Liturgia Viva del Sábado de la 9ª semana del Tiempo Ordinario

COMPARTIENDO DESDE LA PROPIA POBREZA

Introducción
Pablo, o quien sea el autor que usa el nombre de Pablo, suplica a Timoteo que siga predicando la palabra de Dios, a tiempo y a destiempo, para ser buen ministro del Señor y para darse totalmente al evangelio, como hizo Pablo.

Evangelio. Jesús, que vivió siempre en las manos de su Padre, señala a sus discípulos de qué manera una pobre viuda estaba también viviendo en las manos de Dios. Tanto, que depositó en la alcancía del templo incluso las monedas que necesitaba para sobrevivir. ¡Qué gran confianza y generosidad!

Colecta

Oh Dios, que tienes corazón de padre y de madre a la vez, y que cuidas de los pobres: haz justicia a los oprimidos y da pan a los hambrientos. A través de tu Hijo Jesús nos has enseñado a dar no solamente de lo que nos sobra, sino a darnos a nosotros mismos. Desbarata nuestros cálculos egoístas, cambia nuestros intereses personales, muévenos a compartir generosamente con los hermanos, de tal forma que nuestro modo de dar sea como el de Jesús, cueste lo que cueste. Te lo pedimos por el mismo Jesucristo nuestro Señor.

Intenciones

  • Señor, te rogamos por tu Iglesia. Presérvala de la tentación de las riquezas y del poder.
  • Señor, te rogamos por las viudas y por los huérfanos. Líbralos a ellos de la desesperación y a nosotros haznos atentos a la necesidad que ellos sienten de compasión y de bondadosa ayuda.
  • Señor, te pedimos por esta nuestra comunidad. Haznos suficientemente generosos para compartir no solamente desde nuestra abundancia, sino también, a veces, desde nuestra carestía y pobreza.
Oración sobre las Ofrendas
Oh Dios, bondadoso y generoso: en estos signos de pan y vino celebramos cómo Jesús, tu Hijo, se entregó a sí mismo de una vez para siempre para que nosotros podamos vivir, amar y ser libres. Concédenos que aprendamos de Jesús a preguntar no cuánto podemos compartir sin herirnos ni lastimarnos, sino que aprendamos a dejar que él sea nuestra fuerza para dar lo mejor de nosotros mismos, y a responder a su voz compadeciéndonos sinceramente de todo el que se encuentra en necesidad. Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.

Oración después de la Comunión

Generoso y bondadoso Dios: Tu Hijo vino a colmar a los pobres (conscientes de su vaciedad) con tus dones maravillosos y los llamó bienaventurados; ayúdanos a descubrir cuán pobres somos en realidad – pobres en la fe, en la confianza, en el amor generoso. Hazte cercano a nosotros en tu Hijo, para que estemos disponibles para todos y compartamos con nuestros hermanos lo mejor de nosotros sin alarde alguno, con obras sencillas de servicio y amor, como lo hizo Jesús, tu Hijo, que vive y reina por los siglos de los siglos.

Bendición

 Jesús entregó todo lo que era y tenía -todo su ser- para ofrecer a los otros vida y felicidad. Que como él no consideremos nosotros las desventajas de nuestra entrega. Que la bendición de Dios, Padre, Hijo, y Espíritu Santo descienda sobre ustedes y permanezca para siempre.
El material que aquí te ofrecemos está tomado de la obra del P. Camilo Marivoet, cicm y publicada en Filipinas por Claretian Publications (en inglés) con el título de LITURGY ALIVE. La traducción y adaptación es del P. Carmelo Astiz, misionero claretiano.
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