Liturgia Viva del Sagrado Corazón de Jesús

SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS (B)


No más grande Amor

Saludos (Ver la Segunda Lectura)

Que Cristo viva en sus corazones;
y ustedes, como plantas vivas,
sean plantados y construidos
sobre el amor de Cristo.
Y que él esté siempre con ustedes.

R/ Y con tu espíritu.

Introducción por el Celebrante

Debido a que la visión del hombre es estrecha y limitada, la gente imaginó al Dios grande e inefable como totalmente inaccesible, que residiría en un lejano y fortificado palacio, a donde él se habría retirado después de haber creado al hombre y al mundo, y donde los pecados no pudieran perjudicarle ni hacerle daño.

Sin embargo, ya en el Antiguo Testamento Dios se reveló a sí mismo como un Dios que ama y se preocupa por su pueblo, y que está profundamente comprometido en la historia humana. Él se enamoró del hombre, escogió para sí una nación, y selló una alianza con ese mismo pueblo. Cuando éste fue infiel, por no poder entender que Dios les amaba, se mostró a sí mismo en la persona de Jesucristo, con un corazón con rostro humano que pudiera sentirse herido y derramar sangre, para decirnos: “Fíjense qué lejos puede llegar el amor. ¿Pueden ustedes ahora creer en mi amor, acogerlo, y amarme a cambio?” Es precisamente este corazón amoroso de Dios lo que celebramos hoy, al honrar al Sagrado Corazón de Jesús.

Acto Penitencial

¿Somos realmente conscientes
de la profundidad del amor de Dios?
¿Cómo hemos correspondido a es amor?
Examinemos nuestra conciencia.
(Pausa)

Señor, tú has venido a nosotros.
para compartir nuestra vida y sus afanes,
y para guiarnos en el camino de Dios,
que es camino de vida y amor.
Señor, ten piedad de nosotros.

R/ Señor, ten piedad de nosotros.

Cristo Jesús, tu corazón fue herido
porque nuestros corazones estaban divididos.
Tú viniste a cambiar nuestros corazones de piedra
en corazones de carne, capaces de amar.
Cristo, ten piedad de nosotros,

R/ Cristo, ten piedad de nosotros.

Señor, tú te hiciste disponible para todos
para que nos acercáramos unos a otros
y fuéramos sensibles a sus necesidades y sufrimientos.
Señor, ten piedad de nosotros.

R/ Señor, ten piedad de nosotros.

Ten misericordia de nosotros, Señor,
perdona nuestros pecados,
llénanos con tu vida y con tu amor
y guárdanos siempre en tu corazón,
ahora y por los siglos de los siglos. R/ Amén.

Colecta

Pidamos a Dios Padre que podamos entender
cuánto nos ha amado por el corazón de su Hijo.
(Pausa)

Oh Dios, Padre nuestro:
en tu hijo Jesucristo nos has mostrado
que el amor no es simplemente una palabra vacía.
Aquí en esta eucaristía nos dices de nuevo
cómo él se entregó a sí mismo en las manos de la gente
y derramó su sangre por nosotros en la cruz.
¿Qué más pudo hacer?
Ayúdanos a ver completamente con ojos de fe
cuánto más hizo por nosotros
resucitando de entre los muertos
y dándonos vida, esperanza y alegría.
Que nunca nos veamos separados de su amor,
sino más bien que su amor crezca en nosotros día a día
y que rebose hacia nuestros hermanos.
Te lo pedimos en el nombre del mismo Jesús, el Señor.

Primera Lectura: El cántico del amor despreciado de Dios (Os 11:1,
3-4, 8c-9)

Dios amó a su pueblo con amor tierno, y guió a Israel con mano amorosa. Incluso cuando su pueblo se volvió infiel, no tuvo corazón para abandonarlos.

Segunda Lectura: Las Riquezas del Amor de Dios (Ef 3, 8-12, 14-19)

Pablo da gracias a Dios por el don de haber podido predicar en tantas partes las riquezas del amor de Cristo. Ruega para que todos los cristianos sean conscientes de la profundidad de ese amor.

Evangelio: Cristo, el Cordero Pascual Sacrificado por Nosotros (Jn 19:31-37):

Juan habla de Cristo en la cruz como del Siervo Sufriente y del Cordero Pascual: su corazón atravesado se torna manantial de vida y amor para todos.

Intercesiones Generales

Oremos a nuestro Señor Jesucristo, que nuestra fe y nuestro amor no vacilen y que nuestros corazones sean constantes, como el suyo. Respondamos a cada petición:R/ Señor, haz nuestros corazones semejantes al tuyo.

