Comentario al Evangelio del

José María Vegas, cmf

La Cruz y la espada

Los actos religiosos, como oraciones, ofrendas y sacrificios, no funcionan de manera automática y al margen del espíritu con que se hacen. El hombre puede realizarlos para justificarse ante Dios, tratando de esconderle sus malas acciones, o también para tratar de manipularlo y atraerse su favor, sin cambiar su corazón y su conducta. Los profetas de Israel, como hoy Isaías, hacen saber al pueblo que tales acciones, por más insistentes que sean, le son abominables a Dios. Y no porque sean innecesarias, sino porque deben ser la expresión de un modo de vida orientada hacia el bien, que reconoce el propio pecado y la necesidad de purificación, y se prolonga en obras de justicia, sobre todo en la ayuda al necesitado. En el caso del cristianismo el divorcio entre piedad y vida es todavía más grave, pues todos los sacrificios y ofrendas no son sino la memoria y la actualización del único sacrificio de Cristo: es como pretender agradar al Cristo presente en la Eucaristía dándole la espalda al Cristo que sufre en sus pequeños hermanos.

Para realizar con sentido cualquier acción religiosa es preciso hacer previamente una elección radical y no siempre fácil. Es a esto a lo que se refiere Jesús en el Evangelio de hoy con palabras que pueden escandalizar a los espíritus blandos. Es claro que Jesús no es un belicista, ni está a favor de la violencia, pero si dice que ha venido a traer la espada y no la paz, es porque tomar partido por Él no es una elección fácil y pacífica, porque elegirle a Él es lo mismo que renunciar al mal, aprender a obrar bien, buscar el derecho, enderezar al oprimido, defender al huérfano y a la viuda. La elección de fe conlleva un camino de conversión y un nuevo modo de vida y de relación. Y no es fácil pues con frecuencia encuentra la oposición de nuestro entorno, incluso de familiares y amigos, y choca siempre con la oposición interna de nuestro yo rebelde. Para elegir a Cristo, su Reino y su justicia, hay que asumir tensiones y rupturas, hay que aceptar la cruz. Este es, además, el mejor modo de amar bien a cercanos y lejanos, incluso a los que se nos oponen. Cuando vivimos en la dinámica de esa elección, rehecha cada día, oraciones, ofrendas y sacrificios (culminados en la Eucaristía) expresan esa elección y nos ayudan a avanzar por el camino.

San Camilo de Lellis (1550-1614), al que la liturgia recuerda hoy, es un buen ejemplo de esta elección auténtica y difícil, pero posible. Él cambió la espada militar por la cruz de Cristo, al que descubrió especialmente en el rostro de los que sufren, y a cuyo servicio consagró su vida, un servicio que se prolonga hasta nuestros días por medio de la familia religiosa que fundó.

José M. Vegas cmf

Comentarios
Irenarco Cala Irenarco Cala
el 14/7/14
Hoy le doy gracias DIOS, por Ud. Hermano: José María VEGAS, y por que?...porque he aprendido que lo que debemos hacer en lugar de tantos sacrificios idolátricos , lo que mejor debe mis hacer es cambiar nuestro corazón y nuestra conducta., ¿pero cómo?: ayudando al necesitado pues ellos lo que verdaderamente necesitan es un buen ejemplo de quienes les rodeamos"Aprender a hacer el bien y desechando todo mal"; dejando tanta religión y hacer ésta elección radical: elegir al Señor Jesucristo es renunciar al mal convirtiéndonos. a Él y esto se le llama CONVERSIÓN: " un nuevo modelo de Vida y de Relación con Dios Padre Nuestro.
El servicio que se prolonga en nuestros días es por medio de nuestra familia ( San Camilo de Lellis) qué sabio concejo.
Es por eso que en la epístola » ver comentario
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Pedro Anibal Pedro Anibal
el 14/7/14
Queridos hermanos, el camino de Cristo, en verdad desnuda muchas veces nuestras debilidades y egoísmos, por cuanto creemos que podemos engañarle a Dios con palabras vacías, pero no es así las palabras tienen que ir acompañadas de obras como quiere y nos recalca en el evangelio de hoy, es renunciar a nuestra voluntad y hacer la voluntad del Señor la misma que consiste hacer el bien a nuestros hermanos necesitados aquellos que vemos e ignoramos, eso quiere Jesús y el camino a seguir esta lleno de parajes donde encontraremos personas necesitadas de nuestra comprensión, hermanos que no conocen a Dios, y que están esperando por nosotros, pues eso significa cargar la cruz y seguirlo a Cristo que como nos dice ha venido a enemistarnos por que seremos resistidos por su causa, o acaso me e » ver comentario
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Coqui Orbegoso Coqui Orbegoso
el 14/7/14
Me gusta leer siempre el comentaY Y rio del evangelio Y
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mirtha mirtha
el 14/7/14
el texto de hoy me recuerda a tantas personas que se llenan la boca PERO SU CORAZON ESTALEJOS DE LAS OBRAS SANTAS QUE NOS PIDE NUESTRO SR. Obviamente me incluyo xq es necesario reflexionar y no todo es orar, asistir a misa si estos no van acompañadas de buenas obras, a nuestros hermanos y tb. colaborar con la comunidad. ambos son el complemento de un buen accionar del cristiano católico. o el que se dice seguir a cristo....
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R.VELIN R.VELIN
el 14/7/14
Hay obras hechas sin corazón solamente para que la gente vea y le den honores y aplausos eso no le agrada DIOS.Es mejor hacer lo ordinario extraordinariamente con AMOR y no obligado,Jesus nos llama a la conversión díaria a vencer al mal con el bién mediante la oración,la asistencia a los sagramentos en especial a la confesión y eucaristia y mediante las obras de misericordia que son 7 corporales y 7 espirituales,ser testigo de Jesus creo yo es la mejor obción de nuestras vidas FELICIDADES PARA TODOS DIOS NOS AMA COMO SOMOS
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