer más que  azadonar y arrancar las malas hierbas. Y luego esperar pacientemente hasta el tiempo de la cosecha. Jesús sembró la semillas de amor y justicia, pero los resultados se mantienen pobres.  Sin embargo nosotros perseveramos pacientes, como Dios es paciente, y no nos rendimos. El  Reino florecerá. Mientras tanto, cada uno de nosotros es una semilla, con poder para crecer. Tengo que llegar a ser  un árbol y hacer crecer las ramas en las que otros pueden encontrar abrigo y protección. Con la ayuda de Dios debo llegar a ser un árbol que limpia el aire sofocante de forma que otros puedan respirar y vivir.
Con Jesús le damos ahora gracias a Dios por ser tan paciente con nosotros, y le pedimos que sepamos ser pacientes también con nosotros mismos.

Acto Penitencial
Con demasiada frecuencia hemos sido impacientes
con nosotros mismos, con los otros, con nuestro mundo.
Que el Señor sea paciente con nosotros y nos  perdone.
(Pausa)

Señor Jesús: tú nos concedes a cada uno
tiempo para madurar en nuestra fe:
Señor, ten piedad de nosotros. 
R /  Señor, ten piedad de nosotros.

Cristo Jesús: tú das a tu Iglesia tiempo
para crecer en unidad y en espíritu de servicio.
Cristo, ten piedad de nosotros. 
R/  Cristo, ten piedad de nosotros.

Señor Jesús: tú das  a nuestro mundo tiempo
para crecer en paz y justicia:
Señor, ten piedad de nosotros.
R/  Señor, ten piedad de nosotros.

Sé paciente con nosotros, Señor,  y perdónanos
todos los pecados que hemos cometido contra ti
y contra los otros, nuestros hermanos.
Llévanos en esperanza a la vida eterna.  R/  Amén.

Colecta
Oremos para que demos tiempo a la semilla para crecer.
(Pausa)
Controla, Señor, nuestra impaciencia
cuando tratamos de imponer
tu verdad, tu justicia y tu paz
sobre una Iglesia y un mundo
quizás no dispuestos todavía para acogerlas.
Que en nuestro desaliento e impotencia
aprendamos a aceptar  
que todo verdadero crecimiento viene de ti.
Nosotros solo podemos sembrar la semilla,
y tú la haces brotar y crecer
hasta llegar a ser un gran árbol
que nos posibilite dar abrigo y cobijar a todos.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.  R/  Amén.

Primera Lectura: Un Pequeño Retoño es Suficiente para Dios (Ez 17:22-24)
Del pequeño Resto de Israel, Dios hará surgir para sí un nuevo pueblo.

Segunda Lectura: Confiamos en el Señor (2 Cor 5:6-10)
En las tensiones de una vida vivida desde la fe, un  cristiano se esfuerza por vivir cercano a Cristo,  preparándose para el encuentro definitivo con el Señor.

Evangelio: Una Minúscula Semilla llega a Ser un Gran Arbusto (Mk 4:26-34)
Dios es activo y dinámico, a pesar de las apariencias. Su palabra dará fruto. A pesar de sus humildes comienzos, el Reino de Dios sobrepasará todas ls expectaciones.

Intercesiones Generales
La minúscula semilla necesita tiempo para llegar a ser una planta. Es el Señor quien da la fuerza para crecer. Oremos a Dios y digamos:

R/  Señor, que venga a nosotros tu Reino.

Que la diminuta chispa de fe, todavía viva en los corazones de muchos que abandonan la Iglesia,  no se apague totalmente, sino que crezca de nuevo y sea una luz brillante que les guíe a Dios y a sus hermanos, oremos: R/  Señor, que venga a nosotros tu Reino.

Que la tímida semilla de paz, sembrada  en tantas partes del mundo en guerra, crezca de nuevo en un esfuerzo floreciente de diálogo, humildad y mutuo entendimiento, para que podamos ver con gozo el fin de las guerras y los conflictos civiles, oremos: R/  Señor, que venga a nosotros tu Reino.

