Liturgia Viva del Jueves de la 20ª semana del Tiempo Ordinario

LLAMADOS A LA FIESTA
(Jue 11:28-39a;  Mt 22:1-14)

Introducción
La Primera Lectura refleja las condiciones primitivas y el subdesarrollo moral del período de los Jueces. A Jefté, un hombre de buena voluntad y siervo convencido de Yahvé, le falta el discernimiento moral para distinguir entre la poca fuerza vinculante de un voto imprudente y desdichado, y el respeto por la persona humana.
Evangelio. Todos, tanto los buenos como los malos, están invitados al reino de Dios,. La salvación está abierta a todos. Pero ellos deben estar dispuestos, deben responder al llamado de Dios. Y una vez respondan, deben ser consistentes. Deben compartir en la lucha a muerte de Jesús contra el mal, para vivir la vida de Cristo. En el banquete eucarístico es donde realmente recibimos la fuerza para vivir la vida de
Jesús. Ahí el Señor nos prepara para la fiesta del matrimonio real.

Oración Colecta
Padre misericordioso de todos:
Tú abres las puertas de tu reino
para invitarnos a todos, tanto buenos como malos,
a participar de la vida de Jesús, tu Hijo.
Danos la sabiduría y la fuerza
para responder a tu generoso llamado
con todo nuestro ser.
Ayúdanos a marchar
por el camino de lealtad de Jesucristo
hacia ti y hacia los hermanos.
Te lo pedimos por el mismo Jesucristo nuestro Señor,
que vive contigo en la unidad del Espíritu Santo
y es Dios por los siglos de los siglos.

Intenciones
  • Para que el Señor reúna a todos los pueblos para que canten unidos en alabanza de su nombre, roguemos al Señor.
  • Para que las vidas de todos los cristianos irradien alegría y esperanza y lleven a otros una fiesta de felicidad, roguemos al Señor.
  • Para que las comunidades sin sacerdote, que con frecuencia se sienten aisladas y abandonadas, puedan recibir el alimento de la palabra del Señor y, frecuentemente también, el cuerpo del Señor en la eucaristía, roguemos al Señor.
Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro:
En estos signos de pan y vino
nos invitas ahora a la mesa santa
de tu Hijo Jesucristo,
como anticipo y garantía
de tu interminable fiesta y banquete en el cielo.
Danos la fuerza para responder a tu llamado,
y así lleguemos a ser nuevos en Cristo,
y para vivir su vida día tras día
hasta que nos permitas participar de su gloria
por los siglos de los siglos.

Oración después de la Comunión
Oh Dios, Padre amoroso:
Te damos gracias por darnos a tu Hijo
como nuestro alimento y bebida
en el largo camino hacia ti.
Por medio de esta eucaristía
haz que nos asemejemos cada vez más a él
para que sepamos respetarle y amarle en los otros;
para que seamos su imagen ante el mundo,
y para que tú puedas reconocer sus rasgos en nosotros
cuando nos des la bienvenida
para la eterna fiesta de felicidad y alegría.
Concédenoslo por medio de Cristo nuestro Señor.

Bendición
Hermanos: Todos los cristianos están invitados al banquete del Señor, pero no todos vienen. ¿Están algunos ausentes quizás porque no les hacemos sentirse bienvenidos y acogidos? Hagamos todo lo posible para que la gente se sienta con nosotros como en su casa.
Que la bendición de Dios todopoderosos, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ustedes.


El material que aquí te ofrecemos está tomado de la obra del P. Camilo Marivoet, cicm y publicada en Filipinas por Claretian Publications (en inglés) con el título de LITURGY ALIVE. La traducción y adaptación es del P. Carmelo Astiz, misionero claretiano.
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