Comentario al Evangelio del

Ciudad Redonda

Queridos amigos y amigas:

La santa de hoy, Santa María Magdalena, goza de buena prensa. La literatura, la música y el cine la han presentado como una mujer de corazón ancho, una enamorada de Jesús, testigo en primera línea de su muerte y resurrección, símbolo de buscadora y de mujer entregada hasta el final.

En el evangelio de hoy, Jesús pregunta a María de Magdala: ¿Por qué lloras? ¿A quién buscas?

Son preguntas que trascienden el personaje de la mujer y se incrustan en cada uno de nosotros:

  • ¿Por qué lloras? Jesús nos invita a tomar conciencia de nuestras pérdidas y de los sentimientos que las acompañan. ¿Qué es lo que ahora produce en nosotros tristeza y desamparo? ¿Qué formas reviste nuestra manera personal de vivir la relación con un Jesús “ausente”? ¿Qué zozobras nos causa el ambiente en el que vivimos?
  • ¿A quién buscas? No es la primera vez que Jesús formula una pregunta como esta. Se la dirigió también a los discípulos de la primera hora al comienzo del evangelio de Juan. Es como si la revelación necesitase siempre el punto de enganche del deseo. Quien no desea no ve. Quien no busca no encuentra. Quien se detiene nunca llega. ¿Cuáles son nuestras búsquedas de hoy? ¿Qué nos mueve por dentro para seguir caminando? Detrás de cada lágrima, hay un Jesús que las enjuga.

Detrás de cada búsqueda hay un Jesús que pronuncia nuestro nombre y nos invita a vivir. La memoria de María Magdalena es la memoria de un amor posible cuando todo parece perdido.

Comentarios
Pedro C. Pedro C.
hace 5 horas
". . .Y encontré el amor de mi alma"

La más grande historia de amor jamás contada, jamâs escrita: una historia de amor eterno. La historia del amor de los amores.
Es posible un enamoramiento más limpio, bello, santo ni más grande?

-" Suéltame ahora, aún no he subido al Padre: Era el Maestro amado, "suéltame", en cuerpo, en alma.
Era la hora del alba. Maria ya estaba alli, no así, el divino cuerpo de su amado. Sin embargo, los ángeles custodios habían aguardado para recibirla. Antes de que mediase una palabra más, María se gira y contempla al Maestro en el esplendor de su gloria. Naturalmente, no le reconoce. Qué haríamos tú o yo si fuésemos dignos de una aparición así?

Qué inefable desconsuelo para la amada María al pensar que le habían robado el cuerpo de » ver comentario
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carlos carlos
hace 2 días, 9 horas
Agradesco, felicito y que el señor los bendiga hoy y siempre por la ayuda que nos dan con las liturgias diarias, para poder seguir nuestras oraciones todos los dias y ademas las moniciones dominicales. saludos a todos quienes conforman este ministerio. nuevamente bendiciones, desde Ecuador.
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