Que nuestras escuelas implanten en los corazones de nuestros jóvenes la semilla de la fe y del amor generoso y servicial,  y que el Señor bendiga a los educadores que colaboran en esta tremenda tarea, oremos: R/  Señor, que venga a nosotros tu Reino.

Que los misioneros sigan sembrando la semilla de la alegre Buena Noticia del Señor en nuestro mundo, que con frecuencia se muestra indiferente y hostil al evangelio, oremos: R/  Señor, que venga a nosotros tu Reino.

Que las personas inspiradas por el Espíritu de Dios no se desalienten ni se  cansen de sembrar la semilla de la justicia  y  del amor en comunidades y entre las naciones, oremos: R/  Señor, que venga a nosotros tu Reino.

Que las semillas del compartir y de la unidad sigan creciendo en nuestras comunidades cristianas,  hasta que lleguen a ser un solo corazón y una sola mente en el Señor, que las reúne en esta mesa de la eucaristía, oremos: R/ Señor, que venga a nosotros tu Reino.
 
Señor, sé paciente con nosotros, y da a las semillas que tu Hijo ha plantado en nuestros corazones el tiempo y la fuerza para crecer, y para alcanzar un día la vida eterna. Por Jesucristo nuestro Señor.  R/  Amén.

Oración  sobre las Ofrendas
Oh Dios, Padre paciente y todopoderoso:
traemos ante ti estos frutos: el pan y el vino,
que han crecido de pequeñas semillas de trigo
y de pequeños brotes de la vid.
Por el poder de tu Espíritu
ellos se convertirán en el cuerpo y sangre de Jesús,
tu Hijo entre nosotros.
Que la semilla de su vida y de su mensaje
dé mucho fruto en nosotros, tu pueblo,
y nos haga ser el cuerpo místico de Cristo para el mundo,
Y que la confianza y la esperanza crezca entre nosotros.  R/  Amén.

Introducción a la Plegaria Eucarística
Demos gracias al Padre porque se ha hecho compañero nuestro en nuestra historia humana por medio de Jesucristo su Hijo.

Invitación a la Oración del Señor, el Padre Nuestro
Con Jesucristo oremos en esperanza
para que el Reino de Dios venga a nosotros
aunque nos parezca lento su crecimiento. R/  Padre Nuestro...

Líbranos, Señor
Líbranos, Señor, de todos los males,
especialmente del pecado y del desaliento.
Danos tu clase de paz, justicia y amor,
ya que la nuestra está demasiado marcada
con soberbia y  egoísmo.
Mantén nuestra esperanza
y garantízanos que,
siguiendo  tu propio calendario,
llevarás un día a buen término
el trabajo que has comenzado en nosotros,
mientras esperamos con alegría
la venida final de nuestro Salvador, Jesucristo.  R/  Tuyo es el Reino...

Invitación ala Comunión
Este es Jesucristo,  nuestro Salvador,
la semilla sembrada entre nosotros
que murió,  pero que resucitó de entre los muertos.
Dichosos nosotros al poder recibirle ahora en comunión
y crecer cristianamente por medio de él.   R/ Señor, no soy digno...

Oración después de la Comunión
Al mirar nuestros esfuerzos
y la obra de Dios en nosotros,
lo que necesitamos es paciencia,
junto con un sentido de humilde modestia.              
Nuestros esfuerzos ciertamente no son inútiles,
pero cuando intentamos  hacer
el trabajo de Dios o de su Reino
tenemos que recordar y respetar siempre
que Dios es el protagonista y primer agente en todo esto:
él planta, él hace crecer, él recogerá la cosecha.
Pero él espera también
que nosotros colaboremos seriamente con él.
Que el Señor  les bendiga a ustedes por esta tarea:
el Padre, y el Hijo, y el Espíritu Santo.  R/  Amén.

Podemos ir en la paz del Señor
y que nuestra  esperanza en él nos sostenga siempre. 
R/ Demos gracias a Dios.