Comentario al Evangelio del

Fredy Cabrera, cmf

¡Queridos compañeros y compañeras de camino!, saludos pascuales y fraternos.

No olvidemos que hay una urgencia de profetas en el mundo de hoy. Hombres y mujeres que nos iluminen el camino y nos hagan ver nuestros errores. Mirando atentamente a nuestro alrededor descubrimos, que la violencia se recrudece a escala mundial y, que los jefes de las naciones velan por intereses meramente económicos y egoístas.

A pesar de lo positivo de la globalización, algo nos adormece y no permite que luchemos por lo fundamental: “la vida” y la “casa común”. Como bien decía Mahatma Gandhi: “no me asusta la maldad de los malos, me aterroriza la indiferencia de los buenos”. Recordemos que los cristianos, por el bautismo, estamos llamamos a ejercer el profetismo, aunque éste nos cueste la vida.

En la primera lectura, San Pablo predicando en Corinto experimentó el rechazo a su mensaje. Pero no dejó de hacerles ver que la indiferencia es sinónimo de complicidad. Hoy muchos vivimos simplemente como espectadores de nuestra auto-destrucción, lo cual nos hace cómplices. De repente, nos falta hacernos más responsables y así luchar, con mayor determinación, por las grandes causas de la humanidad (la vida, la paz, el agua, la tierra, la salud, la soberanía, la libertad, etc.).

En el Evangelio de hoy, Jesús nos asegura: “ustedes llorarán y se lamentarán mientras el mundo se divierte, estarán tristes, pero esa tristeza se convertirá en gozo”. Una Iglesia profética, siguiendo el ejemplo de Jesús, llora con el que llora, sufre con el que sufre y muere para dar vida…mientras el mundo se divierte. De lo contrario, desdiría de su misión en el mundo.

En el Corazón de María, su hermano:
Fredy Cabrera, cmf.

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