Comentario al Evangelio del

Enrique Martinez, cmf

REGRESO A LA PALABRA


 

             Palabras que me dicen, exigencias que me llegan, preocupaciones que me marean, ritmo de vida trepidante, obligaciones urgentes, correos que me bombardean, redes sociales llenas de palabras, vídeos, imágenes.... Palabras que repito en las distintas liturgias, sin poner mucha atención en ellas. Palabras que tengo que elegir para preparar una clase, una homilía, un retiro. .. Palabras que hieren, palabras que halagan, palabras que caen en saco roto, palabras que no debieran haber sido dichas, palabras que no debieron guardarse. Palabras que asustan. Mil pensamientos que rondan por la cabeza en cualquier momento y lugar... Palabras... ¡Cuánto ruido de palabras! ¡Cuánto ruido!

          Pero hay una «Palabra» distinta: «Como bajan la lluvia y la nieve del cielo, y no vuelven allá sino después de empapar la tierra, de fecundarla y hacerla germinar, para que dé semilla al sembrador y pan al que come, así será mi Palabra, que sale de mi boca: no volverá a mi vacía, sino que hará mí voluntad y cumplirá mi encargo».

           Palabra que empapa el corazón reseco, que fecunda, que hace germinar, que multiplica las semillas, que alimenta, que lleva un encargo.  Dios no es palabrero. Es Palabra verdadera que nace de su amor. Sabe lo que dice y confía en lo que dice. Dios tiene palabra. ¡Es Dios de palabra! Y su palabra tiene una misión que cumplir en nosotros. Toda Palabra de Dios siempre crea algo, inaugura lo que no existía. Dios deja caer con confianza su Palabra en la tierra de nuestro corazón.  Yo soy terreno bueno donde la Palabra de Dios puede y quiere fructificar. Soy para la Palabra de Dios.

         Por eso agradezco que la Cuaresma sea un tiempo especial para prestar atención a la Palabra, que se me «ahoga» entre tantas otras palabras. 

No hace mucho que el Papa Francisco nos invitaba: 

«Escuchar la Palabra de Dios». La Iglesia es esto: la comunidad que escucha con fe y con amor al Señor que habla. Es la Palabra de Dios que suscita la fe, la nutre, la regenera. Es la Palabra que toca los corazones, los convierte a Dios y a su lógica, que es tan diferente de la nuestra; es la Palabra de Dios la que renueva continuamente nuestras comunidades...

Pienso que todos podemos volvernos más oyentes de la Palabra de Dios, para ser menos ricos de nuestras palabras y más ricos de sus Palabras. Pienso al sacerdote, que tiene la tarea de predicar. ¿Cómo puede predicar si antes no ha abierto su corazón, no ha escuchado, en el silencio, la Palabra de Dios?

Pienso también en los padres, que son los primeros educadores: ¿cómo pueden educar si su conciencia no está iluminada por la Palabra de Dios, si su modo de pensar y de actuar no es guiado por la Palabra, qué ejemplo pueden dar a los hijos?   ¡Papá y mamá deben hablar de la Palabra de Dios! 

Y pienso en los catequistas, en todos los educadores: si su corazón no tienen la calidez de la Palabra, ¿cómo pueden inflamar los corazones de los otros, de los niños, de los jóvenes, de los adultos? No basta leer las Sagradas Escrituras, se necesita escuchar a Jesús que habla en ellas. ¡Tenemos que ser antenas que reciben, sintonizadas en la Palabra de Dios, para ser antenas que transmiten! Se recibe y se transmite 

¡Es el Espíritu de Dios el que hace vivas las Escrituras, las hace comprender en profundidad, en su sentido verdadero y pleno! Preguntémonos: ¿qué lugar tiene la Palabra de Dios en mi vida, en la vida de cada día? ¿Estoy sintonizado en Dios o en tantas palabras de moda o en mí mismo? Una pregunta que cada uno de nosotros debe hacerse.