  1. Señor, hemos podido conocer y apreciar en ti un corazón que es justo e imparcial con todos. Ayúdanos a discernir sabiamente entre el bien y el mal, lo justo y lo erróneo, lo verdadero y lo falso, para que juzguemos y actuemos siempre de acuerdo con los valores de justicia y amor, roguemos: R/ Señor, haz nuestros corazones semejantes al tuyo.
  2. Señor, tú eres el modelo y el cumplimiento perfecto de aquello a lo que estamos llamados a ser. Renueva nuestra humanidad, purifica nuestras intenciones, sumérgenos en ese tu amor que se olvida de sí mismo, haznos honrados, sinceros y puros de corazón, roguemos: R/ Señor, haz nuestros corazones semejantes al tuyo.
  3. Señor, tú eres la fuente inagotable de donde bebemos. No permitas que nos busquemos a nosotros mismos. Prepáranos interiormente para sacrificarnos por los demás; haznos atentos a todos los que nos necesiten: el pobre, el débil, el indefenso, roguemos: R/ Señor, haz nuestros corazones semejantes al tuyo.
  4. Señor, tú eres responsable y fiable. Fortalécenos cuando vacilamos y flaqueamos, levántanos cuando tropezamos, haznos fiables y dignos de la confianza de nuestros hermanos, danos un profundo sentido de responsabilidad hacia nosotros mismos y hacia la comunidad, roguemos: R/ Señor, haz nuestros corazones semejantes al tuyo.

Señor, estamos seguros de ti. Cólmanos con la riqueza de humanidad y de gracia con las que tu corazón rebosa y sé nuestro Señor por siempre. R/ Amén.

Oración sobre las Ofrendas

Señor Dios nuestro:
recoge en el pan de vida de tu Hijo
los fragmentos de nuestras rotas promesas
y nuestros corazones divididos.
Te ofrecemos nuestras ambigüedades,
nuestros miedos y tensiones,
para que nos hagas íntegros y sanos de nuevo
por medio del Cordero que fue sacrificado
para hacernos tu nuevo pueblo.
Te los pedimos por Cristo nuestro Señor. R/ Amén.

Introducción a la Plegaria Eucarística

Que esta eucaristía nos conceda la gracia de comprender la anchura y la largura, la altura y la profundidad del amor que Dios nos ha mostrado en Cristo Jesús.

Intrioducción a la Oración del Señor, el Padre Nuestro

Oremos a Dios nuestro Padre
con las mismas palabras de Jesús, su Hijo,
cuya vida y muerte fueron prueba patente para nosotros
de cuán lejos puede llegar el amor de Dios.

R/ Padre nuestro...


Líbranos, Señor
Líbranos, Señor, de todos los males
y guárdanos arraigados en tu amor.
Con confiada alegría nos abandonamos en tus manos
porque sabemos que tú eres siempre fiel en tu amor.
Llámanos de nuevo a ti cuando erremos el camino
y únenos a todos en el amor de tu Hijo,
mientras anhelamos, en fe y esperanza,
la completa venida de nuestro Señor y Salvador, Jesucristo .

Invitación a la Comunión
Este es el cuerpo de Cristo,
cuyo corazón fue traspasado en la cruz
para derramar sobre nosotros torrentes de gracia.
Éste es el Cordero de Dios
que nos hizo capaces de amar.
Dichosos nosotros, invitados a participar
en esta mesa del Señor.
R/ Señor, no soy digno...

Oración después de la Comunión
Señor y Dios nuestro, Padre amoroso:
acepta nuestra alabanza y acción de gracias,
por refrescarnos hoy de nuevo
en la fuente de la vida y del amor,
que es Jesús, tu Hijo entre nosotros.
Danos un corazón como el de Jesús,
sincero, sencillo, humilde y fuerte,
todo atento y listo para hacer tu voluntad,
y, al mismo tiempo,
respetuoso de todos y abierto a todos,
deseoso de acoger a todos y a cada uno
según su propio paso y de todo corazón.
Por eso le proclamamos como nuestro Señor
por los siglos de los siglos. R/ Amén.

Bendición
El amor, en el corazón de Jesús,
es mucho más que simple sentimiento.
Significa entrega sin medida a toda la persona,
sean cual sean el costo y las consecuencias.
Ése es el corazón
que queremos transplantar en nosotros.
Que Dios les bendiga a todos ustedes,

el Padre, y el Hijo , y el Espíritu Santo. R/ Amén.