Comentario al Evangelio del

Enrique Martínez de la Lama-Noriega, cmf

NO PODÉIS SERVIR A DIOS Y AL DINERO


 

(...Continúa desde ayer) 

      No faltará quien piense en su interior, e incluso lo diga abiertamente: ¿Y por qué tengo que compartir lo mío con los otros, con el esfuerzo y los sacrificios que honradamente me ha supuesto, más aún si no se lo merecen, o van a desperdiciarlo, o no se han esforzado por ganárselo honradamente, o no son de nuestro país...?

            Juan Pablo II, en uno de sus viajes a Brasil, dijo que no era admisible un sistema económico que se despreocupa de los más necesitados, que deja sin trabajo a una parte de la población, o les da un trabajo con un salario que no llega a un mínimo indispensable. Y un dirigente empresarial,  respondió diciendo que las palabras del Papa eran muy hermosas, pero irrealizables, porque «las leyes de la economía obligan a preocuparse más del dinero que de las personas».

        La mayoría de las preguntas con que terminábamos ayer no tienen respuesta directa en el Evangelio, ni hay recetas universales. Pero sí hay alguna clave propuesta por Jesús. Por tanto: ¿Qué supone SERVIR AL SEÑOR o SERVIR AL DINERO? ¿Cómo puedo yo saber a quién estoy sirviendo realmente?

       Por una parte podemos fijarnos en el «tiempo» que dedicamos a uno y a otro. Y no me refiero al tiempo que nos pasamos rezando, sino al tiempo y las energías que dedicamos a «los demás» o a nuestros personales intereses.

      En segundo lugar: el dinero (con todos sus discípulos y ropajes) es un señor tremendamente exigente que nos pide grandes sacrificios: a veces es el tiempo que debiéramos dedicar a la familia o a nuestra vida interior; a veces está atacando directamente a nuestra salud: estrés, falta de descanso, un ritmo de vida vertiginoso y superficial, irritabilidad... A veces nos hace romper con familiares y amigos: quién paga tal cosa, cómo se reparte una herencia.  De manera que revisando estas cosas, podemos encontrar pistas muy seguras sobre quién es nuestro «señor».

      Por otra parte, el dinero y la riqueza (ahorros, reservas, acumulación, cuentas bancarias...) cuentan con unos aliados muy poderosos: el consumismo y la publicidad. Se encargan de multiplicar nuestros deseos, siempre insaciables, por mucho que gastemos y compremos y experimentemos... Cada vez «necesitamos» más chismes tecnológicos, y más nuevos, con posibilidades que ni siquiera llegamos a conocer o dominar; más ropa, más metros cuadrados, más viajes y desplazamientos (contaminación, gasolina...), más cosas nuevas simplemente porque son nuevas y nos parece que «lo nuevo» siempre es mejor que lo que tenemos (jejeje, uno se sorprende de esas enormes colas de días que se organizan cuando va a salir al mercado un nuevo, iphone, «ipod», o cualquier cosa que empiece por «i»). Sin embargo, todos reconocemos que «tener» y «comprar» todo eso... no nos hace más felices.  Que la felicidad está en otra parte. Pero gastamos, compramos, coleccionamos, acumulamos, desperdiciamos, derrochamos...

«La Tierra dejó de ser suficiente para el hombre desde 1976, cuando comenzamos a consumir más de lo producido anualmente. Y si se sigue esta tendencia, en 2030 se necesitarían dos planetas para abastecernos. En una parte es debido al crecimiento de la población mundial, pero sobre todo a los estilos de vida y a la dependencia de los combustibles fósiles. En tan solo siete meses, todos los recursos producidos en 2017 se han consumido, según el estudio anual de Global Footprint Network, un instituto de investigación internacional de Oakland (California). El estudio, con datos de la ONU, compara la huella ecológica humana, que mide la explotación de los recursos naturales de la Tierra con la biocapacidad del planeta. Según sus cálculos, el consumo de la humanidad excede el 70% de los recursos disponibles. En otras palabras, se necesita el equivalente de 1,7 planetas para satisfacer las necesidades humanas».

       En cambio, podemos decir que servimos a Dios cuando somos capaces de «darnos cuenta» de las necesidades del prójimo y preocuparnos por echarles una mano porque también son «asunto» nuestro. El consumista» poco a poco se va volviendo insolidario. No por maldad, sino que no «ve» las necesidades y sufrimientos de los otros. Más aún: los otros no me incumben. Y se va cerrando en sí mismo y en unos pocos de los «suyos».  Por eso, el Dios-Amor, el Dios de los pobres que le ayudaría a poner las cosas en su sitio, no tiene sitio en su corazón. En todo caso, convertirá su relación con Dios en otro negocio: «encargar» (nefasta palabra) misas, hacer rezos, acudir al culto para tranquilizar la conciencia, ganar méritos y poseer el cielo. «No podéis servir a Dios y al dinero». No se puede vivir consumiendo egoístamente toda clase de bienes y pretender, al mismo tiempo, ser fieles a un Dios que pide amor y fraternidad. 

