Comentario al Evangelio del

Luis Manuel Suarez, cmf

Queridos amigos y amigas:

Después de la celebración de la Epifanía, estamos en los últimos días del tiempo de Navidad. La Palabra, en las dos lecturas de hoy, sigue presentándonos a Jesús como la luz que viene de parte de Dios a iluminar toda oscuridad, a la vez que nos recuerda el camino que se abre cuando le acogemos, que es el camino del amor.
En el Evangelio, tras los pasajes leídos los días anteriores en los que Jesús aparecía anunciando la Buena Noticia y haciendo signos del Reino que viene a traer, hoy aparece retirándose al monte a orar. Es algo que debía hacer frecuentemente: en medio de su actividad desbordante y de su convivencia con los doce, buscaba sus momentos para parar la vida, estar en soledad, orar al Padre… y desde ahí volver al trajín del día a día.

En paralelo, sus discípulos están pasando un momento difícil: en mitad de la noche, con el viento en contra… en otros  pasajes paralelos de los evangelios dice que el mar estaba muy agitado. Todo un signo de un momento incontrolable, donde lo más valioso corre peligro, donde el miedo paraliza la vida. Y aparece Jesús. Y les dice: “Ánimo, soy yo, no tengáis miedo”. Y su presencia clama el viento. Y la travesía de la vida continúa.

Los discípulos de Jesús de todos los tiempos pasamos también por momentos de oscuridad, de viento contrario, de perder el control. Por eso nos viene bien volver a escuchar al Señor que nos dice: “no tengáis miedo”. Porque su presencia calma el corazón y redimensiona las dificultades, desde el horizonte que da la eternidad desde la que nos habla, acoge y alienta.

En medio de nuestra vida agitada, estamos invitados a buscar, como el Maestro, nuestros espacies de soledad, donde parar la vida y ponernos, junto a Él, ante el Padre, por medio del Espíritu. Para decirle con sus palabras: “hágase tu voluntad” o, en el silencio de cualquier noche, recibir el aliento que sólo su presencia puede dar en medio de cualquier tempestad.

Vuestro hermano en la fe:
Luis Manuel Suárez CMF (luismanuel@claretianos.es)

Comentarios

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Rodolfo M
Rodolfo M

el 9/1/15
La reflexión que hoy nos deja la lectura, es a fortalecer la fe, especialmente en los momento de angustia, estando firmes en todo momento para caminar en la luz del señor.
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R.VELIN
R.VELIN

el 8/1/15
Jesus modelo de oración y servicio valora lo humano es el centro y la luz de nuestra Fe Catolica, con El todo es posible nos anima a no tener miedo así nuestra vida se haga cuesta arriba dificil si nosotros le permitimos que nos guie los resultados son impresionantes, pidamos al Espíritu Santo nos ilumine y poder decernir y vencer al mal con el bien
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Antonia Ruiz
Antonia Ruiz

el 9/1/15
Declarar que Jesús es el hijo de Dios, estamos diciendo
Que creemos y lo aceptamos como nuestro Rey y Salvador
Aunado a ello amarlo sobre todas las cosas como el nos ama.
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Jorge A.
Jorge A.

el 9/1/15
Gracias Señor por Tu Palabra.
Así como la Palabra y el Pan diario, nos alimenta la vida también lo es la Fe y la Esperanza en Nuestro Señor Jesús, todo constituye el conjunto de nuestra vida junto con el Señor. No necesitamos mas Él está con nosotros y debemos poner nuestra confianza en Jesús. Los demás vendrá por añadidura y ser humilde al recibirlos.

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Joselito H.
Joselito H.

el 9/1/15
Al leer, este dia el Santo Evangelio, donde nos habla el Senor, diciendonos, ANIMO, NO TENGAIS MIEDO, SOY YO, a veces, se nos presentan, esos momentos de tempestad, que en esa madrugada, se le present a los discipulos, cuando iban solo en la barca, pero, el Senor, siempre esta pendiente de todas las cosas que nos acen dudar de que El, existe y que esta siempre con nosotros, dandono sus manos en esos momentos dificiles que se nos presentan en la vida.
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Laurita
Laurita

el 9/1/15
Meditando la palabra, el Señor me hablo y comprendi q necesitamos todos de su alimento diario que es Su Palabra. GRACIAS SEÑOR POR TU AMOR.
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hno fabio
hno fabio

el 9/1/15
Está Palabra nos da confianza en Jesús amigo y acompañante de nuestro caminar, nos invita al desafío de nuestra vida en la providencia de Dios y vivir en el amor, propio y con el próximo.
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gustavo spallet
gustavo spallet

el 9/1/15
Marcos (6,45-52) Luis recojo tus palabras y digo que tengo que buscar mis espcaios de soledad donde parar la vida y estar junto a El
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jose victor
jose victor

el 9/1/15
te quiero amoroso redentor,ni angustia ni miedo porque jesus nos dejo la Paz
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Olga Ramírez G.
Olga Ramírez G.

