Liturgia Viva del Jueves de la 8ª semana del Tiempo Ordinario

VIENDO CON OJOS DE FE
(1 P 2,2-5. 9-12; Mc 10,46-52)

Introducción
Renacidos en el bautismo, hemos llegado a ser piedras vivas  de Cristo como templo de Dios; y somos su pueblo santo, que da a conocer el nombre de Dios y ofrece un sacrificio aceptable al mismo Dios.
Evangelio. Jesús cura a un ciego. Éste no solamente recupera su vista, sino que también comienza a percibir con fe quién es Jesús. Notemos que la muchedumbre primero intenta silenciar al ciego, pero su fe es imparable y no se la puede silenciar.

Oración Colecta
Oh Dios nuestro, fuente de vida:
Tú estás muy cerca de nosotros
en nuestras penas y alegrías.
Danos ojos de fe y de amor para ver
la misión que nos has encomendado en la vida;
y danos la gracia y el valor para llevarla a cabo.
Danos también una visión clara
para ver las necesidades de nuestros hermanos  
que claman a voz en grito su miseria
o la sufren en silencio,
para que sepamos llevarles tu compasión sanadora
y conducirlos eficazmente a ti, Padre de todos.
Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.

Intenciones
  • Señor, ve los ojos de los niños abiertos a la vida; ve los ojos llenos de esperanza de los que creen en tu futuro, e ilumínalos con tu luz. Y así te pedimos:
  • Señor, ve los ojos de los que sufren; ve también los ojos sin vida de los físicamente invidentes. Y así te pedimos:
  • Señor, ve los ojos de los que dejan de ver o no quieren ver a los demás; ve también los ojos llenos de lágrimas de los que lloran a sus seres queridos difuntos. Y así te pedimos:

Oración sobre las Ofrendas
Oh Dios nuestro de vida y amor:
El mundo entero es un magnífico signo tuyo:
Tu belleza se refleja en cada flor
y cada rayo de sol  brilla con tu luz.
Danos a cada uno de nosotros
un corazón agradecido
que se regocije en las cosas sencillas y pequeñas.
Danos nuevos ojos para descubrir
en estos signos de pan y vino
que ahora te ofrecemos
el amor y la vida de Jesús, tu Hijo,
y danos fe para percibir
qué bueno es para nosotros
ser tu pueblo escogido,
en Jesucristo nuestro Señor.

Oración después de la Comunión
Oh Dios, Padre nuestro amoroso:
En  esta celebración
hemos oído y visto a tu Hijo
y le hemos reconocido al partir el pan.
Ayúdanos a ver con su luz
lo bueno y lo malo en nosotros.
Haznos entender el significado más profundo
del dolor y el sufrimiento.
Y un día muéstranos a ti mismo como tú eres,
un Dios en tres Personas:
Padre, Hijo y Espíritu Santo,
por los siglos de los siglos.

Bendición:
Hermanos: Que Dios nos dé a todos nosotros ojos de fe. Y que la bendición del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo descienda sobre nosotros y nos acompañe siempre.