      Servimos al Señor cuando las personas son nuestra mayor riqueza: y cuidamos a los amigos, a la familia («si amáis a los que os aman, ¿qué mérito tenéis, no hacen lo mismo los pecadores?», Lc 6, 32)..., y también a los que se sienten solos, a los que están enfermos, a los que tienen dificultades de cualquier tipo. 

«Benditas las manos que se abren para acoger a los pobres y ayudarlos: son manos que traen esperanza. Benditas las manos que vencen las barreras de la cultura, la religión y la nacionalidad derramando el aceite del consuelo en las llagas de la humanidad. Benditas las manos que se abren sin pedir nada a cambio, sin «peros» ni «condiciones»: son manos que hacen descender sobre los hermanos la bendición de Dios».

Papa Francisco, I Jornada Mundial de los pobres, 19 de Noviembre 2017

       Así no se multiplicará nuestra cuenta corriente, ni nuestros incontables caprichos y gastos innecesarios... cuanto el número de personas a las que queremos, que nos quieren, o a las que hemos ayudado desinteresadamente, que nos ocupan el tiempo y el corazón... y no pocas veces nos vacían el bolsillo.

      ¿Y cuánto hay que dar? Comentaba el Papa Francisco en una de sus homilías que «nunca ha visto que detrás de un cortejo fúnebre vaya un camión de mudanzas transportando los bienes del difunto. Sólo nos llevamos con nosotros, lo que hayamos dado a los otros».  Y San Agustín: los pobres son, si lo deseamos, nuestros correos y porteadores: nos permiten transferir, desde ahora, nuestros bienes en la morada que se está construyendo para nosotros en el más allá.

      La situación de crisis global que llevamos tiempo padeciendo está mandando al paro a tantos hombres y mujeres, y en no pocos casos sin ninguna tipo de asistencia, nos tiene que obligar a revisar nuestros presupuestos de vida, para ver cómo podemos reducirlos, y solidarizarnos de manera concreta con los más pobres. Este sería el mejor «test» para descubrir si servimos a Dios o a nuestro dinero.

      Siento haberme alargado con este «tema». Pero lo más importante no es reflexionar, analizar, estar o no de acuerdo... sino... Ganaos amigos con el dinero de iniquidad, para que, cuando os falte, os reciban en las moradas eternas.

Enrique Martínez de la Lama-Noriega, cmf

Comentarios

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Nelly Vallejo
Nelly Vallejo

hace 1 semana, 3 días
En este 11 de noviembre, el evangelio nos invita para que aprendamos a servir a Dios por encima de todo, porque el SEÑOR es quien provee de todo lo que necesitamos, nuestro corazón debe estar abierto para que podamos obrar conforme lo pide y lo enseña Jesús, pongamos todo nuestro empeño en servir a quienes se encuentran solos, tristes, abandonados y olvidados, ellos son la riqueza de Dios, es en ellos en quienes debemos obrar sin mirar condición social, el dinero todo lo compra pero aquí en la tierra, se compran riquezas, títulos, propiedades, inclusive hasta la vida misma, sin embargo el Reino de los cielos, es difícil cuando nuestros ojos y nuestro corazón están puestos en el dinero y no en Dios, caminemos firmes en compañía de Cristo por el sendero que Él nos señala, con » ver comentario
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JOSEP-BCN
JOSEP-BCN

hace 1 semana, 3 días
Un comentario realmente brillante y acertado para lo que nos propone hoy el Evangelio .. Para releerlo, meditarlo con el corazón y analizarlo con la cabeza. Lo agradezco mucho.
Un cordial saludo.
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Jairo Enrique
Jairo Enrique

hace 1 semana, 3 días
Si e cierto nadie se hace mas rico, siendo mas rico si no solo quien da con amor amontonas riquezas en la casa del Padre, por que pobre de aquél que no tiene nada que dar teniendo. Que Dios los bendiga.
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Carmen
Carmen

hace 1 semana, 3 días
De. Enrique no se ha alargado por mucho que nos digan que debemos hacer, no hacemos lo que debemos, gracias por su comentario. Señor te quiero.
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Carmen
Carmen

hace 1 semana, 3 días
Es reconfortante leer los comentarios acertados y cercanos de una persona que habla con sabiduría
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Alejandro
Alejandro

hace 1 semana, 3 días
El dinero es importante para éste mundo, pero para una vida terrenal y una vida en el reino de Dios, ¿cual debe de ser más importante para nosotros?. Definitivamente en el reino de Dios, y solo cumpliendo los dos principales mandamientos, que nos enseñó Jesucristo, es que lograremos ganar la vida eterna, en el reino de Dios. Dejemos de servir al dinero y sirvamos con verdadero amor a Dios Padre.
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SPALLETTA GUST
SPALLETTA GUST

hace 1 semana, 3 días
Meditación del Papa Francisco

Hay una lucha que llevar adelante cada día; pero Dios es nuestro aliado, la fe en Él es nuestra fuerza y la oración es la expresión de esta fe. Por eso Jesús nos asegura la victoria, pero nos pregunta: "Pero cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará fe sobre la tierra?" Si se apaga la fe, se apaga la oración y nosotros caminamos en la oscuridad, nos perdemos en el camino de la vida.