el 9/1/15
Gracias Señor por tu palabra, y por la Eucaristía diaria; si no fuera porque me llevas de tu mano, creo que ya me hubiera derrumbado.
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Arturo
Arturo

el 9/1/15
Amarnos unos a los otros hara que la presencia de Dios este en nuestros Corazones.
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Angelica C
Angelica C

el 9/1/15
Señor tu palabra es fortaleza sin igual con cada una de tus palabras nos recuerdas que en todo momento estas a un lado y en las tempestades de cada uno de nosotros eres la Luz que guia hacia el Amor que solo puede venir de ti gracias padre por cada una de mis tempestades Amen
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rafael
rafael

el 9/1/15
Los apóstoles atraviesan el lago. Jesús, está solo en tierra, mientras que ellos se agotan remando sin lograr avanzar, porque el viento le es contrario. Jesús ora y en su oración les ve esforzarse por adelantar. Va, pues, a su encuentro. Está claro que este texto está lleno de simbolismos eclesiológicos: los apóstoles en el mar y contra el viento, y el Señor junto al Padre. Pero lo que es determinante es que en su oración, cuando está “junto al Padre”, no está ausente, sino que, muy al contrario, es orando que les ve. Cuando Jesús está junto al Padre, está presente a su Iglesia. El problema de la venida final de Cristo aquí se profundiza y transforma de manera trinitaria: Jesús ve a la Iglesia en el Padre y, por el poder del Padre y por la fuerza de su diálogo con » ver comentario
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rafael
rafael

el 9/1/15
Sólo el Espíritu Santo vuelve el corazón dócil a Dios y a la libertad, los dolores de la vida pueden hacer que una persona se encierre en sí misma, mientras el amor la hace libre.

Una sesión de yoga jamás podrá enseñar a un corazón a “sentir” la paternidad de Dios, ni un curso de espiritualidad zen lo volverá más libre para amar. Este poder sólo lo tiene el Espíritu Santo.

Los Apóstoles no habían comprendido el milagro de los panes porque “su corazón estaba endurecido”. Un corazón puede ser de piedra por tantos motivos. Por ejemplo, a causa de “experiencias dolorosas”. Sucede a los discípulos de Emaús, temerosos de hacerse ilusiones “otra vez”. Sucede a Tomás que rechaza creer en la Resurrección de Jesús.

Otro motivo que endurece el corazó » ver comentario
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ROsmery Tarija
ROsmery Tarija

el 9/1/15
Señor como envargar en mi corazón que tu siempre estas con nosotros en todo momento especialmente cuando mas te necesitamos tú siempre estas a nuestro lado es la seguedad que en este evegangelio tenian los discíipulos que a pesar de a ver visto el milagro de la multiplicación de los panes no les permite ver el amor infinito que nos tienes es el temor que no nos permite verte ni sentirte es la poca fé que no hace dudar a pesar de todo tú estas presente en cada uno de nosotros calmando nuestros miedos e inseguridades cuanto necesito en este momento sentir que vives en mí corazón y que contigo lo tengo todo justamente en este momento me enuentro como los discípulos desorientada sin esperanza pensado que con los problemas que tengo se me nubla todo mi ser. Señor ten compación de m » ver comentario
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herminia
herminia

el 9/1/15
"Bendito quien viene en Nombre del Señor"
este es mi saludo para todos ustedes queridos hermanos en este nuevo año.
Quiero dar gracias a Dios Trino y a nuestra Madre la LLena de Gracia, esta mañana he compartido el testimonio de una amiga de trabajo a quien le obsequie un recuerdo de la Guadalupana, que le ha hecho mucho bien.
El otro testimonio tiene que ver con el evangelio de ayer "eran como ovejas sin pastor", es de una jovencita que andaba sin encontrar el verdadero camino y que hoy, se ha confesado (incluida su familia) y ha empezado una nueva vida, estamos orando por ella.
Asi es el AMOR que echa afuera el temor.
De la mano de MARIA sigamos bregando en este mar de tempestades, porque al final veremos la LUZ.
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