Francisco a los sacerdotes en Asís Octubre 2013

 

       Hoy me pide el cuerpo no añadir más palabras para este primer martes de Cuaresma. Pero me invito y os invito a silenciosamente «entrar en el cuarto», con estas palabras de un buen amigo y poeta:

La Palabra es llamada.
Despierta y levanta.
Si resuena en tus adentros
serás seducido y te dejarás seducir.
Serás su Profeta.

La Palabra es luz.
Brilla en los abismos.
Alumbra, noche y día, tu camino.
No necesitarás luz de lámpara,
ni el fuego del sol, ni el resplandor de la luna.

La Palabra es fuego.
Una brasa en tu boca.
Una hoguera en tus huesos y en tu corazón.
Quema y purifica.
Llama ardiente que no podrás ahogar.

La Palabra es verdadera.
Siempre juega limpio.
No miente, no engaña,
no confunde, no aturde.
No dice las cosas a medias, ni calla por miedo.
No dice blanco donde piensa negro.
No es lujo, no es adorno;
no es argumento ni palabrería.
Siempre es de Dios y siempre del hombre.
Siempre pronuncia la luz.
Siempre es Buena Noticia.

La Palabra es fiel.
Pon en ella tu llanto y tu fracaso.
Ata a ella tu verso y tu esperanza.
Como baja la lluvia, empapa y fecunda la tierra,
así la Palabra cumplirá su encargo.

La Palabra es eterna. 

Más estable que el cielo.

No lo olvides jamás.
Que sea tu primera palabra
y también la última.
Di: "Aquí estoy para hacer tu voluntad".

La Palabra es vida.
Como el aire a cada instante.
Como el pan de cada día.
¿A dónde iremos sin ella?
Sólo al silencio.
Sólo a la muerte.

La Palabra ama la justicia.
Levanta en sus manos la carne oprimida.
Derriba cualquier cerco,
rompe cualquier lazo,
quiebra cualquier cepo.
Pronúnciala, con hambre y sed,
contra todas las injusticias.

La Palabra corre veloz.
Ponte en camino y corre tras ella.
Pero, ante todo, déjate alcanzar.

La Palabra es espada de doble filo.
Divide y une. Hiere y sana.
Lleva dentro la Cruz. ¡Abrázala!

La Palabra es fecunda.
En el desierto, un manantial.
Soplo de vida en la carne seca.
En la esclavitud, un canto de libertad.

La Palabra es creadora.
En su espacio se recrea el mundo.
Mete en ella tu barro, tus ruinas,
las grietas de tu existencia,
la dureza del corazón.
Mete también tus sueños, tu utopía.

La Palabra está en tus labios y en tu corazón.
Cómela, gústala, pronúnciala, cántala.
No te canses de hablar.
No te canses de callar.

La Palabra se hizo carne.
Carne que hiere la muerte,
carne que sueña la vida.
La Palabra dice "te amo" a a todo el hombre.
Haz silencio. Abre el corazón. Alégrate.

La Palabra es Dios.
Y "quien a Dios tiene nada le falta;
sólo Dios basta". 

Domingo Martín Olmo

               Y luego silencio, acogida y deseo de ser «empapados y fecundados y hechos semillas y hechos pan eucarístico».  Y que mis palabras sean menos... y más Palabra. 

