Liturgia Viva del Viernes de la 9ª semana del Tiempo Ordinario

JESÚS ES MÁS QUE UNA PERSONA HUMANA

Introducción

El autor de la segunda carta de Timoteo le ruega a éste que aprenda de Pablo cómo arrostrar persecución y dificultades. Asegura a Timoteo que los perseguidores serán un día castigados. Después le anima a adherirse firmemente a la fe y a las Sagradas Escrituras que la expresan. Las Escrituras están inspiradas por Dios y son como un manual para una vida de fe.
Evangelio Usando una forma rabínica de argumentación, Jesús afirma que él es más que un descendiente de David. Ningún rey se hubiera dirigido a su hijo como su Señor. El Salvador es más que un ser humano. Los cristianos de la Iglesia primitiva entendieron este título de “Hijo” y “Señor” en el sentido divino.

Colecta

Señor, Dios nuestro, la persona que entregó su vida para liberarnos de nuestras limitaciones humanas y para permitirnos vivir en tu Reino es tu Hijo mismo y Señor nuestro, Jesucristo. Danos auténtica sabiduría para aceptarle como el Señor de nuestras vidas y como tu presencia amorosa entre nosotros. Que él nos dirija hacia ti, Dios nuestro, por los siglos de los siglos.

Intenciones

  • Que podamos reconocer y amar a Jesús, que es como uno de nosotros, que nos conoce y comparte nuestras luchas y nuestras inquietudes. Roguemos al Señor.
  • Que la gente acepte a Cristo en todas las latitudes, no solo como una gran personalidad humana, sino sobre todo como su Señor y Salvador. Roguemos al Señor.
  • Que nuestras comunidades sepan reconocer a Cristo y a su Espíritu como la fuerza de amor y de amistad que nos une y vincula a todos como hermanos. Roguemos al Señor.
Oración sobre las Ofrendas
Dios y Señor nuestro: En este pan y este vino, que ahora te ofrecemos, acepta nuestra fe y nuestro compromiso por Jesús como nuestro Señor y Salvador. Que él nos ayude a crecer en fe y en paciencia, en amor y constancia, para que estemos dispuestos para cualquier obra buena y para encontrarte y acogerte a ti y a los hermanos. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración después de la Comunión

Oh Padre de nuestro Señor Jesucristo: Tu Hijo está con nosotros como nuestro hermano y Salvador. Nos produce profunda alegría el que se haya hecho como uno de nosotros, humano, que respira, que se alimenta, que vive como nosotros. Queremos ser y vivir como él. Que su sufrimiento sea nuestra victoria, su humillación nuestro honor, su inocencia nuestra justicia, su muerte nuestra vida, su resurrección nuestro bienestar, porque Él es nuestro Señor por los siglos de los siglos. (Basada en una oración de Caspar Newmann, +1700)

Bendición

Creemos en Jesucristo, nacido de María Virgen, que es uno de nosotros, tan humano, pero que es más que una simple persona humana: El es Hijo de Dios y Salvador nuestro. Que Dios todopoderoso confirme en ustedes la fe y les bendiga abundantemente, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.
El material que aquí te ofrecemos está tomado de la obra del P. Camilo Marivoet, cicm y publicada en Filipinas por Claretian Publications (en inglés) con el título de LITURGY ALIVE. La traducción y adaptación es del P. Carmelo Astiz, misionero claretiano.
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