Comentario al Evangelio del

Fernando Torres Pérez, cmf

 

      Hace unos días escuchaba a un compañero sacerdote mayor que yo contar cómo, cuando estaban en el seminario menor, el tema de la salvación era casi una obsesión para ellos. Así ha sido a lo largo de la historia para muchos hombres y mujeres. Salvarse era la principal preocupación en un mundo en el que hombres y mujeres conocían sobre todo la dificultad, el dolor, la pobreza, la injusticia, etc. Existía una verdadero deseo de salvarse, de encontrar una puerta de salida a una realidad oscura, deprimente, dolorosa e injusta. La vida eterna era la esperanza, la expresión del deseo más íntimo de las personas. No hay más que fijarse en la iconografía de las iglesias medievales para ver que la salvación era su motivación principal. 

      Hoy ya no vivimos así. Es cierto que hay injusticia y dolor, pobreza y enfermedad. Pero la humanidad ha avanzado tanto en los dos últimos siglos que parece que es capaz de salvarse a sí misma. Avances en tecnología, medicina, democracia, justicia social. Todavía queda mucho por hacer. Pero lo que antes parecía imposible, ahora parece estar al alcance de la mano. 

      Hay un pequeño problema. Es que esas cosas no salvan de verdad. Ciertamente alivian el dolor pero no nos llegan a satisfacer. Hasta podemos tener –y no siempre la tenemos– una sociedad más justa, más igual. Pero eso no garantiza la felicidad verdadera ni la serenidad ni la paz interior. La soledad sigue acechando. 

      El hombre del Evangelio cumplía todas las normas pero se daba cuenta de que no era suficiente. Nosotros, veinte siglos después, tenemos muchas cosas pero sabemos igualmente que no nos llenan ni satisfacen. 

      No hay más que una respuesta: dejarlo todo y seguir a Jesús. Entrar en la familia de Dios y entender que ahí, en la relación, en la fraternidad, en el amor, es donde se encuentra la verdadera salvación. Porque Dios es amor. Porque sólo el amor vence a la muerte. Entonces entenderemos que todo lo que tenemos es nada comparado con el amor. Eso es llegar a la verdadera sabiduría. Lo demás es todo secundario, accesorio y provisional. 

Comentarios

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Jaime Zacarías
Jaime Zacarías

el 18/8/14
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Lilia. Chavez
Lilia. Chavez

el 18/8/14
Sobre esta lectura y comentario es Lindo darse cuenta que dia con dia y atravez de los años DIOS nos AMA y solo tenemos que entregarle a EL nuestro corazon limpio puro , humilde y dejarnos guiar el dinero y las comodidades conforme sea tu corazon tu caridad y sobre todo tu fe y entrega El savra si te da o no bendiciones
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José María G.
José María G.

el 18/8/14
Dice el Evangelio que el joven se fue triste, siendo rico, teniéndolo todo, se fue triste, eso nos demuestra que el dinero, poder, gloria etc, no nos hace más felices. Pues sí con Jesus de Nazaret , tenemos La Paz interior y la felicidad plena a ¿Qué esperamos? Y encima gratis..
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blas rojas
blas rojas

el 18/8/14
Me cuesta mucho seguirle en el camino de Dios soy flaco de espíritu pero esto me fortalece estas palabras diarias
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aldoros
aldoros

el 18/8/14
El seguimiento de Jesús no es sólo cumplir con un código moral. No es eso. Y Él lo deja bien en claro. Seguir al Señor es renuncia, desprendimiento de todo afecto que nos separa de Dios. Amar al Señor en la libertad de una relación de amor que exige y entrega al mismo Dios requiere siempre de una pobreza de espíritu.
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Armando Martine
Armando Martine

el 18/8/14
Seguir al señor es mejor camino hacia la salvación pero es difícil despojarnos de lo material pero con la oración todo se puede entregarse al señor todo lo tenemos
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Olga Hernández
Olga Hernández

el 18/8/14
La exigencia de Jesús, es trascendental. Los seres humanos nos acomodamos a diversas circunstancias pero cuando la Palabra de Dios, me desacomoda, tengo que actuar desde la fe. Recordar que me hace falta darme a mi misma y tener la alegría plena de a quien sirvo es al mismo Jesús. Es bueno estar vigilante, sacar las trancas y amarras que conservo y no me dejan ser libre para amar con todo mi potencial a mis hermanos.
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Pedro Anibal
Pedro Anibal

el 18/8/14
Queridos hermanos, El evangelio de hoy es claro y nos demuestra lo importante que es ser humilde de corazón, ser solidario con los que no tienen, compartir nuestras riquezas, las materiales como las espirituales, eso manda hacer Dios, por que todo lo que poseemos nos es proveído por el Señor, pero se nos haría la vida fácil si aceptáramos a Cristo en nuestro corazón como nuestro Dios y salvador, y así solo así los ídolos mundanos pasarían a un segundo plano y solo serviríamos a nuestro creador y acumularíamos riquezas en el cielo donde nada se pierde ni nada se roban, es por eso queridos hermanos que alegrémonos que nuestro padre que esta en el cielo nos ama y es la razón de preocuparse de que nadie de sus hijos se pierda por senderos que solo conducen a la fosa.
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Jose del Carmem
Jose del Carmem

el 18/8/14
Siguio..voy de salida..los leeo y sigo...LOS COMENTARISO DE AMOR POR AMO PARA AMAR.
Su amigo
JC
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R.VELIN
R.VELIN

el 19/8/14
Jesus manifesto no es suficiente decir Señor de labios hacia afuera de corazón y práctica casi nada el dinero es un medio el fín principal es DIOS los bienes materiales son pasajeros pero lo espiritual es eterno de que le sirve al hombre ganar todo el mundo si su alma se pierda Jesus nos invita a compartir a ser generosos tanto espiritual y material primero con los nuestros a los que están a nuestro lado .Que mamita María nos enseñe a salir al encuentro de otro del projimo obras son amores y no buenas razones
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