Enrique Martínez, cmf

Comentarios
R.VELIN R.VELIN
el 23/2/15
Toda Escritura es decir la palabra de Dios es inpirada por El y útil para enseñar,para corregir y para educar en la justicia, así el hombre de Dios se encuentra perfecto y preparado para toda obra buena.(seg. de timot 3,16).
Si yo y usted desconocemos las escrituras es desconocer al mismo Dios pues son fuentes verdaderas de Sabiduría para la vida diaria
Me gusta 0
Rosalia Rosalia
el 24/2/15
De nuevo, Enrique, gracias por tan claro, sencillo y profundo comentario. La Palabra no enmudece jamás. Vive y da vida.
Me gusta 0
Hno Juan Hno Juan
el 24/2/15
¡Felicitaciones hno! Gracias por brindarme la oportunidad de cerrar la próxima Vigilia de Adoración Eucarística (con odas y poesías) con este regio poema de vuestro amigo el poeta Domingo Martín Olmo.
Me gusta 0
Jose del Carmen Jose del Carmen
el 24/2/15
Saludos amigos/as muchas gracias Hermano Enrique cmf.
Como estos dias las obras de penitencia, misrricordia y caridad hoy dar el perdon, ser capaz de dar lo mas duro "el perdon". Asi como todas las anteriores obras, hoy no resuena de domde nace, por El, en El y para El. "Todo lo bueno en mi viene de ti Senior" P.Pio. El orante reconoce su incapacida de generar por si solo semejante caridad, compacion, benevolencia, amor al projimo, e intencifica la necesidad de oir el perdon Fuente de amor, vive la Misa como si fiera la ultima porque se sabe sediento, se sabe que ahi la unica fuente real de agua viva que lo podria llevar a aspirar lo que espera "el perdon de sus propips pecados". Asi diria k la tentacion, es pretender perdonar sin haber recivido el perdon amoroso de quien es la fuente del » ver comentario
Me gusta 0
Consuelo Consuelo
el 24/2/15
DIOS Mio Señor guia mi forma de actuar, de entender de corregir ,aclara mi conciencia con la LUZ de tu palabra ,dejame la libertad de actuar y saber que Estas ahi Para no equivocarme ,entra en mi Corazon que te ofresco con humildad y haz la persona que tu quieres que sea ,permiteme Cambiar Para Bien ,cura por favor mi cuerpo y mi alma y regulate de dicta de participar de tu palabra Bendito seas Padre Santisimo Jehovah !!! Amen.
Me gusta 0
Marco Vinicio Marco Vinicio
el 24/2/15
Gracias Enrique por compartir la palabra de Dios en el Poema de vuestro amigo Olmo, atinado comentario, me ha dejado lleno de la palabra de Dios en este amanecer. Desde Guatemala un saludo cordial.
Me gusta 0
Lucy Gómez Lucy Gómez
el 24/2/15
Bendito sea Dios por la Palabra, que hoy me hace meditar en su profundidady su sencillez, bendiciones y adelante que la "meta" es la Palabra hecha Carne....un saludo.
Me gusta 0
andres andres
el 24/2/15
gracias señor por tu Palabra de Vida , "Señor adonde iremos si tu tienes Palabras de Vida Eterna"
Me gusta 0
isidro isidro
el 24/2/15
Excelente comentario. La palabra de DIOS, cuando la leemos inspirados en el Espiritu a conciencia y concentrados en ella, sentimos el mensaje que él nos quiere transmitir, debemos pedir la asistencia del Espiritu Santo para que esas palabras dichas o leidas tengan sentido, siempre con la inspiracion del Espiritu Santo.
Me gusta 0
recc1718 recc1718
el 24/2/15
La oración, para que sea fecunda, tiene que brotar del corazón y llegar al corazón de Dios. ¡Mira como Jesús enseñó a sus discípulos a orar! Cada vez que recitamos el Padrenuestro, Dios, -así lo creo yo-, dirige su mirada hacia sus manos, ahí donde nos tiene grabados: “en las palmas de mis manos te tengo tatuado” (Is 49,16) Dios contempla sus manos y nos ve en ellas, acurrucados en ellas. ¡Qué maravilla la ternura de Dios!

¡Oremos, digamos el Padrenuestro! ¡Vivamos el Padrenuestro y seremos santos! En esta oración está todo: Dios, yo misma, el prójimo. Si perdono puedo ser santa, puedo orar. Todo procede de un corazón humilde. Habiendo un corazón humilde sabremos amar a Dios, amarnos a nosotros mismos y amar al prójimo.(Mt 22,37ss). No es nada complicado » ver comentario
Me gusta 0
ROsmery Tarija ROsmery Tarija
el 24/2/15
Tu palabra Señor nos da vida enseñanos Señor como a tus discipulos a orar pero poniendo el corazón y todo nuestro ser cuando oramos el Padre Nuestro que las palabras que salen de nuestra boca sean un sentimiento hecho carne sobre todo cuando oramos diciendo "perdona nuestros pecados como tambien nosotros perdonamos a los que nos Ofenden y no nos dejes caer en tentación" Que Inmensa es Tú misericordia Señor que eres capaz de perdonarnos todo si pedimos perdon y estamos arrentidos de corazón. Amén
Me gusta 0
herminia herminia
el 24/2/15
Querido hermano, me he quedado "sin palabras", ante tan conmovedora reflexión.
Estoy escuchando el guitarreo de un cantautor, y me he conmovido hasta las lágrimas por la profundidad de la meditación.
A donde iremos Señor, sólo TU tienes PALABRAS que son ESPIRITU y VIDA.
GRACIAS.
Me gusta 0
Edgardo Edgardo
el 24/2/15
Que soy tierra;
y llegue a estar empapada, fecunda y germinada;
que dé semilla.