Aprendamos por tanto de la viuda del Evangelio a rezar siempre, sin cansarnos. Era buena esta viuda, sabía luchar por sus hijos, y pienso en tantas mujeres que luchan por su familia, que rezan, que no se cansan nunca. Un recuerdo hoy todos nosotros a estas mujeres que con su actitud nos dan un verdadero testimonio de bien, de valentía, de poder de la oración. U » ver comentario
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Jorge Barraza
Jorge Barraza

hace 1 semana, 3 días
Hoy el Señor me ha aclarado muchas dudas que tenia con respecto a esta porcion de su palabra. Muchas gracias.
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antoniomirko
antoniomirko

hace 1 semana, 3 días
Muchas gracias hermano Enrique, si no es molestarlo me gustaría pedirle que explicara un poco más el significado del dinero de la injusticia o dinero de la iniquidad
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Aurea Bueno
Aurea Bueno

hace 1 semana, 3 días
En el evangelio, Jesús nos enseña que nos debemos definir no podemos servir a Dios y al dinero al mismo tiempo, el dinero es un medio que neceditamos para satisfacer nuestras necesidades materiales, pero hay que darle una correcta utilidad sin volvernos consumistas, sin endiosarlo, en las sociedades actuales la publicidad por los medios de comunicación nos saturan de propaganda para gastar y esto es a lo que no debemos darle prioridad porque a veces terminamos comprando cosas innecesarias que no nos dan tranquilidad en el hogar sino preocupación por endeudarnos,nuestros gastos superan nuestros ingresos, esto no quiere el Señor el quiere que demos prioridad a nuestra vida espiritual ayudando a nuestros hermanos, solidarizandonos con los mas necesitados a la medida de nuestras posibil » ver comentario
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El campanero
El campanero

hace 1 semana, 3 días
Hoy ha muerto Chiquito de la Calzada.Un hombre que pasó por la vida haciéndonos reír,sencillo, honesto,humilde, cariñoso.Cuanto bien nos ha hecho.Pensaba en los demás.Que bien se lo pasarán en el cielo con él.Descanse en paz
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paty hernandez
paty hernandez

hace 1 semana, 3 días
bendeciré tu nombre por siempre, dios mio mi rey, hermoso salmo a mi vida y como no bendecirte alabarate y gloificarte mi dios si eres un dios vivo de amor, de esperanza y de bondad, eres bueno. compasivo y misericordioso, no nos tratas según nuestras culpas, ni nos´pagas según nuestros pecados, hermanos muy acertado y fuerte el evangelio del señor, jesus mismo hablando a su pueblo advirtiendo que un siervo no puede servir al mismo tiempo a dos amos, o dios o el dinero, al cesar lo que es del cesar y a dios lo que es de dios, pues la vida es solo vanidad. hermanos si hace falta dinero pero este no es todo en la vida pues de que le sirve al hombre ganar el mundo en modas, consumismo, pretensiones, propiedades, posesiones etc si se pierde a si mismo., si no sabe compartir, dar, desap » ver comentario
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antonino
antonino

hace 1 semana, 3 días
Simplemente Gracias por la Reflexión, mas claro ni el agua, que buen jalón de orejas, mil gracias de nuevo.
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Aureliano orige
Aureliano orige

hace 1 semana, 3 días
Buenos dias, muchas gracias por El comentario tan exp!icito que me ayuda a considerar El tiempo y esfuerzo que invierto en y con los mas necesitados. Una pregunta, en donde se llevaran a cabo las jornadas por los pobres en noviembre 17 proximos?
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Carla9
Carla9

hace 1 semana, 3 días
Dios es el amigo que nunca falla.
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Mercedes S
Mercedes S

hace 1 semana, 3 días
deberíamos de compartir el sufrimiento de los demás y tener en cuenta que somos Amados por Dios y no tener riquezas sino las riquezas que nos de el señor y compartirlo con nuestros hermanos en Cristo Jesús y no hay más riquezas que la del señor que nos Amos y vive por nosotros no todo es el dinero que nos hace feliz sino las Gracias y las misericordias de Dios y que nos Amamos unos a otros y no el dinero Dios es la riqueza más Grande y el que tiene a Dios en su corazón no les falta nada con las riquezas de su Amor y lluvias de bendiciones Amén
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