Comentario al Evangelio del

Conrado Bueno, cmf

Queridos amigos:

Parábola del sembrador, tan literariamente bella, tan profunda en su sentido, tan importante como para que sea el mismo Jesús quien la explique a los suyos. Un sentimiento agridulce nos envuelve. Hoy “revive” la Palabra: el sínodo reciente sobre el tema, la pasión frecuente en torno a la Lectio Divina, la presencia de la Biblia en muchos foros. Pero el sabor amargo nos acucia: qué mala prensa tienen nuestras homilías (“no me eches sermones”, igual a “no me aburras”), qué escaso fruto detrás de tantas catequesis o clases de religión. ¿Cuántos leen los documentos de los Obispos?

El mismo Jesús lo clarifica. Dios es el sembrador, la semilla es la palabra y la tierra es el corazón del hombre. Es la palabra que estuvo en el principio de la creación y de la historia, que se reveló en Jesucristo, Verbo de Dios y palabra en el tiempo, que se escucha y ora en la Iglesia, que se siembra a raudales en la tarea misionera. Una nota peculiar de la siembra es la abundancia; cae sobre todos los terrenos, los fecundos y los baldíos, sobre tierra mullida y sobre zarzas. Jesús habló para todos; para los que, fascinados, le escuchaban y para los que no le querían. Luego, ante tan buena siembra, la respuesta del hombre es muy diversa. Es el misterio de la libertad del hombre. Dios solo nos propone sin imponer nada. ¿Por qué unos se abren generosamente a la palabra, mientras otros se cierran en la indiferencia? ¿Por qué?

Pues hay que ser optimistas, según el texto de la parábola. Esta apunta que “la mayor parte” cayó en tierra buena, y dio el treinta, el sesenta y hasta el ciento por uno. Dicen que, aun en las buenas cosechas de entonces, no salía más del siete por ciento. Ojalá este optimismo nos empuje a promover mucho el estudio y la oración de la Palabra. Por otra parte, aun sabiendo que el fruto es don del cielo, sabemos que nosotros somos el cauce por donde discurre la semilla. Nos preguntamos: ¿cómo vivimos nosotros la palabra, antes de comunicarla a los demás? No olvidamos que en nosotros también hay zarzas y pedregales; nuestras perezas, frivolidades, mundanidades, antivalores evangélicos, durezas de corazón, pueden sofocar la semilla.  Y, al revés, si nos acompaña la profundidad de vida espiritual, la cosecha estará más segura.  Siempre estamos preguntándonos, ¿cómo está nuestro corazón sobre el que se derrama la palabra de Dios? Hagamos como María, la Madre de Jesús, que escuchaba, guardaba y ponía por obra lo que quería su Hijo. Solo así, lograremos que, como en los profetas y apóstoles, arda nuestro corazón de discípulos de Jesús y apóstoles del Evangelio.

Comentarios

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I. Salazar
I. Salazar

el 19/9/14
Dios es el sembrador, La semilla es la Palabra, La tierra es el corazón del hombre: Vivimos una realidad muy difícil hoy día. Escuchamos en los noticieros como asesinan al prójimo en general, lo hacemos con sólo el hecho de hablar mal del hermano. siempre me pregunto por qué aún hay tanta negatividad en el ser humano, Dios sigue siendo una lucha en nuestro interior y como dice este comentario de hoy: Dios solo nos propone sin imponer nada. Este sembrador es amor, vida eterna. como se sufre en los hogares, separaciones, maltratos a los hijos, traficos de niños, adulterios en fin una lista interminable. Hermanos lo real es como lo dice el comentario. Hagamos como María que escuchaba, guardaba y ponía por obra lo que quería su hijo Jesús. yo en mis momentos de angustia encuentro u » ver comentario
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R.VELIN
R.VELIN

el 19/9/14
Dios es el sembrador,la palabra la Biblia es la semilla y nuestro corazón es la tierra donde debe crecer y luego dar frutos,hay corazones duros que poco efecto produce la sabiduria divina en la vida de la persona.Que bueno la mayoría de la semilla cayó en corazones agradecidos de la gracia y misericordia de Dios en donde día a dia crece aún en el mundo actual preucupado más en la semilla material que la semilla Espiritual eterna
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carlos
carlos

el 20/9/14
Como comentaristas anteriores se evidencia que aun hay buena tierra que acoge la semilla y rinde el ciento por uno, a la vez que hace buena la pedregosa. Gracias po tan buen despertark
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Jose del Carmem
Jose del Carmem

el 20/9/14
Saludos amigos/as,
Las maravillas del Senior, con la Primera Eva entra en pecado y.la muerte espiritual y con la segunda Eva Maria la muerte es vencida y con su si voluntario muere la Maria carnal enjendrando la Vida del mismo grano muerto. Aunque preservada de todo pecado ha sido dotada de toda libertad y por amor exclama "he aqui pa esclava del.Serior hagace en mi segun tu palabra" dira aqui entramos en esa dinamica, en esa posibilidad de una vida gloriosa, esa vida nueva de la cual gosarian antes del pecado aquel de Adan y Eva, esa vida que igual pasaria por una muerte fisica (antes del.pecado) miemtras que vivieramos en uma vda espiritual, ahora en Cristo "hay que nacer denuevo- le.decia a.Nicodemos". No aferrarnos tanto al cuerpo material y sus limitacionea; siempre que esto no afec » ver comentario
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joselito H.
joselito H.

el 20/9/14
Senor, ayudame a comprender que para poder llegar a la resureccion con una vida eterna y perfecta, debo cumplir con la mission que Jesus me ha encomendado aqui en la tierra y como dice la primera lectura debo morir, asi como la semilla es sembrada y muere para dar otros frutos y asi nacer de Nuevo a la vida eterna.
Como la semilla que siembra el sembrador y como dice el Evangelio de este dia, que caiga en un terreno bien abonado y pueda dar frutos fertiles y abundantes.
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