Señor,
haz que te escuche,
que te abra el corazón;
que te deje iluminar mi conciencia,
que te deje guiar mis acciones y te reciba.
Haz, Señor,
que en mi vida y en mi predicación
transmita tu Palabra y no la mía.
Amén.

Gracias a todos.
Me gusta 0
Carmen Delgado Carmen Delgado
el 24/2/15
Es hermoso cuando Dios nos habla y podemos escucharlo, pues nos siempre estamos disponible a la escucha de sus palabras, a cada instante recibimos mensajes, lo cual pasamos por alto y nos ocupamos en cosas insignificantes que no aportan nada a nuestra vida, al contrario nos complican mas la existencia, es que sin Dios la vida no tiene sentido.
Me gusta 0
Mariano flores Mariano flores
el 24/2/15
Gloria a Dios el cielo, la tierra y en todo lugar. Pues el verbo se hizo carne y habito entre nosotros.Cristo es el camino la verdad y la vida. Gracias por tan hermosa reflexión, que llena y satisface al espiritu. Bendito seas por siempre señor
Me gusta 0
Mery Buestan Mery Buestan
el 24/2/15
Gracias Señor por darme la oportunidad de poder alabarte, admirarte y saber que eres Todopoderoso. Ahora que nos encontramos en la primera semana de cuaresma hagamos una reflexión profunda para cambiar todos los errores que cometemos, Señor Dios del Universo guía nuestros pasos para caminar seguros bajo tu protección.
Me gusta 0
Clara  Peña Clara Peña
el 24/2/15
Señor mìo y Dios mìo, gracias por todo lo que me das y siempre sin esperar nada a cambio, solo que ame a mi hermano. Gracias porque sin ti nada soy. Tu has hecho de mi tu mas preciada pieza la cual has moldeado cual si fuera arcilla entre tus manos. Gracis jesùs!!!
Me gusta 0
ADELAIDa ADELAIDa
el 24/2/15
QUE EL ESPIRITU SANTO ME PERMITA HACER VIDA SU PALABRA,DONDE VAYA Y CON QUIEN COMPARTA
Me gusta 0
Elio garcia vlz Elio garcia vlz
el 24/2/15
Que bello poema padre eso nos hace reflexionar que todo esta en la palabra de dios que nos guia en todos los aspectos de nuestra vida . solo devemos empaparnos de ella para asi poder germinar y dar frutos Amen
Me gusta 0
reccano reccano
el 25/2/15
La liturgia de la palabra nos urge a valorar el poder salvífico y reconciliador de la Palabra de Dios. Es triste constatar el poco valor que muchos de nuestros hermanos dan a la Sagrada Escritura; es raro ver Biblias en nuestras reuniones, incluso de evangelización. A pesar de que la Sagrada Escritura es, como dice el salmista: "luz para nuestros pasos", muchos, jamás la han leído. Es común encontrar Biblias de "Primera Comunión" y de "Matrimonio" en perfecto estado, intactas; Biblias que fueron recibidas sólo como un formalismo pero que no han sido abiertas jamás. Hoy, el profeta Isaías nos dice cómo la palabra de Dios fecundará nuestra vida. Para ello es necesario que empape nuestro corazón. La Cuaresma es un tiempo ideal para iniciar nuestro trato con la Sagrada Escritura » ver comentario
Me gusta 0
escribir comentario
Por favor escriba las letras como se muestran.